SANTIAGO, 27 jul (Xinhua) -- La definición del voto
de Chile por el sillón latinoamericano vacante en el Consejo de Seguridad
de Naciones Unidas (CSNU) amenaza con convertirse en un problema de
política interna para la presidenta Michelle Bachelet.
Hasta hace poco el tiempo parecía aliado de Chile,
que buscaba una fórmula de consenso para el CSNU, según el canciller
Alejandro Foxley.
Sin embargo, el reciente apoyo del Mercado Común del
Sur (Mercosur) a Venezuela y la soterrada campaña de Estados Unidos por
Guatemala, han terminado por convertir la elección en una suerte de
plebiscito regional entre Caracas y Washington.
La fuerte respuesta de este miércoles de la
presidenta chilena, en orden a no aceptar presiones frente a la
preocupación manifestada por Estados Unidos respecto a un eventual apoyo a
Caracas, parecía el último capítulo de la campaña.
"Chile ha dado muestras en el pasado de que no
acepta presiones de ningún lado y de ningún tipo y durante mi gobierno eso
no va a ser diferente", dijo Bachelet.
A comienzos de semana la mandataria salió a aclarar
la posición de su país ante las declaraciones de su embajador en Caracas,
el democratacristiano Claudio Huepe, quien manifestó públicamente su
posición en favor de la opción por Venezuela.
"La política exterior la define en este país la
presidenta de la República, y yo voy a ejercer esa atribución", reiteró
entonces Bachelet.
LA DISCUSION EN CHILE
Chile es uno de los países donde más discusión
pública ha suscitado la votación en el Consejo de Seguridad de la ONU a
realizarse en octubre.
Las opiniones a nivel doméstico están
irremediablemente divididas. Mientras la oposición derechista y el
oficialista Partido Demócrata Cristiano, están porque Venezuela no ocupe
el sillón que Argentina dejará vacante en diciembre, los partidos de
centroizquierda de la alianza oficialista se han pronunciado por apoyar a
Caracas.
Las declaraciones de este jueves del senador
democratacristiano, Jorge Pizarro, un cercano a la dirigencia del partido,
en orden a no dramatizar una posible opción por Hugo Chávez, contribuyeron
a moderar el ambiente al menos dentro de la coalición de gobierno.
La política exterior chilena en estos cuatro
primeros meses de Bachelet enfrenta no pocos desafíos, la tensión
energética con Argentina, que parece no resuelta del todo; las
expectativas de las conversaciones con Bolivia, tema marítimo incluido y
la ratificación del Tribunal Penal Internacional.
Según analistas locales, un favorable clima interno
suele contribuir como factor a distender las decisiones que finalmente el
Ejecutivo adopte en términos de política exterior en uno u otro
sentido.
En ese aspecto la encuesta de opinión pública
divulgada este jueves y que entrega a la primera mandataria un 46 por
ciento del respaldo ciudadano, parece no facilitar demasiado alguna
alternativa.
De cualquier forma en lo que parece haber
coincidencia en el oficialismo es que el tiempo ya no es un aliado.
"Hay que evaluar la conveniencia de dejar pasar
tanto tiempo en adoptar una resolución" dijo el senador socialista Carlos
Ominami, secundado por su colega también socialista, Alejandro Navarro,
para quien simplemente "la indefinición está afectando a la
presidenta".
LA POLEMICA CITA CON RUMSFELD
Sin embargo, la cita de mediados de semana en
Washington, entre los secretarios de Defensa de Estados Unidos, Donald
Rumsfeld, y de Chile, Vivianne Blanlot, demostró al Ejecutivo la facilidad
con que presiones en política exterior se pueden convertir en problemas de
política interna.
Con molestia y sorpresa reaccionaron este miércoles
en La Moneda ante las declaraciones de Blanlot en el sentido que Rumsfeld
le expresó lo "incomprensible" que sería para Estados Unidos un voto
por Caracas.
La molestia era no sólo por lo que entendían en el
gobierno era la filtración de una conversación privada, sino por la
injerencia de Defensa en temas de Relaciones Exteriores, dado que la
ministra agregó que la de Venezuela, no es una candidatura de
consenso.
Con todo, pese a que aún no hay una decisión
pública, en medios locales se especula que las palabras de Bachelet a
comienzos de semana pueden ser algo más que un indicio en favor del
candidato del Mercosur.
"Chile está vinculado a nuestra región, a nuestros
países vecinos y por lo tanto, para tomar esa decisión vamos a tomar todos
los factores en consideración", dijo. Fin