BEIJING, 5 sep (Xinhua) -- El secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, concluyó el domingo una visita de dos días a Irán en la que no logró disuadir a Irán acerca de sus actividades de enriquecimiento de uranio, de acuerdo con lo dispuesto en la Resolución 1696 del Consejo de Seguridad de la ONU.
Irán manifestó su disposición para sostener con la comunidad internacional conversaciones sin condiciones previas y recalcó que no suspendería las actividades de enriquecimiento antes de que se reanuden las negociaciones.
La visita de Annan era considerada una gestión diplomática en la que se expondrían ciertas concesiones ante Irán. En vistas de que el viaje en el que se pretendía exponer una serie de consejos se convirtió en un monólogo iraní en el que el máximo responsable de la ONU se limitó a escuchar los motivos de la otra parte, podemos concluir que Irán insiste en su postura inmovible ante la coyuntura nuclear.
Los analistas sostienen que Irán sigue mostrando una política infranqueable ante la nueva situación, basada en diferentes motivos y sintomática a la hora de vislumbrar la futura tendencia de las actividades nucleares iraníes.
Por una parte, Irán aún tiene cierto margen de maniobra para conseguir más concesiones por parte de Occidente. Aunque Irán ya ha expresado su rechazo formal ante la Resolución 1696, debido a lo prescrito por esta misma resolución, no se pueden poner en marcha mecanismos de sanción.
Dentro del Consejo de Seguridad, sólo Estados Unidos y el Reino Unido insisten en la imposición de sanciones. Frente a esto se levantan diferentes voces que abogan por la vía pacífica para dar solución al problema.
Los jefes de Diplomacia de los 25 países miembros de la Unión Europea (EU) coincidieron durante una reunión auspiciada el pasado día 2 de este mes en expresar su apoyo a Javier Solana, máximo representante de la política exterior de la UE, para que continúe con las conversaciones con Teherán para disolver las disputas.
La prensa considera que éste constituye un esfuerzo más por parte de la UE para zanjar las discrepancias con Irán. Dada la actual situación, Irán no cederá a realizar concesiones en este estadio inicial.
Por otra parte, Irán toma el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNPN) como la principal herramienta jurídica para mantener su resistencia ante las amenazas. Teherán ha reafirmado en diferentes ocasiones que sus actividades nucleares se adscriben estrictamente a lo prescrito en dicho tratado.
Es por esto, que puesto que ha cumplido con sus obligaciones, ha de gozar también del derecho al uso nuclear con fines pacíficos que prevé el tratado. Irán insiste en solucionar el problema nuclear dentro de la Agencia Internacional de Energía Atómica ( AIEA).
En realidad, si Irán observa lo estipulado en el TNPN, la comunidad internacional debería tener acceso a la supervisión del desarrollo de la actividad nuclear iraní. Una vez que Irán se salga fuera de los márgenes del tratado, su proyecto nuclear no podrá ser sometido a control alguno. Los países occidentales confían en no llegar a esta situación extrema, hecho ante el cual Irán ya ha manifestado que si se le priva de este derecho, abandonará el tratado.
Además de lo anteriormente expuesto, la actual amenaza de sanciones no ha logrado aumentar la presión sobre Irán.
Por un lado, Irán considera que Occidente tiene dificultades para alcanzar un consenso en un futuro cercano. La UE todavía tiene la intención de evitar esta situación en vista de la preocupación por las posibles consecuencias políticas y económicas que pueden acarrear las sanciones.
Por otro lado, en lo que a las medidas de sanción se refiere, es muy posible que Estados Unidos recurriese a limitar los viajes de líderes iraníes al extranjeros y congelar el capital de Irán en el resto del mundo.
En opinión del Gobierno iraní, estas posibles medidas no tendrán un impacto destacable sobre el país, que cuenta con un potencial industrial relativamente importante. En cuanto a los posibles embargos de crudo, una medida de estas características podría tener consecuencias nefastas en Europa y en la economía mundial. Por esto, las iniciativas de sanción no serán aprobadas con facilidad por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
A esto tenemos que añadir el hecho de que el desarrollo de la tecnología nuclear iraní está íntimamente ligado al orgullo nacional y a la idiosincrasia regional de Irán. Este país ha considerado siempre que el país debe ser una potencia en Oriente Medio, dados su superficie, población, recursos naturales e influencia política y militar. Asimismo, el desarrollo de la energía nuclear se corresponde con la posición del país en la región.
Por último, Irán considera que el origen del problema nuclear se deriva de Estados Unidos. Por esto no quiere someterse con facilidad a las exigencias estadounidenses. Según Irán, Estados Unidos mantiene una vigilancia obsesiva de las actividades nucleares iraníes y persigue presionar, o incluso derrocar, el Gobierno de Teherán para promover su estrategia en un "Nuevo Oriente Medio".
En resumen, se espera una nueva ronda de gestiones diplomáticas en el Consejo de Seguridad para conseguir la aceptación de Irán para suspender sus actividades de enriquecimiento de uranio.
Los analistas coinciden en señalar que si Irán y los países occidentales pueden realizar concesiones mutuas en un futuro próximo, la actual crisis se aliviará. De no ser así, si Irán sigue persistiendo en su postura original, Estados Unidos hará todo lo que esté en su mano para promover la imposición de sanciones por parte del Consejo de Seguridad, incluidas sanciones económicas, con lo cual la crisis podría agravarse aún más.
No obstante, si se pretende zanjar la cuestión nuclear iraní a largo plazo, una de las claves radica en que Irán y Estados Unidos eliminasen las hostilidades y busquen una solución pragmática. Fin