BEIJING, 9 mar (Xinhuanet) -- A continuación
presentamos el texto íntegro del Registro de los Derechos Humanos en
Estados Unidos en 2005, publicado hoy en esta capital por la Oficina de
Información del Consejo de Estado, el gabinete de China:
Registro de los Derechos Humanos en Estados Unidos
en 2005
Por la Oficina de Información del Consejo de Estado
de la República Popular China
En 2005, las violaciones cometidas por Estados
Unidos en el terreno de los derechos humanos (DDHH) fueron evidentes, con
escándalos públicos ocurridos repetidamente. Resulta bastante
irónico que el 8 de marzo de este año, el Departamento de Estado del
país norteamericano volviera a autoproclamarse "el juez mundial de los
DDHH" y emitiera sus Informes por Países sobre Prácticas de Derechos
Humanos en 2005. Tal y como viene sucediendo en los últimos años, los
informes acusan a más de 190 países y regiones (incluida China) de violar
los derechos humanos, pero guardan un absoluto silencio sobre la situación
existente en EEUU.
Para ayudar a la gente a darse cuanta de la
finosomía auténtica de EEUU al esconderse tras la apariencia de "guardián
de los DDHH" es necesario mostrar las violaciones de estos derechos
cometidas en el mismo país en 2005.
I. Sobre el derecho a la vida y
a la seguridad personal
Durante largo tiempo la vida y la seguridad de los
ciudadanos norteamericanos ha estado insuficientemente protegida. La
sociedad estadounidense se caracteriza por sus desenfrenados crímenes
violentos. En todo el país se producen cada año 50.000 suicidios
y homicidios (Va. Violent Deaths Are Mostly Suicides, The
Washington Post, 12 de octubre de 2005).
El Departamento de Justicia de EEUU informó el 25 de
septiembre de 2005 que en 2004 tuvieron lugar más de 5,18 millones de
crímenes violentos en su país. En dicho periodo 21,4 de cada
1.000 habitantes mayores de 11 años fueron víctimas de ataques
violentos, cifra que implica que uno de cada 47 residentes en EEUU fue
atacado en dicho periodo (Crime Rate Remains at 2003 Level, Study
Says, The Washington, 26 de septiembre de 2005).
Según los datos facilitados por la Oficina Federal
de Investigación (FBI), el número de los casos de asesinato se
incrementó en un 2,1 por ciento en EEUU durante los primeros seis
meses de 2005, en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Se produjeron un total de 4.080 asesinatos en las ciudades con una
población de más de 10.000 habitantes, mientras que los homicidios
crecieron un 13 por ciento en aquellas con una población inferior a 10.000
habitantes (Murder Rate Small Cities Jumps 13 por ciento, USA Today, 20 de
diciembre de 2005).
Washington D.C., con una población inferior a
600.000 habitantes, sufrió 194 asesinatos en 2005 (D.C.Area Slaying
Climbed in 2005, The Washington Post, 2 enero de 2006).
En Chicago el número de crímenes superó los 125.000
entre enero y septiembre de 2005, entre los que destacan 352 asesinatos,
11. 564 robos, 8.903 asaltos y 534 incendios provocados
(egov. cityofchicago.org).
Desde enero hasta mediados de 2005, 334 personas
fueron asesinadas en Filadelfia, superando el número de homicidios de la
ciudad en todo el año anterior (Philadelphia Daily News, 14 de
noviembre de 2005).
Durante la primera mitad de 2005, 198 asesinatos
tuvieron lugar en Los Ángeles, con un incremento del 11 por ciento respecto
al mismo periodo del año anterior (Los Angeles Times, 2 de julio de
2005).
En la ciudad de Compton (California), que cuenta con
una población de sólo 96.000 habitantes, 72 personas fueron
asesinadas (Los Angeles Times, 2 de enero de 2006). Camden, en Nueva
Jersey, se ha convertido en una de las ciudades más peligrosas de EEUU
con una tasa de asesinatos diez veces superior a la media nacional y
una incidencia de robos siete veces mayor que el promedio
nacional (The Washington Post, 22 de noviembre de 2005).
EEUU cuenta con el mayor número de poseedores
civiles de armas de fuego en el mundo. Según las estadísticas facilitadas
por la Campaña Brady, una organización que lucha por la prevención del
uso de armas de fuego, en junio de 2005 existían aproximadamente 192
millones de armas de fuego en manos de la población civil de EEUU (Firearm
Facts, publicado por The Brady Campaign to Prevent Gun Violence, junio de
2005. www.bradycampaign.org/facts/ factsheets/).
