BEIJING, 13 sep (Xinhua) -- La Comisión Estatal de
Desarrollo y Reforma de China anunció el 30 de junio una subida del precio
de la electricidad de 2,5 centavos por kw/hora, de los que 0,1
centavos se destinarán al desarrollo de las energías alternativas.
La medida coincide con la Ley de Energía Alternativa
que estipula que el coste extra de las energías renovables debe ser
compartidos por todos los consumidores de electricidad del país.
El primer ministro Wen Jiabao también indicó en una
reunión del Grupo Dirigente de Energía que el desarrollo de las energías
alternativas es de suma importancia, y que todos los
departamentos relacionados deben tomar medidas para elevar la proporción de
energías limpias en el conjunto energético.
La industria de la energía de China ha experimentado
grandes progresos en los últimos años. Las estadísticas muestran que la
producción de energía primaria alcanzó el nivel equivalente a 2. 060
millones de toneladas de carbón en 2005, un aumento del 238 por ciento
sobre la cifra registrada en 1978.
Además, a finales del año pasado, la capacidad
instalada de generación eléctrica excedió los 500 millones de
kilovatios.
En las pasadas dos décadas, el consumo de energía
primaria creció a una tasa anual del 5,2 por ciento, pero el crecimiento
anual del PIB alcanzó el 9,6 por ciento, lo que provocó escasez
de suministro energético en 24 de las 32 provincias del país en 2004.
En 2005, la producción de carbón, que dobló la de
2000, no pudo satisfacer la demanda del mercado, y la importación neta de
productos del petróleo aumentó a 143 millones de toneladas, 76
millones más que hace cinco años.
Los recursos energéticos son limitados en China,
cuyas reservas explorables de petróleo, gas natural y carbón representan
sólo el 7,7, el 7,1 y el 58,6 por ciento respectivamente de la media
mundial. A la actual velocidad de explotación, los recursos se
agotarán dentro de 15, 30 y 80 años, respectivamente, frente al
promedio mundial de 45, 61 y 230 años.
Ante esta situación, China está acelerando el
desarrollo de las energías alternativas. El uso de la energía hidraúlica
tiene una larga historia en China, donde actualmente operan 40.000
centrales hidraúlicas que producen conjuntamente 34 millones de
kilovatios.
De acuerdo con planes de la comisión, la capacidad
hidroeléctrica llegará a 300 millones de kilovatios en 2020,
mientras las energías eólica, solar y de biomasa se situarán en
30, 1,8 y 30 millones de kilovatios.
China cuenta ahora con tres leyes relativas a la
energía: la Ley de Electricidad, la Ley de Conservación Energética y la
Ley de Energías Alternativas.
El ministro encargado de la Comisión Estatal de
Desarrollo y Reforma, Ma Kai, manifestó en julio que una de las tareas
importantes del gobierno para el periodo 2006-2010 es elaborar
una Ley de Energía y revisar la Ley de Conservación Energética.
La Ley de Energía usará el desarrollo económico para
regular el sector energético y animar la exploración y explotación de
reservas energéticas y el desarrollo de nuevas energías, asegurando
que el uso exagerado de energía cueste un precio más alto.
Los funcionarios gubernamentales están muy
implicados en la promoción de proyectos de energías nuevas, ya que el "PIB
ecológico" tiene gran importancia a la hora de evaluar su trabajo.
Las compañías, estatales o privadas, nacionales o
extranjeras, también están muy interesadas en estos proyectos porque
consideran que el sector energético es una mina de oro.
En la actualidad, China se enfrenta a dificultades
tecnológicas en el desarrollo independiente de las energías alternativas.
Hasta la fecha, la mayor parte de los equipos o componentes usados en
China para energía eólica, solar o de biomasa son importados, lo que
eleva los costes.
Por ello el gobierno publicó en febrero un documento
en el que daba máxima prioridad a la energía en cuanto a apoyo científico
y tecnológico.
El desarrollo de energías alternativas no sólo se
acelera por su gran demanda, sino también por razones medioambientales.
China aprobó el Protocolo de Kyoto en mayo de 1998 y se ha esforzando
por ser un miembro responsable de la familia global.
La cooperación internacional es necesaria a la hora
de resolver problemas como las tormentas de arena, ya que el polvo que
azota Beijing decenas de veces al año proviene del extranjero, confirmó
un funcionario del departamento meteorológico de Beijing.
Las estadísticas revelan que se invirtieron 38.000
millones de dólares en el desarrollo de energías alternativas en 2005, de
los que China aportó 6.000 millones. Fin