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Niños supervivientes de la matanza de Beslan tratan de recuperarse  en China
  29.05.2006 Actualizado a las 13:47:35
 

 

    CHENGDU, 29 may (Xinhua) -- "Es tan rolliza. ¿Muerde?" pregunta Irena, de 16 años de edad, mientras acaricia cuidadosamente a  Jingjing, un cachorro de oso panda de ocho meses. 

 

     Irena es uno de los diez niños supervivientes de la matanza que sacudió la ciudad rusa de Beslan dos años atrás que se han  desplazado hasta China con fines terapéuticos, donde el ansiado  encuentro con los simpáticos osos juega un rol principal. 

     Al principio Irena parecía algo nerviosa, sus piernas temblaban ligeramente mientras esperaba con sus compañeros a que un  trabajador de la "guardería" para pandas de Chengdu, capital de la provincia suroccidental china de Sichuan, trajera al animal. 

     Cuando Jingjing se sentó a sus pies parecía que los ojos de los niños iban a salirse de sus órbitas. Durante un momento sus manos  dudaron, antes de lograr, finalmente, tocar al animal,  tranquilizados por la docilidad y suavidad de Jingjing. 

     La timidez de los niños desaparece pronto. Jingjing frota su  cabeza contra ellas y mueve sus piernas con placer, provocando  carcajadas en todo el grupo. 

     Diez minutos después Jingjing tiene que regresar con su  cuidador. "Ha terminado tan pronto", lamenta Irena. "Todo el  tiempo temía que pudiera morderme, pero creo que el bambú que  tenía en las manos debe saber mejor que mi brazo." 

     El primer día de septiembre de 2004, un grupo de milicianos  armados tomó a más de 1.000 rehenes en un colegio de Beslan, en la república rusa de Osetia del Norte. El secuestro concluyó tres  días después con un intercambio de disparos que costó la vida a  331 inocentes, más de la mitad niños. 

     Muchos han sido los países de todos los continentes, entre  ellos China, que han ofrecido asistencia médica a Rusia tras la  catástrofe. De acuerdo con Tsogoev Alan, el doctor ruso que ha  acompañado a los niños a China, los esfuerzos realizados por los  especialistas chinos han logrado la recuperación de más de 30  niños. 

     Este grupo llegó a la ciudad de Sanya, en la provincia insular  de Hainan, el pasado 2 de mayo para seguir un tratamiento  tradicional chino. La pasada semana se desplazaron a la provincia  de Sichuan donde compartieron actividades con los niños locales. 

     Los psicólogos afirman que el tratamiento con mascotas puede  jugar un rol fundamental para la superación de traumas. Los  delfines, por ejemplo, son empleados en todo el planeta para  tratar a los niños afectados por autismo. 

     Una de las niñas, tras adquirir un peluche en la tienda de  recuerdos del centro afirma con satisfacción: "me llevo el panda a casa". El grupo regresará a sus hogares mañana martes. Fin