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Candidatos peruanos no convencen a ciudadanía
  24.05.2006 Actualizado a las 08:35:57
 

     Por Liu Guoqiang y Carlos Acat-Koch 

     LIMA, 23 may (Xinhua) -- Los candidatos que disputarán el 4 de  junio la presidencia de Perú en segunda vuelta no han logrado  convencer a la ciudadanía, por lo que los electores votarán por el  "mal menor", según observadores. 

     Casi 16 millones y medio de peruanos elegirán entre el aspirante  del Partido Nacionalista Unión por el Perú (PNUPP), Ollanta Humala,  y el del Partido Aprista Peruano (PAP), Alan García, al mandatario  que será investido para el quinquenio 2006-2011. 

     Ambos alcanzaron en las elecciones del 9 de abril pasado las  mayores votaciones relativas (Humala el 30,6 por ciento y García el  25,4 por ciento), pero no lograron el 50 por ciento más uno de los  votos válidos necesarios. 

     En el nuevo proceso, la lucha de García y Humala por convencer al  electorado que le fue esquivo en la primera vuelta no logra ser  contundente como se apreció en el debate del 21 de mayo que fue  trasmitido a nivel nacional por la radio y televisión. 

     Humala, radical y agresivo, y García, moderado y permeable,  lanzaron sus propuestas de gobierno, no exentas de "puyazos", con  algunas coincidencias como la inclusión social para superar la  fragmentación, la pobreza y el atraso que cubre a un 50 por ciento  de la población y divide al país andino en un "Perú oficial" y un  "Perú real". 

     Otra coincidencia, si así puede decirse, es que ninguno de los  dos candidatos presidenciales explicó cómo financiarán sus  iniciativas de inversión en programas sociales, en el agro y en la  rebaja de combustibles (petróleo, gasolina y gas). 

     A ello se agrega la intención de ambos de retornar a la  Constitución de 1979, firmada por el extinto líder aprista Víctor  Haya de la Torre, y desechar la promulgada en el régimen del  depuesto mandatario Alberto Fujimori (1990-2000), aunque Humala  adicionó su intención de convocar a otra Asamblea Constituyente. 

     En el tema económico, Humala plantea un modelo distinto al  "neoliberal" que encabezó Fujimori y que continúa el actual jefe de  Estado, Alejandro Toledo (2001-2006), pero sin puntualizar su  concepto de "nacionalización". 

     Tampoco hubo definiciones sobre el futuro del Tratado de Libre  Comercio (TLC) suscrito el 12 de abril por Perú con Estados Unidos y  que mereció críticas de los mandatarios de Venezuela, Hugo Chávez, y  de Bolivia, Evo Morales. 

     Los jefes de Estado consideran el acuerdo comercial lesivo (al  igual que el pretende firmar el presidente colombiano Alvaro Uribe)  a los intereses de la Comunidad Andina de Naciones (CAN). 

     Humala y García sólo han dicho que "revisarán" el TLC antes de  que sea ratificado por los respectivos Congresos, e igual ocurre con  los contratos en marcha suscritos con empresas foráneas para la  explotación de los recursos naturales. 

     Según las encuestas, García "ganó" el debate a Humala, pero nadie  afirma que el triunfo es contundente. 

     Esa situación conlleva a que el próximo gobierno carecería de  gobernabilidad, porque será elegido con "votos prestados" o "votos  no convencidos". 

     Esos sufragios representan en el universo el 44 por ciento de los  electores, que dieron su respaldo a nivel presidencial, el 9 de  abril, a otras fuerzas como la alianza derechista Unidad Nacional  (24,7 por ciento), la fujimorista Alianza por el Futuro (7,5 por  ciento), la centrista Frente del Centro (6,25 por ciento) y la  evangélica Restauración Nacional (4,5 por ciento), además de otras  14 listas. 

     El respaldo ciudadano a una administración gubernamental de  Humala o de García será frágil si nos atenemos a los resultados de  la primer avuelta. Esta situación hace que el nuevo gobierno (a  partir del 28 de julio) tenga una debilidad institucional. 

     Lo anterior obliga a mirar hacia los resultados para la  conformación del próximo Congreso, a pesar que el cómputo aún  permanece en el 92,5 por ciento de los votos escrutados. 

     El PNUPP y el PAP colocarían el mayor número de legisladores  (aproximadamente 40 cada uno), pero no tendrían individualmente el  control absoluto del Congreso (61 de los 120 escaños), seguidos por  Unidad Nacional y Alianza por el Futuro y posiblemente Restauración  Nacional, Frente del Centro y Perú Posible. 

     Ante esta circunstancia, sea Humala o García el mandatario electo,  tendrá que buscar el consenso o la concertación para gobernar, sin  descartarse alianzas con otras fuerzas políticas, a fin de  consolidar el régimen constitucional. 

     Empero, hay factores internos y externos que podrían beneficiar o  perjudicar a ambos candidatos en los días que faltan para la segunda  vuelta. 

     A nivel interno está el efecto Montesinos, en referencia al ex  jefe virtual del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) y brazo  derecho de Fujimori, Vladimiro Montesinos, procesado por encabezar  la mayor red de corrupción en la historia del país. 

     Montesinos la semana pasada, previo al debate de los candidatos,  reveló mediante un cassette que la asonada que dirigió Humala  (entonces comandante del Ejército) el 29 de octubre de 2000, con 50  soldados de un cuartel en el sur del país, "fue una farsa". 

     El ex asesor presidencial dejó ver que dicha revuelta "coadyuvó"  a su salida clandestina por el puerto del Callao a bordo de un  velero. 

     Antes, en 2001, se denunció que el ex secretario y ex ministro de  Interior de García (1985-1990), Agustín Mantilla, había recibido  dinero de Montesinos para la campaña electoral aprista del año 2000,  motivo por el cual fue sentenciado y recluido. 

     A ello se agrega que un ex vocero humalista afirmó que había un  audio comprometedor de "Montesinos con García" que implicaba incluso  al actual gobernante, Alejandro Toledo, mismo que sería dado a  conocer "en el momento oportuno". 

     A nivel externo, figuran las sostenidas intervenciones de los  mandatarios de Venezuela, Hugo Chávez, y de Bolivia, Evo Morales, en  favor de Humala, incluyendo apariciones públicas con él en Caracas y  La Paz, y que han merecido reproches diplomáticos de la Cancillería  peruana que las califica de "injerencia en la política interna". 

     La carencia de explicaciones sobre la financiación de los  programas sociales, las críticas mutuas y los factores internos y  externos, han hecho que los peruanos no tengan definido a que  candidato otorgarán su voto para convertirlo en el próximo  mandatario. 

     Lo cierto es que, el nuevo presidente, sea quien sea, deberá  buscar alianzas para lograr la gobernabilidad durante su  administración. Fin