SANTIAGO, 9 may (Xinhua) -- La coalición
gobernante de Chile reiteró hoy que aplicará la mayoría que tiene en el
senado para materializar una ley que termine con los abusos que se cometen
en materia laboral bajo la figura de la subcontratación.
La presidenta chilena Michelle Bachelet pidió que el
proyecto de ley sea aprobado antes del 21 de mayo, fecha en que se realiza
la tradicional rendición de cuenta del gobierno ante el Congreso
Pleno.
Aunque cuenta con la mayoría en el Senado, el
gobierno intenta sumar las propuestas de la oposición de derecha, la que,
pese a estar de acuerdo en general con el proyecto, tiene aprensiones en
varios puntos.
La idea original es que el proyecto, que está en el
Congreso desde 2002, tuviera mayor respaldo político, lo que permitiría
una mayor aceptación de los empresarios, quienes tendrán que modificar
los mecanismos para relacionarse con los trabajadores.
El gesto de incorporar a la oposición se interpretó
como un deseo del gobierno de flexibilizar la negociación, como un
precedente para cuando se requiera quórum mayor que la "mayoría simple",
en proyectos como la reforma al sistema electoral binominal, que
necesitan los votos de la derecha.
Más allá de las implicaciones económicas de la
iniciativa, lo que está en juego es la relación que tendrá en los próximos
años el gobierno con la oposición.
El proyecto de la subcontratación es complicado por
su carácter técnico y los matices políticos que encierra respecto a la
relación empresa-trabajador.
PRACTICA DE SUBCONTRATACION
La práctica de la subcontratación es una tendencia
muy extendida en el mundo occidental.
En Chile, el sistema de subcontratación consiste en
de la relación contractual entre una empresa (mandante) que requiere
personal para actividades que no son relativas a su giro, y una
empresa externa (contratista) que le proporciona gente para que
realice esas funciones.
En las "mandantes" se incluyen empresas públicas
como la Corporación del Cobre (Codelco) y privadas, como las grandes
mineras transnacionales, y en las "contratistas" hay muchas medianas y
pequeñas, que ofrecen, generalmente, todo tipo de servicios o
producciones especializadas.
Sin embargo, la ley vigente permite que esa
difundida práctica de "subcontratación" se preste para que se cometan
diversos abusos o irregularidades.
Por ejemplo, una empresa mandante que subcontrata
personal se desliga del pago previsional que legalmente debiera
corresponderle a cada trabajador, y tampoco debe lidiar con sindicatos,
negociaciones colectivas o pliego de peticiones.
En mayo de 2002 el proyecto de ley llegó al
Congreso, sin embargo su avance ha sido lento.
En abril de 2004 la iniciativa pasó por su primer
trámite en el Senado y en noviembre, al calor de las elecciones
presidenciales y de una huelga de trabajadores subcontratados en Codelco,
el texto volvió al centro de la discusión y hoy se encuentra en el tercer
trámite constitucional.
TRES PUNTOS DIVERGENTES DEL PROYECTO DE LEY
Durante su paso por el Congreso, el proyecto ha
recibido 161 modificaciones. Pero son tres las que han provocado las
primeras diferencias entre trabajadores y empresarios en las últimas
semanas.
La primera indicación se denomina "responsabilidad
solidaria" e implica que si el contratista no paga las obligaciones
previsionales, el trabajador puede demandar a la empresa mandante, que ya
no sería "subsidiaria" sino "solidaria" en el proyecto.
La demanda pueden hacerla las cajeras, los guardias
y trabajadores de aseo, quienes generalmente pertenecen a la empresa
externa, pero responden a las órdenes del personal ejecutivo de la
mandante.
Otra indicación es aquella que amplía la definición
de empresa, lo que para efectos laborales suprimiría el concepto de "razón
social". Almacenes París, por ejemplo, tiene 150 razones sociales,
todas son empresas distintas que sin embargo pertenecen al mismo
consorcio.
Dicha condición implica que un trabajador de una
gran tienda cumple funciones para una razón social, pero debe negociar su
sueldo con otra y formar sindicato en una distinta, aunque en todos los
casos el uniforme que utiliza sea el mismo.
Esta situación, entre otras consecuencias, dispersa
a los trabajadores de tal modo que no alcanzan el número suficiente para
formar un sindicato. A veces en una gran tienda de Santiago
coinciden vendedores contratados por diez empresas distintas.
La tercera indicación en discordia amplía el
concepto de subcontratación no sólo a una tarea, sino para cualquier
actividad laboral que se lleve a efecto entre el trabajador y un tercero,
como una asesoría legal, comunicacional o docente.
POSICION DE TRABAJADORES
La presidenta Bachelet ha señaladola necesidad de
que a través de este proyecto de ley se termine con los abusos que se
cometen actualmente contra un millón y medio, por lo menos, de chilenos
que viven la situación del subcontrato.
Según cifras oficiales, en Chile hay unos cuatro
millones de personas que trabajan asalariadamente bajo la regulación de un
contrato y actualmente se registran 518.600 personas cesantes.
El presidente de la Central Unitaria de Trabajadores
(CUT), Arturo Martínez, ha insistido en que "las tasas de cesantía son
altas y hay muchos empresarios que se aprovechan de ello para dar
empleo de mala calidad y negar derechos".
A juicio del líder sindical, el proyecto de ley debe
aprobarse a la brevedad, dada la precariedad que viven los trabajadores
sometidos a este sistema de subcontratación, que representa más de
40 por ciento de la mano de obra del país.
"Queremos estabilidad laboral, exigimos terminar con
la desprotección social, el abuso y la sirvengüenzura de los
empresarios", señaló.
No sólo la CUT exige la aprobación de esta ley, sino
también la conferencia de obispos católicos y los partidos Comunista y
Humanista.
El gobierno insistirá en obtener los votos de la
oposición de derecha, la que tampoco quiere desligarse de la aprobación de
una ley de involucra a un gran por ciento de la fuerza laboral. En
cualquier caso su aprobación en los próximos días se da como un
hecho. Fin