RIO DE JANEIRO, 21 may (Xinhua) -- La
actual "ola" de gobiernos de izquierda en Sudamérica no constituye un
fenómeno duradero sino episódico, afirmó Marcelo Coutinho, del Instituto
Universitario de Investigación de Río de Janeiro (IUPERJ, en
portugués).
De acuerdo con Coutinho, que dirige el Observatorio
Político Sudamericano (OPSA) del Instituto, el fenómeno actual que ha
puesto a izquierdistas o "izquierdizantes" en los gobiernos de Brasil,
Bolivia, Chile, Uruguay y Venezuela es una más de las "olas"
políticas que suelen extenderse por el subcontinente.
El sociólogo brasileño cita como antecedentes del
actual proceso la serie de gobiernos "populistas", al estilo de los de
Juan Domingo Perón en Argentina o Getulio Vargas en Brasil, en los años
'50, así como la serie de dictaduras militares derechistas implantadas una
década después.
Con la restauración de la democracia ocurrida en los
años '80 se abrió paso en Sudamérica una nueva "ola", esta vez de
gobiernos tradicionalmente liberales (o "neoliberales") inaugurada en
Bolivia en 1985, con Víctor Paz Estensoro.
El "neoliberalismo" dominó los años '90 y su fracaso
en satisfacer las crecientes demandas sociales de una población
frustrada determinó la opción popular por candidatos de "izquierda",
iniciada en 1999 con la elección de Hugo Chávez en Venezuela.
La serie de gobernantes que antes de ser electos se
definían como de "izquierda" muestra, sin embargo, notables diferencias en
el desempeño del poder, señala Coutinho.
En el caso argentino, el peronista Néstor Kirchner,
electo por un partido nostálgico del "populismo" de los años '50, se ha
revelado mucho más incisivo que muchos de sus colegas teóricamente más a
la izquierda.
Entre sus logros está el de ser protagonista de la
única renegociación "heterodoxa" y exitosa de la deuda externa realizada
en el subcontinente.
Por el contrario, los gobiernos de Ricardo Lagos, en
Chile; Luiz Inácio Lula da Silva, en Brasil, y Tabaré Vázquez, en Uruguay,
dejaron a un lado la retórica radical y mantuvieron las mismas
políticas económicas "neoliberales" que habían fustigado
anteriormente.
"Los gobiernos sudamericanos se han visto obligados
a atender a la 'voz de las calles', debido a las intensas movilizaciones
populares, pero no pueden olvidar que no se gobierna sin el apoyo
del 'mercado', especialmente financiero", observa Coutinho.
El colapso generalizado de los antiguos partidos
políticos liberales y la trabajosa implantación de los de izquierda en las
administraciones obliga a los gobiernos a alternar los gestos que
apaciguan a los de "las calles" con aquellos que satisfacen al
"mercado".
Por ello, los mismos gobiernos que mantienen
políticas económicas continuistas (en relación con las administraciones
"neoliberales") han puesto en marcha políticas sociales progresistas que
tratan de realizar una relativa redistribución del ingreso, sostuvo
Coutinho.
Los datos de intención electoral disponibles
muestran que la distribución de dinero ("Beca Familia" brasileño) o de
alimentos (los "mercados bolivarianos" venezolanos) a los sectores más
pobres de la población aseguran un nivel considerable de respaldo
político.
En ese contexto, los gobiernos de Hugo Chávez en
Venezuela y de Evo Morales en Bolivia, así como la candidatura de Ollanta
Humala en Perú, apoyada por ambos, buscan ganar el apoyo de "las calles"
con una retórica nacionalista e indigenista más agresiva.
Un factor fundamental para el éxito de tales
políticas ha sido la tranquilidad económica internacional y el crecimiento
del comercio mundial, que han proporcionado un mínimo de condiciones
económicas favorables a los gobiernos de "izquierda".
Pero la creciente acumulación de déficits
comerciales y fiscales por parte de Estados Unidos puede determinar a
corto plazo una crisis global y crear nuevas dificultades políticas a los
integrantes de la "ola izquierdista" de gobiernos sudamericanos,
advirtió Coutinho. Fin