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El "club de los ex-adictos" trata de vencer a la  droga
  18.05.2006 Actualizado a las 10:44:40
 

     GUIYANG, 18 may (Xinhua) -- En la provincia suroccidental china de Guizhou existen, según las autoridades, al menos 70.000  toxicómanos, a finales de 2005, y la mayoría de ellos se  encuentran en la capital provincial, Guiyang. Sin embargo, los 10  centros de tratamiento con que cuenta la ciudad sólo pueden dar  cabida a 3.000 personas. 

     Dos ex-adictos, Wu Shunguo y su mujer, Yu Hongfang, han logrado ganarse el respeto y el apoyo de la comunidad local en sus  esfuerzos por ayudar a otros adictos a escapar del agujero de las  toxicomanías mediante su propia experiencia.        

     La delicada voz de Yu Hongfang es casi imperceptible cuando  recuerda lo que las drogas le han robado: su juventud, su  autoestima y su primer marido. 

     Siendo adolescente Yu aceptó unos cigarrillos de una mujer que  apenas conocía, un error que siempre lamenta. "Era una traficante, pero no fui consciente hasta que me convertí en una adicta.  Hubiera preferido matarme antes que esperar un minuto para una  nueva dosis". 

     Fue internada en diversas ocasiones, pero siempre retornaba a  su mismo círulo de amistades, compuesto por otros toxicómanos,  nada más volver a la calle. Incluso la muerte de su primer marido, a causa de una sobredosis, le causó un dolor escaso. "Una vez que  te conviertes en adicta, pasas a ser una persona torpe y apática". 

     Fue su hija quien la sacó finalmente del agujero. 

     "Cuando salí del tratamiento de desintoxicación en 1995, mi  hija de seis años se arrodilló y me pidió que dejara las drogas  por ella. Permaneció arrodillada cerca de 20 horas y se negó a  incorporarse hasta que le di mi palabra". 

     Las rodillas ensangrentadas de la menor persuadieron a Yu de  mantener su palabra. Se alejó de sus amistades y encontró un  trabajo temporal en una sauna. Allí conoció a Wu Shunguo en 1999. 

     Wu había sido condenado a trabajos forzados, castigo menor  comparado con el encarcelamiento, pero se fugó. "Prefería no  volver a casa, por lo que permanecía todo el día en la sauna",  recuerda Yu, quien rápidamente lo reconoció como toxicómano. 

     Wu era la oveja negra de su familia. Vendió la vivienda de sus  padres para conseguir más dinero para su adicción, por lo que fue  despreciado por sus hermanos. Su ex-mujer perdió rápidamente la  esperanza en el matrimonio y solicitó el divorcio un año después  de celebrar la boda. 

     "Yu fue la primera persona que me trató con cariño en años. Me  contó su experiencia y me convenció de que yo también podía dejar  la droga". 

     Siguiendo su consejo volvió a cumplir su condena y consiguió su libertad en 2003. Poco después se casaron y se establecieron en  una pequeña comunidad a 25 kilómetros de Guiyang. Allí crearon una línea telefónica con el objetivo de ayudar a otros toxicómanos. 

     "No tuvimos que publicitarnos, la prensa se encargó de ello, y  rápidamente comenzamos a recibir muchas llamadas" afirma Wu, quien cuenta en la actualidad con 36 años. "Algunos pedían poder tratar  el caso en persona, e incluso vivir con nosotros para poder dejar  su adicción. Así empezó el club." 

     Con sede en un antiguo colegio, "el club" es una organización  no gubernamental que ofrece terapia psicológica y apoyo para  quienes desean abandonar su relación con las drogas. Más de 100  personas han pasado por sus instalaciones en los últimos tres años. 

     Cada integrante del club paga 500 yuanes (62,5 dólares USA) al  mes para cubrir sus gastos de manutención y una revisión médica  mensual. Yu gestiona los fondos, distribuye "pagas" a los miembros y se asegura de que ni un céntimo sea destinado a drogas. 

     Wu recuerda con tristeza la vez que abofeteó a una chica tras  descubrirla ofreciendo heroína al resto de miembros.  

     La chica, apellidada Jin, rompió a llorar. "Me sentí herida,  claro, pero fue extrañamente confortante saber que Wu se había  comportado de este modo porque se preocupaba por mí". No volvió a  consumir la droga. 

     Sin embargo, no todo son éxitos. Incapaz de acabar con su  adicción Li Dapeng abandonó el club en abril de 2005. Fue detenido poco tiempo después por la policía e internado en un centro de  reforma a 500 metros del club. 

     "Visitamos el centro hace un par de semanas, pero Li evitó  encontrarse con nosotros, sólo nos transmitieron el mensaje de que sentía profundamente habernos fallado", comenta Wu. 

     Chen Guangwu, responsable de la lucha contra la droga en la  ciudad de Guiyang, alaba los esfuerzos de la pareja. "Se trata de  un complemento necesario de los esfuerzos de la administración,  por lo que seguimos muy de cerca su desarrollo y sus actividades,  las cuales ya han sido imitadas por otras organizaciones en  distintos lugares del país." 

     Las estadísticas oficiales señalan que China contaba a finales  de 2004 con 1,072 millones de toxicómanos. Un 44,3 por ciento de  los 650.000 portadores del VIH registrados en el país contrajeron  el sida por su adicción a las drogas. Fin