HONG KONG, 9 jun (Xinhua) -- "Un crítico europeo
dijo que he creado un nuevo lenguaje en "Cursiva". De hecho me he
encontrado a mí mismo en la danza", afirmó el gurú de la danza Lin
Hwai-min.
Lin, fundador y director artístico del Teatro de
Danza de la Puerta de la Nube de Taiwan, compartió su experiencia con
cerca de 300 miembros de la Sociedad Internacional de Representaciones
Artísticas, que se reunieron en Hong Kong el jueves para celebrar el
20º congreso internacional de su organización.
Lin, obsesionado con el ballet desde joven, se fue a
Estados Unidos como tantos otros residentes de Taiwan por aquella época.
" Cuando llegué a EEUU, me dí cuenta de que era muy ingenuo respecto a
la historia de Taiwan e incluso sobre mí mismo. Empecé a preguntarme
¿Quién soy?".
Tras su regreso a la tierra natal, Lin fundó el
Teatro de Danza de la Puerta de la Nube de Taiwan en 1973, cuyo nombre
proviene de una antiquísima danza ritual china. Estaba determinado a
crear su propio estilo de danza, sin copiar el estilo de EEUU o el
europeo.
Antes se aceptaba que los taiwaneses no podían
bailar danza debido a sus cortas piernas. Lin nunca pensó eso. "El ballet
es una forma artística relacionada con la mente, ¿por qué no podemos
hacerlo?
En sus cursos de formación, el bailarín da especial
importancia a las artes marciales, como el Kung Fu, el Tai Chi, el Chi
Kung, a la meditación y a la caligrafía, diferentes disciplinas que
comparten algo en común: la concentración mental. Lin señaló que
a través de las obras "Cursivas" y "Agua de luna", entre otras, han
descubierto y expresado completamente la belleza de su cuerpo.
Además del éxito y el reconocimento mundial, Lin ha
recibio el premio de "Coreógrafo del siglo XX concedido por la Danza
Europea, ha recibido el Premio Ramón Magsaysay en 1999 y considerado por
la revista Time uno de los héroes de Asia en su edición especial de
2005.
El Teatro de Danza de la Puerta de la Nube de Taiwan
realiza cada año actuaciones para las personas sin recursos económicos, a
las que acuden entre 50.000 y 60.000 espectadores.
Tras ser aclamado en los escenarios de Berlín, Viena
y Jerusalen, entre otros, Lin, de 59 años de edad, afirmó que "no
sé qué ocurrirá en el futuro. Nunca ha estado muy claro para mí. La
vida siempre es una aventura". Fin