Las telas de lino o algodón son las más utilizadas
en estas pinturas. La seda se utiliza cuando se trata de temas
importantes. Antes de comenzar la elaboración de una thangka, hay que hacer
unos preparativos: se cosen los bordes de la tela con hilos de lino
y tenderla en un marco de madera; luego se recubre la tela con un
pegamento mezclado con polvos de talco, para alisarla.
Cuando se seca la tela, el artista elabora un
bosquejo al carboncillo de las imágenes que quiere realizar y comenzará su
trabajo generalmente por la figura central y seguirá con los dioses
que la rodean y el paisaje y, por último, coloreará la pintura con un
pincel. Después, el pintor decorará su pintura con adornos de seda.
Los budistas tibetanos seleccionan los budas de las
diferentes escuelas de la religión, los que constituyen la figura más
importante y más grande de una thangka. En la parte de arriba, se
pintará la figura del "maestro", quien orienta la meditación. Los
"defensores" del budismo aparecen en los dos lados y la parte de
abajo de la pintura, para proteger a los seguidores de los
demonios.
La tarea primordial de los artistas de thangka es
ofrecer informaciones iconográficas. Las thangkas se elaboran siguiendo
reglas rigurosas, que estipulan cosas como el tamaño de los
diferentes tipos de figuras. Pocas thangkas demuestran la visión
personal o la creatividad del creador y sus pintores siempre
permanecen en el anónimato.
