( por Liu Liwei y Zhu Jianhui)
JERUSALEN, 29 jun (Xinhua) -- El Ejército israelí
entró por fuerza la madrugada del miércoles en la Franja de Gaza después
de la ratificación del primer ministro israelí, Ehud Olmert, del
plan de la operación "Lluvia de verano".
Se trata de la mayor ofensiva en tierra sostenida
por el Ejército israelí desde que el Estado judío retirara sus tropas y
soldados de la Franja de Gaza el pasado verano, tras 38 años de
ocupación. Y atrajo la atención de la comunidad internacional,
especialmente de los países de Oriente Medio.
Militantes palestinos atacaron la madrugada del
domingo un puesto israelí cerca de Gaza, acción en la que murieron dos
soldados israelíes, y otro de 19 años fue secuestrado. Olmert
prometió vengarse de los militantes palestinos. Su posición
intransigente logró el apoyo de los miembros parlamentarios
opositores y alivió un poco la acusación de dejarse llevar en los
asuntos de seguridad.
Poco después de su investidura, Olmert se esforzaba
en diplomacia por vender su "plan unilateral" a la comunidad
internacional, con el objetivo de separarse aún más de los
palestinos y garantizar así la seguridad del territorio israelí. Sin
embargo, no logró el resultado esperado, y aún recibe críticas por
ello.
Después del ataque del puesto fronterizo israelí,
las críticas se han aumentado, y acusan a Olmert de "carecer de
experiencia" en los asuntos de seguridad, e incluso algunos medios le
instaron a abandonar su "plan unilateral". En algún grado, la orden de
Olmert de entrar en Gaza constituyó una opción bajo presión doméstica.
Tras el secuestro del soldado israelí, militantes
palestinos recibieron un ultimátum de 48 horas, durante el cual Israel
movilizó todas las posibles fuerzas internacionales para el rescate.
Olmert subrayó que la penetración en Gaza no es un " castigo colectivo" a
palestinos, sino una presión sobre los militantes.
Bajo la protección de vehículos blindados, las
tropas del Ejército israelí penetraron en el sur de la Franja de Gaza
mientras sus aviones atacaron tres puentes y la única central
eléctrica, cortando el suministro en buena parte de Gaza a primeras
horas del miércoles.
El Ejército israelí manifestó que es la primera fase
de la operación "Lluvia de verano", cuyo único objetivo es rescatar al
soldado secuestrado.
A pesar de que los grupos militantes palestinos no
se enfrentaron directamente con el Ejército israelí, expresaron su
determinación de resistencia con firmeza. La Yihad Islámica declaró
que llevará a cabo una cadena de atentados suicida en las regiones
controladas por Israeli y realizará un ataque "inesperado " contra el
Ejército judío.
Hamás también dijo que la acción militar isrealí
podría obligar a la ejecución del rehén. El Ejército israelí declaró que si
el secuestrado no es liberado, realizará otro plan militar aún más
fuerte. Eso significa la escalada de la confrontación y el
fracaso del alto el fuego alcanzado en febrero del año pasado en Sharm
el- Sheik.
Mientras tanto, la acción militar en la Franja de
Gaza del Ejército israelí también amenaza la situación del Gobierno de
Hamas. Gaza es el baluarte de Hamas, que podría perder su control en
esta región debido al ataque militar a gran escala, lon que llevaría a la
caída del Ejecutivo. Es precisamente por esta consideración que Hamas
llegó a un acuerdo con Al Fatah respecto al documento de los prisioneros
conocido como Acuerdo Nacional y que implícitamente reconoce la existencia
legal de un Estado judío.
Sin embargo, este consenso no pudo impedir la
ofensiva israelí. La suerte del soldado secuestrado no sólo se relaciona
con la situación del Gobiernode Hamas, sino también con la posición
política del presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud
Abbas.
Olmert y Abbas decidieron la semana pasada celebrar
un diálogo formal. Si Abbas puede garantizar la liberación del soldado
israelí, la parte judía podría tomarlo como interlocutor formal de la
negociación de paz. Pero si Abbas no es capaz de controlar la situación en
este caso, su fama política entre el público israelí se dañará, y el
esfuerzo diplomático de las conversaciones de paz también caerá en saco
roto.
La operación "Lluvia de verano" ejecutada por el
Ejército israelí deja una frialdad en el ardor de este verano. La
comundidad internacional se esfuerza actualmente para intentar
mediar en la crisis, esperando que no se escale la confrontación
militar desigual, y que la frágil relación palestino-israelí no
regrese al punto de congelación. Fin