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Diferentes reacciones internacionales ante nacionalización hidrocarburos Bolivia
  02.05.2006 Actualizado a las 15:41:53
 

     BEIJING, 2 may (Xinhua) -- La decisión adoptada el lunes por  el presidente de Bolivia, Evo Morales, de nacionalizar los  hidrocarburos del país, ocupando militarmente campos de petróleo y refinerías, ha suscitado diferentes reacciones de la comunidad  internacional, particularmente Brasil y España, principales  inversores en el sector. 

     "Se acabó el saqueo de nuestros recursos naturales por parte  de las empresas extranjeras", anunció Morales, ataviado con un  casco de petrolero en el campo San Alberto, el más potente del  país, operado por la brasileña Petrobas y situado en Carapari.  

     Morales aseguró que la tercera nacionalización de  hidrocarburos en Bolivia será "la definitiva" merced al "decreto  supremo" que vendría a cambiar el régimen de explotación vigente,  afectando a un total de veinte compañías extrajeras, entre las que destacan la española Repsol, Petrobas, las británicas BP y British Gas, y el grupo francés Total. 

     En Brasil, un portavoz del ministro de Minas y Energía, Silas Rondeau, calificó la decisión de Morales como "un gesto no  amistoso que puede ser entendido como una ruptura de los  entendimientos que venían siendo mantenidos con el Gobierno  boliviano". 

     En declaraciones a la Agencia Brasil, el presidente de  Petrobas, José Sergio Gabrielli recordó que "en ninguna de  nuestras negociaciones hubo señal alguna de que el decreto sería  tan duro". "Los términos no fueron discutidos en la mesa de  negociación Petrobas", puntualizó. 

     En este sentido, la compañía brasileña lamentó la "actitud  unilateral" del ejecutivo boliviano, ya que "altera  sustancialmente las condiciones regulatorias y de operación de la  industria energética del país".  

     "Es una medida unilateral, no amistosa y que nos obliga a  analizar con mucho cuidado la situación en el país", afirmó  Gabrielli. 

     Por su parte, España fue la primera en reaccionar al anuncio  de Morales, confirmando su "más profunda preocupación" por la  nacionalización de las empresas de hidrocarburos en Bolivia, y  mostrando su confianza en que el Gobierno boliviano abra un  proceso de "auténtica negociación y diálogo" con las empresas que  operan en el país. 

     Según comunicado publicado a última hora de ayer por el  Ministerio de Asuntos Exteriores, el Gobierno de José Luis  Rodríguez Zapatero abogó por que "se respeten los intereses de  unos y otros", rechazando el "envío de una señal negativa" hacia  los inversores internacionales, que siguen con atención el  desarrollo de los acontecimientos, tras el anuncio de un "control  absoluto" estatal de todos los hidrocarburos del país. 

     El comunicado advierte de que "el Gobierno español sigue muy  de cerca la situación y seguirá trabajando en coordinación con el  conjunto de países que mantienen las relaciones más intensas con  Bolivia para que se llegue a una solución satisfactoria para las  partes". 

     También desde México, el presidente de la Asociación  Mexicana de Energía (AME), Eduardo Andrade Iturribarría, consideró que la medida representa "un salto hacia atrás porque se están  cambiando las reglas de juego a los inversionistas privados que  participan en el sector energético de Bolivia". 

     Iturribarría resaltó que México contrasta con el caso  boliviano, al ser un país que respeta y privilegia el Estado de  derecho, lo que ofrece garantías a los inversionistas y usuarios  de servicios y productos energéticos. 

     Sin embargo, no todo es incertidumbre o crítica ante la  decisión de Morales. Desde Perú, el presidente Alejandro Toledo  expresó que respeta la decisión de su homólogo boliviano, de  nacionalizar los hidrocarburos del país, ya que cada nación "es  soberana" de decidir su futuro". 

     El declaraciones a la emisora Radio Programas de Perú (RPR),  Toledo anunció que no hará ningún comentario sobre la polémica  medida, ya que cada pueblo escoge su destino, aunque defendió que  en, el caso de Perú, se debe "estimular la inversión provada y  extranjera" para propiciar el crecimiento económico y erradicar la pobreza, que afecta a más del 50 por ciento de la población". 

     El decreto dictado por Morales impone a las empresas  extranjeras la entrega de toda su producción a Yacimientos  Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), compañía estatal del  sector, que además asumirá un control absoluto de la  comercializaciónen el mercado interno y en la exportación, fijando precios,volúmenes y condiciones, y promoverá la industrialización  de los hidrocarburos.  

     La medida afecta seriamente a los intereses de Brasil, ya que impone que dos campos operados por Petrobras, San Alberto y Sábalo, entreguen al Estado un 82 por ciento del valor de su producción,  reteniendo las compañías el restante 18 por ciento.  

     Además, en San Alberto, tiene una participación del 50 por  ciento Andina, filial boliviana de Repsol YPF; un 35 por ciento  Petrobras y un 15 por ciento la francesa TotalFinaElf, y en Sábalo van a medias Andina yPetrobras  

     Con el régimen hasta ahora vigente, desde el año pasado, las  empresas transferían al Estado, por tributos y otras  participaciones, el 50 por ciento del valor de su producción. A  ese porcentaje se añade ahora un 32 por ciento adicional destinado a financiar las actividades de YPFB.  

     El cambio instigado por el ejecutivo boliviano permitirá al  Estado incrementar sus recaudaciones anuales de los actuales 460  millones de dólares hasta 780 millones en 2007, y obligará a las  petroleras presentes en el país a recurrir a arbitrajes  internacionales, por incumplimiento de los contratos vigentes, o a abandonar Bolivia.  

     El anuncio de la nacionalización llegó por sorpresa, al  mediodía, cuando Evo Morales se disponía a encabezar en La Paz una manifestación por el Día del Trabajo.  

     Una de las consecuencias del decreto es que que todos los  campos petrolíferos queden ocupados por el batallón de ingenieros  de las Fuerzas Armadas y por funcionariosde YPFB, acción que  comenzó a desarrollarse de inmediato, cuando diversos contigentes  militares ocuparon dos refinerías de Petrobras en Santa Cruz y  Cochabamba y 54 gasolineras privadas nacionales.  

     Morales exhortó a los bolivianos a movilizarse frente a" cualquier intento de sabotaje de algunas empresas" y dijo que  seránbienvenidos los trabajadores de las petroleras que se sumen " a este cambio".  

     Asimismo, solicitó "a las empresas petroleras que respeten la  dignidad de los bolivianos, que respeten esta decisión del pueblo  boliviano. Si no respetan, nos haremos respetar a la fuerza,  porque se trata de respetar los intereses de un país", advirtió el antiguo líder cocalero.  

     Bolivia posee una reserva de 48,7 billones de pies cúbicos de  gas, la segunda en importancia del continente después de Venezuela, que tiene el triple de recursos en el sector, y en su territorio  operan además de las compañías mencionadas previamente, las  estadounidenses Panamerican Energy y Exxon Mobil, la argentina  Pluspetrol, la canadiense Canadian Energy y la coreana Dong Wong.  Fin