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Brasil tendrá triple objetivo en Cumbre AL-UE en Viena
  09.05.2006 Actualizado a las 08:53:57
 

     Por Edgardo Loguercio 

     BRASILIA, 8 may (Xinhua) -- Brasil tendrá un triple objetivo en  la Cumbre de la Unión Europea (UE)-América Latina y el Caribe que se  celebrará en Viena, Austria, del 11 al 13 de este mes. 

     El gobierno brasileño buscará avanzar en las negociaciones de la  Ronda de Doha, ratificar su papel de liderazgo en la región  sudamericana, y dar un nuevo impulso a un acuerdo con los europeos. 

     En el contexto de las crecientes dificultades que enfrenta el  proyecto de la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN), propuesto  por Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva anunció que  buscará personalmente despejar el camino en varios frentes  preferentes de la agenda externa de su país. 

     Los problemas en la región, que se agudizaron desde la decisión  de Bolivia de nacionalizar sus reservas de petróleo y gas, levantan  preocupaciones entre los líderes del viejo continente. 

     La semana pasada, el ministro alemán de Asuntos Extranjeros,  Frank Steinmeier, subrayó de visita en Brasilia que las señales  llegadas desde América Latina son "difíciles de interpretar" para  los europeos. 

     Aunque Steinmeier manifestó la confianza del gobierno alemán en  el papel de Brasil como motor de la integración sudamericana, dejó  en claro que la UE está observando la evolución del anuncio de  Venezuela de que abandonará la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y  la probable salida de Uruguay del Mercado Común del Sur (Mercosur). 

     En la visión de los europeos, la moderación de Da Silva puede  actuar durante la cúpula como contrapeso frente a la figura siempre  problemática del presidente venezolano Hugo Chávez, y la de su socio,  el boliviano Evo Morales, que deberá centrar gran parte de las  atenciones. 

     La nacionalización de los hidrocarburos decretada por Morales  afectó tanto a la petrolera estatal brasileña Petrobras como a  empresas europeas tales como la española Repsol, la británica BP y  la francesa Total. 

     La cúpula de Viena es además considerada de gran importancia para  la Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC), ya  que estarán presentes 60 de los 149 miembros de la entidad. 

     El mandatario brasileño se reunirá con la canciller alemana  Angela Merkel, y podrá entrevistarse con el primer ministro  británico, Anthony Blair, para analizar la forma de llevar a buen  término las negociaciones. 

     Desde enero pasado, Lula insiste en que los estancamientos en la  Ronda de Doha sólo podrán ser superados a través de negociaciones  directas de los jefes de Estado y de gobierno. 

     La cúpula de Viena será la primera oportunidad para llevar a la  práctica la idea del mandatario, y una segunda ocurrirá en la  reunión del G-8, grupo de los países más poderosos del mundo,  prevista para julio próximo y a la que Brasil fue invitado. 

     A su vez, el ministro de Relaciones Exteriores brasileño, Celso  Amorim, quien participó a comienzos de este mes de una reunión de  representantes del G-20 (grupo de países en desarrollo que actúan en  bloque en las negociaciones), se mostró confiado en llegar a una  conclusión de la Ronda de Doha antes del 31 de diciembre de este año.  

     Con la anunciada disposición de los Estados Unidos para reducir  los subsidios agrícolas bajo la condición de un gesto similar de los  europeos, la UE es responsabilizada por el fracaso de la última  reunión de la OMC realizada en Hong Kong en diciembre último. 

     Las principales demandas de Brasil en Viena serán la reducción de  las tarifas para la comercialización de los productos agrícolas y  contra los subsidios de algunos países a la producción local que  inhiben las exportaciones brasileñas a esos mercados. 

     En declaraciones a la prensa, el canciller Amorim afirmó que  "debe prevalecer la idea de que los beneficios deben ser  indirectamente proporcionales al nivel de desarrollo de cada país y  los sacrificios directamente proporcionales a su desarrollo". 

     La diplomacia brasileña espera también que el acuerdo Unión  Europea y el Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay, y  Venezuela en proceso de tornarse miembro pleno) reciba un impulso  político en Viena, con miras a la tercera ronda negociadora entre  los bloques prevista para los próximos meses. 

     Brasil registró un saldo comercial positivo con la Unión Europea  de 8.300 millones de dólares en 2005, resultado de 26.500 millones  en exportaciones y 18.200 millones de dólares en importaciones. 

     Como principal socio comercial de los países europeos en América  del Sur, Brasil deberá retomar su papel de líder regional,  disminuido por la presencia del presidente venezolano, y buscar un  nuevo impulso en su relación con la UE. Fin