LA HABANA, 30 jun (Xinhua) -- El Centro de
Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba (CIGB) cumple el 1 de julio 20
años, periodo en el que ha logrado prestigio como una de las más
destacadas instituciones de investigación científica de la isla.
Ubicado en el Polo Científico del oeste de La
Habana, el CIGB aglutina a 52 instituciones, (entre ellas ocho centros
modelo de la ingeniería genética nacional), cuya construcción y su
equipamiento costaron al Estado unos 1.000 millones de dólares.
Entre los triunfos del centro se encuentra la
obtención de 18 productos de gran demanda en centros de salud del país y
del extranjero, entre estos, la vacuna contra la hepatitis B, la
estreptoquinasa recombinante (eficaz para infartos agudos del
miocardio) y el factor de crecimiento epidérmico, para quemaduras y
otras lesiones graves de piel.
Con un colectivo de científicos calificado en las
tecnologías de avanzada, el CIGB tiene asimismo la autoría del factor de
transferencia y de una vacuna contra el virus de la haemophilus
Influenzae, entre otros logros.
Desde 2000, el CIGB ha registrado entre sus
producciones una vacuna tetravalente primero y luego otra pentavalente,
recientemente terminada, que inmunizará a la población infantil contra
cinco enfermedades: tétanos, tos ferina, hepatitis B, difteria y la
haemophilus influenzae.
También elaboró fármacos para la terapéutica de la
hepatitis C, responsable de un alto porcentaje de cirrosis hepática. Se
trata de un compuesto formado por interferón alfa y rivavirina, de
producción nacional, capaz de reducir las lesiones hepáticas ocasionadas
por la enfermedad.
Según el vicedirector general del CIGB, Carlos
Borroto, en el mundo no se ha encontrado todavía una vacuna eficaz contra
la hepatitis C, pero el tratamiento cubano es muy esperanzador y de
gran alivio para los pacientes.
Entre sus éxitos recientes figuran asimismo la
creación del fármaco Citoprot-P, a partir del factor de crecimiento
epidérmico, único de su tipo en el mundo y el de mejores resultados hasta
el momento en la cura de las lesiones del pie diabético, que evita
amputaciones de las extremidades inferiores.
La entidad científica cubana destina actualmente
recursos y esfuerzos a las investigaciones para obtener vacunas contra
otras enfermedades como el cólera, la malaria y algunos tipos de cáncer,
mientras tiene proyectos en diversas fases de ensayo clínico y otros
que siguen los protocolos jurídicos de rigor, para su registro.
El CIGB ha realizado la transferencia tecnológica de
algunas de sus creaciones más valiosas a países como China, India,
Sudáfrica y Vietnam, al tiempo que comercializa e incluso realiza
donaciones de vacunas a Brasil, Argentina, Colombia y Uruguay.
En algunas de sus investigaciones ha contado con la
colaboración de otras entidades científicas, como el Instituto Finlay, el
Centro de Inmunología Molecular, el Laboratorio de Antígenos de la
Universidad de La Habana y el Instituto de Medicina Tropical Pedro
Kourí.
El reciente logro del CIGB es el registro de un
anticuerpo monoclonal recombinante, creado a partir de plantas
genéticamente tratadas, destinado a la producción de la vacuna contra la
hepatitis B.
Este resultado ha tenido gran connotación
internacional, pues en su búsqueda se encuentran mas de 100 entidades
científicas del mundo desarrollado, y Cuba fue la primera en
alcanzarlo.
Para ese trabajo, los científicos cubanos utilizaron
arbustos de una variedad antigua de tabaco, cultivada en condiciones
excepcionales para tales requerimientos.
Esa tecnología permitirá, con menor costo,
incrementar el volumen de producción del importante inmunizador contra la
hepatitis B, dijo Borroto, y destacó que el énfasis del trabajo actual se
hace en la biología molecular.
El especialista mencionó asimismo los éxitos del
CIGB en especialidades como las que benefician o estimulan el crecimiento
de organismos acuáticos, sobre todo en especies de peces y
camarones.
En la biotecnología agropecuaria citó finalmente la
obtención del pesticida biológico Hebernem, por parte de la filial de
Camaguey, un producto natural patentado ya en Estados Unidos y Europa,
eficaz en el combate de los nemátodos que dañan las raíces y causan la
muerte de importantes cultivos. Fin