BOGOTA, 4 ago (Xinhua) -- La ofensiva lanzada desde
la semana pasada por la guerrilla colombiana de las FARC dejó hoy cinco
muertos y nueve heridos en un atentado con coche-bomba perpetrado en
Cali, capital del Valle del Cauca.
El ataque fue cometido en un sector pobre del
distrito de Aguablanca, en el este de Cali, cuando una carga de 40 kilos
del explosivo indugel fue accionada al frente de una estación de la
policía.
La explosión causó la muerte a cuatro policías y al
hombre que conducía el automóvil, así como heridas a nueve personas, entre
policías y civiles, según los reportes de las autoridades.
La onda expansiva produjo grandes daños materiales
en los alrededores de la base policial, donde resultaron afectados un
centro de salud, casas y locales comerciales.
Según las primeras investigaciones, el conductor del
vehículo utilizado para cometer el ataque habría sido engañado por las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para transportar
los explosivos.
Familiares del hombre, quien era discapacitado y
usaba prótesis en una pierna y un brazo, aseguraron que éste se ganaba la
vida llevando en su auto las mercancías que los habitantes del barrio
compraban en las tiendas de víveres.
Al parecer, los hombres que lo contactaron le
pidieron transportar los explosivos, que fueron activados a control remoto
cuando el vehículo pasaba al frente de la estación policial.
El gobernador del departamento de Valle del Cauca,
Angelino Garzón, condenó el ataque al afirmar que acciones de este tipo
afectan a la población civil de un sector pobre de Cali, la tercera
ciudad más grande de Colombia.
"Esto es lo más absurdo que yo he conocido. Es una
violencia que lo único que genera es dolor, llanto, tristeza, repudio en
la población y, de verdad, una vez más, yo quiero condenar este acto
que es típicamente terrorista y que afecta a la gente humilde. Es
una violencia que hace que la gente se vuelva más pobre", dijo el
funcionario.
A su turno, el director de la Policía, general Jorge
Castro, dijo que todas las investigaciones apuntan a que los culpables del
ataque son integrantes de las FARC.
Castro señaló que el gobierno entregará una
recompensa equivalente a 83.600 dólares por informaciones que conduzcan a
la captura de los responsables.
Por otra parte, artificieros de la Policía
desactivaron un camión- bomba cargado con 150 kilos de explosivos que había
sido abandonado en la mañana de hoy al frente de una guarnición militar de
la ciudad de Pasto, capital del suroccidental departamento de Nariño,
fronterizo con Ecuador.
De igual manera, las autoridades descubrieron otros
tres vehículos que estaban siendo acondicionados para cometer atentados
en esa ciudad.
Los reportes de los servicios de inteligencia del
Ejército y la Policía indican que la ofensiva de las FARC busca sabotear
la posesión del presidente Alvaro Uribe, quien el próximo lunes
iniciará un segundo mandato de 2006-2010, tras se reelegido en los
comicios presidenciales de mayo pasado.
El vicepresidente colombiano, Francisco Santos,
repudió las acciones violentas de las FARC y aseguró que ese grupo busca
desacreditar al gobierno y mostrar "una fuerza que no tiene".
Los ataques más graves cometidos en los últimos días
han ocurrido en Bogotá y los departamentos de Norte de Santander, Nariño y
Meta.
La capital colombiana fue sacudida el lunes pasado
por un coche- bomba que causó la muerte de un hombre y heridas a otras 22
personas, entre ellas 21 militares.
Asimismo, 15 militares murieron en un atentado con
explosivos en Norte de Santander, en la frontera con Venezuela, mientras
que dos soldados murieron y seis más resultaron heridos en un ataque
similar ocurrido en Nariño, limítrofe con Ecuador.
Seis campesinos también murieron ayer en un atentado
con explosivos ocurrido en la reserva natural de La Macarena, en el
central departamento del Meta.
Otra incursión atribuida a las FARC produjo este
jueves la muerte de dos militares y heridas a cuatro uniformados y cinco
civiles, en una carretera del central departamento del Tolima.
El Ejército informó hoy que, en el marco de
operaciones para contrarrestar la ofensiva rebelde, en las últimas horas
fueron abatidos tres miembros de las FARC y dos del grupo guerrillero
Ejército de Liberación Nacional (ELN), en los departamentos de La
Guajira (norte), Santander (noreste) y Chocó (oeste).
Las autoridades han redoblado los patrullajes en
diversos sectores del país en vista de los ataques guerrilleros. Las
operaciones más importantes se cumplen en Bogotá, donde 29.000
efectivos del Ejército y la Policía vigilan calles y centros
comerciales.
La ofensiva actual es comparada con una oleada de
ataques cometidos por las FARC hace cuatro años, cuando Uribe se disponía
a asumir la jefatura del Estado.
El día de su primera posesión como presidente, el 7
de agosto del 2002, el grupo guerrillero lanzó cohetes contra la sede de
gobierno en Bogotá, que se desviaron y causaron la muerte a 21 habitantes
de un bario cercano. Fin