Por Pablo Mora
SAN JOSE, 6 may (Xinhua) -- El mandatario saliente
de Costa Rica, Abel Pacheco, concluye este lunes su periodo de gobierno
caracaterizado por la falta de iniciativas nuevas.
El gobierno de Pacheco será recordado como un
periodo de pasividad, que pasó sin pena ni gloria, afirmó el investigador
del Centro de Investigación y Adiestramiento Político Administrativo
(Ciapa), Constantino Urcuyo.
Según Urcuyo, Pacheco careció de liderazgo de
presidente con una falta de comunicación con los diputados de su Partido
Unidad Social Cristiana (Pusc).
Pacheco, psiquiatra de 72 años, entregará el lunes
la cinta presidencial al ganador de las elecciones del pasado 5 de
febrero, Oscar Arias, del opositor Partido Liberación Nacional
(PLN).
Según el experto, el gran logro de Pacheco fue
elevar en septiembre pasado el litigio por el fronterizo Río San Juan a la
Corte Internacional de Justicia de La Haya.
Esta decisión causó un gran disgusto a las
autoridades de Nicaragua (país dueño del río) y gran apoyo por parte de
muchos costarricenses.
El problema del río San Juan data de 2001, cuando
Managua impidió a policías costarricenses navegar armados por el río,
aduciendo soberanía sobre su cauce, a pesar a que el tratado limítrofe
Cañas- Jerez, que suscribieron ambas naciones en 1858, establece la
libertad para Costa Rica de navegar en estas aguas.
Según el politólogo, Pacheco tuvo la virtud de
buscar diálogos y entendimientos con sectores disidentes.
De acuerdo con Urcuyo, Pacheco no tuvo los medios
políticos suficientes para ser presidente, pues su grupo de colaboradores
no fueron lo suficientemente cercanos a él y tampoco contó con el apoyo
de su partido, pues el mandatario derrotó al candidato que
estableció la cúpula de su agrupación en las elecciones internas,
hace cuatro años.
La mayoría de los integrantes del Pusc era fiel al
líder de esa agrupación, el ex presidente Rafael Angel Calderón
(1990-1994), a quien se le abrió una investigación por presuntos actos de
corrupción en 2004.
Por otra parte, la relación con el partido de
oposición, el PLN (socialdemócrata), fue buena según el analista, pues
Pacheco mostró cercanía con Oscar Arias y su hermano, Rodrigo.
Sin embargo, esta relación fue escasa, puesto que al
PLN no le convenía aparecer como partido de cogobierno.
"Pacheco tuvo que gobernar individualmente. Jugó
solo. El tuvo poca capacidad para el trabajo en equipo y por eso el
gabinete fracasó a penas iniciando su mandato, por lo que debió atender la
crítica de la oposición a partir del primer año de gobierno",
explicó Urcuyo.
Entre otras cosas, la administración de Pacheco
estuvo marcada por las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC)
con Estados Unidos, su firma y las manifestaciones a favor y en contra
del acuerdo comercial.
"El TLC es un tema que fue delicado y que es aún
delicado. Lo mismo pasó con el Plan Fiscal (reforma tributaria, iniciativa
de Pacheco) el cual lo empujó pero no tuvo ni la habilidad ni la fuerza
política para impulsarlo", comentó el politólogo.
Costa Rica es el único país signatario del TLC entre
Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos cuyo congreso
no lo ratifica, mientras que en El Salvador, Nicaragua y Honduras
entró en vigencia.
El plan de reforma fiscal, que tiene más de tres
años en discusión legislativa, recibió la aprobación en primer debate en
febrero, pero fue declarado en marzo pasado como "inconstitucional"
por la Sala Constitucional.
Este proyecto pretende recaudar 400 millones de
dólares anuales que serán utilizados para financiar el déficit del sector
público, que alcanza 390 millones de dólares.
Tras cuatro años de gobierno, Pacheco dejará un país
de poco crecimiento social y económico a su sucesor.
En los últimos dos años, la pobreza se ha mantenido
entre el 21 y el 22 por ciento, después de que en 2003 se situó en 18,5
por ciento, mientras la pobreza extrema se mantuvo estática en niveles del
cinco por ciento.
El desempleo en el periodo de Pacheco estuvo
prácticamente inmóvil entre el 6,4 y el 6,7 por ciento, mientras que la
inflación pasó de 9,68 en 2002 a 14,07 por ciento en 2005, la segunda más
alta en América Latina y sólo superada por Venezuela. Fin