De acuerdo con una encuesta realizada por The
Washington Post y la ABC, aproximadamente un diez por ciento de los
entrevistados aseguraron haber sido disparados al menos una vez y un 14
por ciento haber sido amenazados con armas de fuego.
Según los datos publicados por la Oficina de
Estadísticas de Justicia del Departamento de Justicia de EEUU en 2005, se
cometieron en 2004 en el país norteamericano un total de 339.200
crímenes con armas de fuego, entre los que se incluyen 11.300
asesinatos, 162.900 atracos y 165.000 agresiones (Statistics Crimes
Committed with Firearms, publicado por el Departamento de Justicia de
EEUU. www.ojb.usdoj.gov/bjs).
Un informe publicado por The Washington Post el 25
de diciembre de 2005 muestra que cada año se producen 12.000 asesinatos con
armas de fuego en EEUU. Según los informes que recibió la policía
estadounidense en 2004, el 70 por ciento de los asesinatos, el 41
por ciento de los atracos y el 19 por ciento de las agresiones
fueron cometidos con armas de fuego (Crimes Committed with Firearms,
1973-2004, emitido por el Departamento de Justicia de EEUU.
www.ojb.usdoj.gov/bjs).
La incontrolada distribución de armas de fuego ha
causado un número incesante de asesinatos. En febrero de 2005, la madre y
el marido de la juez de distrito Joan Humphrey Lefkow fueron
asesinados con armas de fuego en su propia vivienda en Chicago
( www.cbsnes.com/stories/2005/03/10/national).
En marzo, un sospechoso de violación asesinó a tres
personas, entre ellas el juez, en el juzgado del distrito de Fulton en
Atlanta, y posteriormente sustrajo 4 vehículos en su huida.
El 12 de marzo, un hombre armado abrió fuego durante
la celebración de un acto religioso en el hotel Sheraton de
Brookfield (Wisconsin), segando la vida de siete personas e hiriendo
a otras cuatro.
El 21 de marzo, Jeff Weise, de 17 años de edad,
asesinó a sus abuelos y disparó indiscriminadamente en la escuela
secundaria Red Lake en la Reserva India en el norte de Minnesota, matando a
otras ocho personas e hiriendo a 14, entre las que se encontraban
agentes de seguridad, profesores y estudiantes
(www.cnn.com/2005. US/03/21/school.shooting/).
El 25 de abril, un chica de sólo 14 años de edad
asesinó de un disparo a su padre en Colorado (AP, Washington, 30 de abril
de 2005). El día de Navidad de 2005, un hombre asesinó a su madre en
su propia casa de los suburbios de Washington y luego condujo
posteriormente un automóvil ocho millas hasta otra vivienda donde
mató a disparos a otras tres personas antes de suicidarse.
II. Sobre las violaciones de los
DDHH cometidas por los órganos judiciales y policiales
En EEUU existen severas violaciones de los derechos
a la libertad individual cometidas por los cuerpos policiales y
judiciales.
La interceptación ilegal de conversaciones
telefónicas y de comunicaciones a través de Internet, así como las
detenciones ilegales acontecen de cuando en cuando en todo el territorio
estadounidense. El escándalo de las escuchas ilegales, recientemente
aireado por los medios de comunicación, ha logrado atraer la atención
pública en EEUU. Tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, el
presidente estadounidense ha autorizado en repetidas ocasiones a la
Agencia de Seguridad Nacional y a otros departamentos a grabar ciertas
conversaciones telefónicas privadas. Gracias a esta autorización, la
Agencia de Seguridad Nacional ha tenido vía libre para llevar a cabo una
vigilancia telefónica y de correos electrónicos sobre 500 ciudadanos del
país de forma simultánea. Según se ha informado, entre 2002 y 2004 se han
producido al menos 287 casos en los que los agentes especiales
del FBI han resultado sospechosos de espiar de forma secreta a
ciudadanos. En uno de los casos, un agente del FBI llevó a cabo
durante cinco años la vigilancia de un ciudadano estadounidense sin
notificar sus acciones al Departamento de Justicia de EEUU. El 21 de
diciembre de 2005, el Senado de EEUU tomó una decición de extender el
periodo de aplicación de la Ley Patriótica, logrando de nuevo atraer la
atención pública. La ley facilita a los agentes del FBI el seguimiento de
llamadas telefónicas y correos electrónicos, así como el registro de
viviendas y oficinas y la obtención de los registros financieros de
aquellos señalados como sospechosos de cometer actos de terrorismo (Senate
votes to extend Patriotic Act for 6 months, The Washington Post, 22 de
diciembre de 2005.). Según un informe de la cadena norteamericana NBC,
emitido el pasado 13 de diciembre de 2005, el Departamento de
Defensa de EEUU ha venido recopilando de forma secreta la
información acerca de los ciudadanos que han manifestado su
oposición a la guerra en Irak y ha sometiendo a estrecha vigilancia
a todas las reuniones pacifistas y de lucha contra la guerra. Según un
informe del New York Times, en los últimos años, el FBI ha venido
recopilando información relativa a un gran número de organizaciones no
gubernamentales participantes en las manifestaciones contra la guerra en
todo el país, a través de su red de vigilancia y de otros canales. El
volumen de información recogida al respecto es sorprendente. Entre ésta se
encuentran 2. 400 páginas relativas a la organización ecologista Greenpeace
(The Fog of False Choices, The New York Times, Editorial, 20 de
diciembre de 2005).
