BEIJING, 13 jul (Xinhua) -- El pasado 5 de julio, el
precio del crudo en el mercado internacional subió de nuevo hasta
alcanzar una cifra récord de 75 dólares por barril, agravando
otra vez la preocupación mundial. Aunque los precios del petróleo
mantienen la tendencia alcista, hasta el momento, una posible crisis
energética a escala mundial no ha estallado. ¿Cómo se explica este
fenómeno?
La subida del precio del petróleo y la crisis
energética mantienen entre ambas una distancia muy estrecha, pero sólo
necesitan una noche para superarla. Una crisis se establece en base
a tres factores.
En primer lugar, el abastecimiento de crudo no puede
recuperar la normalidad en un corto plazo. En segundo, los países
consumidores no tienen suficiente capacidad de pago. Y en tercer
lugar, ¿hasta dónde llega el precio nominal del crudo? según la
situación actual, no existe esta posibilidad de una crisis
energética.
Las dos anteriores crisis llegaron como resultado de
la falta de abastecimiento del crudo. En la primera crisis del crudo
entre 1973 y 1974, la OPEP, sobre todo los países exportadores
árabes, adoptaron una acción conjunta que incluía la prohibición de
transporte, una reducción de la producción, y una subida de los precios,
que causaron una crisis energética a escala mundial. La segunda crisis,
1978-1979, llegó con la Revolución Islámica de Irán, y duplicó los precios
del petróleo. Más tarde, la guerra entre Irak e Irán agravó la escasez de
abastecimiento en el mercado del crudo.
Respecto a las actuales subidas del precio del crudo
en el mercado internacional, los analistas las atribuyen a la creciente
demanda frente a la devaluación del dólar, en lugar de a la escasez
de crudo. Además, la preocupación por la inestabilidad en ciertas regiones
del mundo constituye otro factor de oscilación de los precios del crudo, en
especial por Oriente Medio y Venezuela.
Los altos precios del crudo están probando la
capacidad de pago de un país, aquella para compensar el déficit de
petróleo de un país consumidor.
A nivel mundial, si el superávit comercial de
algunos países importadores no puede compensar el déficit comercial de
crudo y la capacidad de pago tiene problemas, entonces se puede dar la
suspensión del abastecimiento de crudo y la circulación de
petrodólares.
Si esos países piden préstamos en el mercado
internacional para mantener la capacidad de pago del comercio del
petróleo, esto puede causar una crisis por endeudamiento.
Afortunadamente, la situación de déficit de la
cuenta corriente de los países del mundo es diferente a la de la época
de las anteriores crisis. El déficit de la cuenta corriente de
países consumidores en vías de desarrollo representa una porción muy
pequeña en su Producto Interior Bruto (PIB).
Entre los países desarrollados, excepto Estados
Unidos, las cuentas corrientes registran un notable superávit. EEUU, pese
a su enorme deuda, tiene una alta credibilidad.
Sobre todo, China, como uno de los mayores
importadores de petróleo, está aguantando el gasto de los altos precios
internacionales gracias a su fuerte capacidad de pago. China
disfruta de un enorme superávit en la cuenta corriente, y no
tiene problemas en su capacidad de pago.
Además, una gran cantidad de las reservas de divisas
de China regresan al mercado norteamericano y soportan la circulación
normal del dólar, evitando la crisis energética. Por eso, China, con
su buena fama y gran capacidad de pago, ha contribuido mucho al
mantenimiento del equilibrio del comercio petrolero internacional.
En la actualidad, los altos precios y la debilidad
del dólar se coordinan. Si excluimos el factor inflacionista, el precio del
crudo llegará a los 80 o 90 dólares por barril, lo que supondría un
nuevo récord histórico. Pero,aunque llegue a este precio nominal, debido
al desarrollo de nuevas energías y la aplicación de tecnologías de ahorro
de energía, los altos precios del crudo no tendrán influencia negativa
para la economía mundial, como antes.
No obstante, no se puede restar importancia al
impacto negativo de los altos precios para la economía internacional. Es
necesario promover la coordinación y cooperación internacional en
los sectores energéticos, mantener un precio razonable y la
circulación energética de la economía mundial. Todo ello conviene a
los intereses de la comunidad internacional. Fin