LIMA, 2 may (Xinhua) -- A lo largo de su
historia, Bolivia ha nacionalizado tres veces sus hidrocarburos. Sin
embargo, en las dos primeras, retornó con el tiempo a la privatización de
las mismas.
El gobierno militar del coronel David Toro, en 1937,
expropió a la empresa norteamericana Standar Oil Company con el pago de
una indemnización de Un millón 700.000 dólares y sobre esa base fundó la
estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
Luego, bajo el régimen castrense del general Alfredo
Ovando (1969- 1970) se expropió la también estadounidense Gulf Oil Company
con un pago de 78 millones de dólares y YPFB tomó el control de los
yacimientos, estimados entonces en 3.600 millones de barriles de
petróleo.
En 1996, durante el primer mandato constitucional de
Gonzalo Sánchez, se inició un proceso de privatización al descubrirse
bolsones de gas natural, en el que participaron varios consorcios de
capitales estadounidenses, hispano-argentinos, franceses, británicos
y brasileños.
Este lunes, durante la celebración el Día
Internacional del Trabajo y al cumplir 100 días en el sillón presidencial
de Palacio Quemado, Evo Morales, mediante Decreto Supremo, estableció la
tercera nacionalización en cumplimiento con una de las ofertas
electorales que lo catapultaron por la vía democrática a la jefatura
de Estado.
En esta ocasión, a diferencia de las anteriores
nacionalizaciones en las que hubo un pago por parte del Estado, el
gobierno recuperó el control de los hidrocarburos y otrorgó un plazo de
180 días a las empresas con operaciones en Bolivia para adecuarse a la
norma legal que recoge la ley de Hidrocarburos promulgada en junio
pasado.
De esta forma, el país altiplánico asume el control
total de la comercialización de los energéticos a nivel nacional y en las
exportaciones, con el establecimiento de precios, volúmenes y
condiciones, a la vez promoverá la industrialización del petróleo y
del gas.
Asimismo dispone que 82 por ciento de la producción
sea entregada a la estatal YPFB y el resto (18 por ciento) a las empresas
que explotan la riqueza.
La medida, puesta en vigencia este lunes en el
departamento sureño de Tarija, donde se concentra 85 por ciento de los
yacimientos gasíferos, cambia en fondo y forma el valor de la
producción.
Las empresas transferían por concepto de tributos y
regalías casi 50 por ciento de su producción. Ahora se agrega 32 por
ciento más para financiar las actividades de YPFB, lo que significa que
las arcas estatales incrementarán su recaudación anual de 460 a 780
millones de dólares.
La decisión del gobierno de Morales fue respalda por
la gran mayoría de los bolivianos, que adicionalemente acompañaron a
efectivos de las Fuerzas Armadas a tomar posesión de los diferentes
campos de petróleo y de gas.
"Las empresas que han dicho que no van invertir que
se vayan, y las que quieren someterse al decreto supremo, a la
constitución y al pueblo boliviano serán bienvenidas", puntualizó Morales
ante un eufórico pueblo.
"Se acabó el saqueo de nuestros recursos naturales
por empresas extranjeras", acotó con severidad el jefe de Estado de
extracción indígena, tras añadir que la medida obedece al clamor popular y
a la necesidad de buscar un modelo económico de acuerdo a la realidad
boliviana "con dignidad y soberanía".
En sus discursos, tanto en Yacuiba, donde firmó la
norma legal de nacionalización, como en en La Paz, donde encabezó una
manifestación por el Día del Trabajo, Morales deslizó la posibilidad de
que en un futuro cercano podrán ser nacionalizados los recursos mineros y
forestales, entre otros.
La Cámara Nacional de Hidrocarburos, que reúne a las
empresas que explotan el petróleo y el gas, no ha emitido algún
pronunciamiento, sin embargo se mencionó que sus voceros se abocarán al
estudio de la norma a fin de asumir una posición, sin descartarse la
posibilidad de que acudan a tribunales internacionales para el
arbitraje.
Bolivia posee reservas de gas por 48,7 trillones de
pies cúbicos, la segunda mayor en América del Sur después de Venezuela
(que cuenta con más del triple), mientras que en petróleo cuenta con una
producción diaria de 40 mil barriles.
En la actualidad sus exportaciones de gas se dirigen
a Argentina y Brasil, con posibilidades de ampliarse a Paraguay, Uruguay y
eventualmente a Chile, en caso de que ese país acceda a buscar una
solución a la antigua demanda boliviana de recuperar la soberanía
marítima perdida en la Guerra del Pacífico (1879-1883).
Además, Bolivia podría ingresar al proyecto de un
gasoducto sudamericano, promovido por Venezuela, para abastecer en mayor
volumen a sus vecinos del Mercado Común del Sur (Mercosur).
La interrogante que se hacen los analistas,
nacionales e internacionales, es si es un acierto o desacierto la
nacionalización de los hidrocarburos.
Argentina y Brasil, por recibir gas boliviano y
tener capitales de inversión en campos gasíferos, aún no han emitido
opinión. Los gobiernos de Néstor Kirchner y Luiz Inacio Lula Da Silva
están evaluando la decisión de Morales.
España, que condonó parte de la deuda a Bolivia, ha
expresado su deseo de "diálogo, concertación y negociación auténtica".
Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos, que también cuentan con capitales
en este país, están a la expectativa.
Por otra parte la nacionalización de los
hidrocarburos tendrá una repercusión en la segunda vuelta electoral de
Perú, donde el ex militar Ollanta Humala y el ex presidente Alan García se
confrontarán en las mesas de votación, posiblemente el 28 de mayo.
Mientras que García se encuentra enfrascado en un
polémico intercambio de insultos con el mandatario venezolano Hugo Chávez,
Humala, del Partido Nacionalista Unión por el Perú (PNUPP), muestra
afinidades políticas con los gobernantes de Bolivia y Venezuela. Fin