BEIJING, 2 may (Xinhua) -- La decisión
adoptada el lunes por el presidente de Bolivia, Evo Morales, de
nacionalizar los hidrocarburos del país, ocupando militarmente campos de
petróleo y refinerías, ha suscitado diferentes reacciones de la comunidad
internacional, particularmente Brasil y España, principales
inversores en el sector.
"Se acabó el saqueo de nuestros recursos naturales
por parte de las empresas extranjeras", anunció Morales, ataviado con un
casco de petrolero en el campo San Alberto, el más potente del país,
operado por la brasileña Petrobas y situado en Carapari.
Morales aseguró que la tercera nacionalización de
hidrocarburos en Bolivia será "la definitiva" merced al "decreto
supremo" que vendría a cambiar el régimen de explotación vigente,
afectando a un total de veinte compañías extrajeras, entre las
que destacan la española Repsol, Petrobas, las británicas BP y
British Gas, y el grupo francés Total.
En Brasil, un portavoz del ministro de Minas y
Energía, Silas Rondeau, calificó la decisión de Morales como "un gesto no
amistoso que puede ser entendido como una ruptura de los
entendimientos que venían siendo mantenidos con el Gobierno
boliviano".
En declaraciones a la Agencia Brasil, el presidente
de Petrobas, José Sergio Gabrielli recordó que "en ninguna de
nuestras negociaciones hubo señal alguna de que el decreto sería tan
duro". "Los términos no fueron discutidos en la mesa de negociación
Petrobas", puntualizó.
En este sentido, la compañía brasileña lamentó la
"actitud unilateral" del ejecutivo boliviano, ya que "altera
sustancialmente las condiciones regulatorias y de operación de la
industria energética del país".
"Es una medida unilateral, no amistosa y que nos
obliga a analizar con mucho cuidado la situación en el país", afirmó
Gabrielli.
Por su parte, España fue la primera en reaccionar al
anuncio de Morales, confirmando su "más profunda preocupación" por la
nacionalización de las empresas de hidrocarburos en Bolivia, y
mostrando su confianza en que el Gobierno boliviano abra un proceso
de "auténtica negociación y diálogo" con las empresas que operan en el
país.
Según comunicado publicado a última hora de ayer por
el Ministerio de Asuntos Exteriores, el Gobierno de José Luis
Rodríguez Zapatero abogó por que "se respeten los intereses de unos
y otros", rechazando el "envío de una señal negativa" hacia los inversores
internacionales, que siguen con atención el desarrollo de los
acontecimientos, tras el anuncio de un "control absoluto" estatal de todos
los hidrocarburos del país.
El comunicado advierte de que "el Gobierno español
sigue muy de cerca la situación y seguirá trabajando en coordinación con
el conjunto de países que mantienen las relaciones más intensas con
Bolivia para que se llegue a una solución satisfactoria para las
partes".
También desde México, el presidente de la Asociación
Mexicana de Energía (AME), Eduardo Andrade Iturribarría,
consideró que la medida representa "un salto hacia atrás porque se están
cambiando las reglas de juego a los inversionistas privados que
participan en el sector energético de Bolivia".
Iturribarría resaltó que México contrasta con el
caso boliviano, al ser un país que respeta y privilegia el Estado de
derecho, lo que ofrece garantías a los inversionistas y usuarios de
servicios y productos energéticos.
Sin embargo, no todo es incertidumbre o crítica ante
la decisión de Morales. Desde Perú, el presidente Alejandro Toledo
expresó que respeta la decisión de su homólogo boliviano, de
nacionalizar los hidrocarburos del país, ya que cada nación "es
soberana" de decidir su futuro".
El declaraciones a la emisora Radio Programas de
Perú (RPR), Toledo anunció que no hará ningún comentario sobre la polémica
medida, ya que cada pueblo escoge su destino, aunque defendió que
en, el caso de Perú, se debe "estimular la inversión provada y
extranjera" para propiciar el crecimiento económico y erradicar
la pobreza, que afecta a más del 50 por ciento de la población".
El decreto dictado por Morales impone a las empresas
extranjeras la entrega de toda su producción a Yacimientos
Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), compañía estatal del
sector, que además asumirá un control absoluto de la
comercializaciónen el mercado interno y en la exportación,
fijando precios,volúmenes y condiciones, y promoverá la industrialización
de los hidrocarburos.
La medida afecta seriamente a los intereses de
Brasil, ya que impone que dos campos operados por Petrobras, San Alberto y
Sábalo, entreguen al Estado un 82 por ciento del valor de su producción,
reteniendo las compañías el restante 18 por ciento.
Además, en San Alberto, tiene una participación del
50 por ciento Andina, filial boliviana de Repsol YPF; un 35 por ciento
Petrobras y un 15 por ciento la francesa TotalFinaElf, y en
Sábalo van a medias Andina yPetrobras
Con el régimen hasta ahora vigente, desde el año
pasado, las empresas transferían al Estado, por tributos y otras
participaciones, el 50 por ciento del valor de su producción. A ese
porcentaje se añade ahora un 32 por ciento adicional destinado a financiar
las actividades de YPFB.
El cambio instigado por el ejecutivo boliviano
permitirá al Estado incrementar sus recaudaciones anuales de los actuales
460 millones de dólares hasta 780 millones en 2007, y obligará a las
petroleras presentes en el país a recurrir a arbitrajes
internacionales, por incumplimiento de los contratos vigentes, o
a abandonar Bolivia.
El anuncio de la nacionalización llegó por sorpresa,
al mediodía, cuando Evo Morales se disponía a encabezar en La Paz
una manifestación por el Día del Trabajo.
Una de las consecuencias del decreto es que que
todos los campos petrolíferos queden ocupados por el batallón de
ingenieros de las Fuerzas Armadas y por funcionariosde YPFB, acción que
comenzó a desarrollarse de inmediato, cuando diversos contigentes
militares ocuparon dos refinerías de Petrobras en Santa Cruz y
Cochabamba y 54 gasolineras privadas nacionales.
Morales exhortó a los bolivianos a movilizarse
frente a" cualquier intento de sabotaje de algunas empresas" y dijo que
seránbienvenidos los trabajadores de las petroleras que se sumen " a
este cambio".
Asimismo, solicitó "a las empresas petroleras que
respeten la dignidad de los bolivianos, que respeten esta decisión del
pueblo boliviano. Si no respetan, nos haremos respetar a la fuerza,
porque se trata de respetar los intereses de un país", advirtió
el antiguo líder cocalero.
Bolivia posee una reserva de 48,7 billones de pies
cúbicos de gas, la segunda en importancia del continente después de
Venezuela, que tiene el triple de recursos en el sector, y en su territorio
operan además de las compañías mencionadas previamente, las
estadounidenses Panamerican Energy y Exxon Mobil, la argentina
Pluspetrol, la canadiense Canadian Energy y la coreana Dong Wong.
Fin