Por Pan Guojun y Leng Tong
PUERTO PRINCIPE, 14 may (Xinhua)-- Rene García
Preval prestó juramento este domingo como nuevo presidente de Haiti.
El mandatario de la nación más pobre de
Latinoamérica tiene durante sus cinco años de mandato una ardua tarea que
cumplir a la hora de reconstruir una nación devastada por el conflicto
interno y actos de violencia así como la extrema pobreza.
Los 200 años de guerra e inestabilidad interna ha
convertido a Haití, el primer país de América Latina en declarar su
independencia y la primera república de la raza negra, en la nación
más pobre del hemisterio occidental.
Estadísticas oficiales haitianas indican que al
cierre de 2005, el Producto Interno Bruto de esta nación fue de apenas
3.262 millones de dólares USA, para un promedio inferior a los 400
dólares per cápita.
Más del 70 por ciento de los 8,4 millones de
haitianos se encuentra en extrema pobreza y el 80 por ciento de la fuerza
laboral está sin empleo.
La tasa de analfabetismo alcanza un porcentaje del
80 por ciento.
De acuerdo con la prensa local, los funcionarios
públicos, incluído el personal policial, no han podido cobrar su salario
mensual debido a dificultades económicas.
Las centrales eléctricas haitianas se encuentran
fuera de servicio o en estado prácticamente paralizado.
Puerto Príncipe, la capital, sólo está en
condiciones de suministrar el servicio de electricidad durante espacio de
una hora cada día.
El nuevo Parlamento elegido recientemente tomó
juramento el 8 de este mes a la luz de las velas.
La capital deja siempre a los fóraneos una impresión
de ser una ciudad llena de polvo y basura.
En los últimos diez años, algunas naciones europeas
han hecho promesas de conceder a Haití una gran suma de ayuda financiera,
la cual en su mayoría no se ha cumplido.
Las instituciones financieras internacionales han
actuado de manera reacia a la hora de otorgar créditos a la nación
caribeña, por considerarla insolvente.
Se puede afirmar que sería sumamente díficil y casi
imposible que una nación como Haití, carente de recursos naturales, con
una fuerte carga de la deuda externa e inestabilidad política, sin
una suficiente ayuda exterior, pueda lograr la recuperación económica
dependiendo de sus propias fuerzas.
Fuentes diplomáticas acreditadas en esta ciudad y
medios de comunicación extranjeros indican que Preval es el presidente de
un país mucho más pobre e inestable que hace cinco años.
El expresidente Aristide disolvió durante su mandato
el Ejército nacional sin colocar de forma debida a los 50.000
militares, quienes con sus armas constituyen un factor
desestabilizador para la sociedad haitiana.
En febrero de 2004, un grupo de rebeldes formados
por ex integrantes del disuelto Ejército tomó de manera fácil el control
de gran parte del territorio nacional, acción que forzó la salida de
Aristide, exiliado en la actualidad en Sudáfrica.
El despliegue de las fuerzas de estabilización de
las Naciones Unidas desde junio de ese mismo año ha logrado garantizar la
seguridad relativa de parte de las ciudades y regiones haitianas,
sin que se haya podido lograr una situación de estabilidad en todo el
país.
Puerto Príncipe ha sido escenario de actos de
asesinato, secuestro, asalto armado y actos de decapitación al estilo de
Irak.
Con la elección de Preval la capital haitiana se
tornó relativamente estable, situación que según muchos analistas y
políticos podría ser efímera, dado que las fuerzas
antigubernamentales y la oposición están a la espera de lo que pueda
ofrecer el Gobierno para emprender sus acciones de rebeldía o actos de
violencia.
Poco despúes de su elección, Preval hizó una visita
a Estados Unidos,donde fue recibido en apenas cinco minutos por el
presidente George W. Bush, razón por lo que el veterano político
regresó con prácticamente nada concreto.
La Aministración Bush prefiere asumir una actitud de
observación sobre la nueva política del presidente haitiano,
considerado el Aristide II por ser su aliado durante años, antes de
decidir la ayuda financiera que pueda otorgar a la pobre
nación caribeña.
El pueblo hatiano deposita en Preval -- conocido por
ser generoso con el pueblo y que no tuvo casos de corrupción durante
su primer mandato -- la esperanza de que sea un presidente capaz de
lograr la recuperación y el desarrollo así como la estabilidad de la
nación y la mejora del nivel de vida de los haitianos.
Se prevé que los cincos años de mandato de Preval,
que se inician hoy, serán unos años más difíciles y comprometidos.
Fin