CARACAS, 3 jul (Xinhua) -- Venezuela
ratificará mañana, 4 de julio, su adhesión al Mercado Común del Sur
(Mercosur), medida que responde a razones políticas e ideológicas más que
a un beneficio comercial, según economistas.
En una reunión extraordinaria en Caracas, el
presidente venezolano Hugo Chávez recibirá a sus homólogos de los países
socios del Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) para
certificar la integración de su país al bloque regional.
Algunos analistas sostienen que Venezuela está
tratando de alejarse de la propuesta norteamericana del Area de Libre
Comercio de las Américas (ALCA), uniéndose al Mercosur y al mismo tiempo
separándose de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y del Grupo de
los Tres (G3) con México y Colombia.
Es decir, Venezuela busca distanciarse de los países
que tienen estrechas relaciones comerciales con Estados Unidos.
Otros especialistas en el ámbito internacional
piensan que es muy conveniente para Venezuela la entrada al bloque
regional pues esto le servirá para reforzar su imagen en el mundo.
"Si el presidente Hugo Chávez se vincula a una
asociación democrática de Estados como Mercosur, su país recibirá una gran
ayuda a su estabilidad", señaló el presidente de la Comisión del
Parlamento Europeo, Massimo D'Alema.
El canciller venezolano Alí Rodríguez comentó, el
pasado 16 de junio, que la incorporación de Venezuela al Mercosur sumado a
los países del bloque, representa el 75 por ciento del Producto Interno
de América del Sur.
"Obviamente que se fortalece enormemente Mercosur,
adquiere mayor gravitación en el Continente y en el mundo", acotó.
Por su parte, el subsecretario argentino de
Integración Económica, Eduardo Sigal, dijo en noviembre de 2005, que el
ingreso de Venezuela favorecería "la concreción de un mundo multipolar", y
"no tiene por qué verse en contraposición" a Estados Unidos.
Venezuela tiene un largo camino por delante antes de
ver los beneficios económicos de la integración al bloque subregional,
pues el protocolo regirá la adhesión progresiva de Venezuela hasta el
2010.
De tal forma que el mercado venezolano no abrirá sus
puertas a las mercancías de los países miembros de manera inmediata, sino
de forma gradual, pues tiene que tener en cuenta las diferencias
económicas de los mercados que componen Mercosur.
Los que dudan de la conveniencia para Venezuela de
su anexión al Mercosur, y su salida de la CAN y del G3, parecen tener una
base económica verídica para formular sus críticas.
El hecho es que Mercosur posee un arancel externo
para sus productos de 35 por ciento, en obvia desventaja para Venezuela
frente al 20 por ciento que es el arancel de la Comunidad Andina.
El tiempo demostrará si la decisión del gobierno de
Hugo Chávez de participar en Mercosur y en detrimento de otros acuerdos de
negociaciones regionales como la CAN y el G-3 fue una decisión
política o de interés comercial.
El presidente venezolano anunció el 19 de abril de
este año su salida de la CAN argumentando que buscaba proteger la economía
de su país de los efectos que producirían los acuerdos de libre comercio
de Perú y Colombia con Estados Unidos.
El 23 de mayo, Chávez formalizó su salida del Grupo
de los Tres.
Desde el punto de vista del intercambio el Mercosur
tiene como objetivos básicos la liberalización comercial en la región y la
coordinación de acciones para asegurar condiciones adecuadas de
competencia.
Venezuela fue admitida a fines del año pasado con
voz pero sin voto en el bloque regional.
El protocolo de adhesión plena de Venezuela al
Mercosur fue firmado en Argentina el 16 de junio pasado por los ministros
de Relaciones Exteriores.
Mañana los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula
da Silva; de Argentina, Néstor Kirchner; de Paraguay, Nicanor Duarte, y de
Uruguay, Tabaré Vásquez, ratificarán el documento que permitirá la
entrada gradual de Venezuela al Mercosur. Fin