Ya en 2006, el 9 de enero, un portavoz de la Oficina
de Aduanas y Protección Fronteriza de EEUU puso de manifiesto el apoyo del
organismo a las operaciones "antiterroristas", las aduanas
estadounidenses tienen el derecho a abrir y comprobar las cartas
personal que llega a ellas, asunto que ha provocado de nuevo
protestas públicas (Washington, AP, 2 de enero de 2006). El 17 de
enero de 2006, la Unión de Libertades Civiles de EEUU, centro de
vigilancia de los derechos constitucionales con base en Nueva
York, formuló por separado denuncias ante el tribunal regional de
Michigan y el Tribunal Federal contra el presidente estadounidense y
el director del FBI.
La brutalidad policial también forma parte de la
vida cotidiana en EEUU. Según un informe emitido por Los Angeles Times el
14 de julio de 2005, un policía de Los Ángeles mató con su arma de
fuego a la hija de 19 años de edad de un sospechoso durante su
detención, hecho que generó las más enérgicas protestas. El 9 de octubre,
cinco policías de Nueva Orleans redujeron a un profesor jubilado de
64 años en plena calle y posteriormente le propinaron una severa paliza
(Nueva Orleans, AP, 9 de octubre de 2005.) El incidente sacudió de nuevo
las conciencias de la opinión pública. El 26 de diciembre, un agente de la
policía de Nueva Orleans realizó seis disparos a un ciudadano negro que
portaba un cuchillo causándole la muerte. Habitualmente los casos de
brutalidad policial no desembocan en una sentencia judicial. Según el
informe publicado el 31 de marzo de 2005 por Los Angeles Times, sólo ocho
de los más de 200 casos de actuación ilegal en los que se ha
visto implicado el Departamento de Policía de Los Ángeles han concluido
con una sentencia judicial, mientras que el resto ha sido archivados
o ha seguido un curso ajeno a los tribunales.
Existen evidentes problemas relativos a la actuación
de los órganos judiciales como muestra la alta frecuencia de violaciones
de los DDHH. En 2005, los medios de comunicación norteamericanos
destaparon varios casos de ciudadanos condenados injustamente. Tras
pasar 24 años en prisión, Robert Clark Jr. fue puesto en libertad una vez
que las pruebas de ADN demostraron su inocencia. El caso de Clark supone
uno de los encarcelamientos más prolongados de entre los 164 casos en los
que las pruebas de ADN han mostrado la inocencia de ciudadanos
sentenciados con anterioridad (After 24 Years in Prison, Man Has a Reason
to Smile, The New York Times, 8 de diciembre de 2005). En la noche del 21
de diciembre de 2005, el programa de CNN Larry King Live entrevistó
a cuatro ciudadanos que habían logrado recuperar su libertad tras más
de 10 años en prisión gracias a las pruebas de ADN. Según un estudio de
Mark Geragos, famoso abogado criminal de Los Ángeles, aproximadamente el
20 por ciento de las condenas a prisión en EEUU se han basado en sentencias
judiciales erróneas (Many Convicted Felons Have Been Proven Innocent by
DNA Evidence, CNN Larry King Live, 21 de diciembre de 2005). Un informe
emitido en octubre de 2005 por el Centro de Información sobre la Pena de
Muerte de EEUU reconoce que en el actual sistema de aplicación de la pena
capital los jurados no pueden cumplir sus funciones por lo que la justa
resolución de los juicios se ve severamente comprometida
( Washington, AFP, 18 de octubre de 2005).
EEUU se autoproclama "paraíso de la libertad", sin
embargo, tanto el número total como la proporción de personas encarceladas
se sitúan en el primer puesto a escala mundial. Según los datos
facilitados por la oficina de estadísticas del Departamento de
Justicia de EEUU, publicados el 23 de octubre de 2005, cerca de 2, 27
millones de personas se encontraban recluidas en las prisiones del país a
finales de 2004, lo que significa que 724 de cada 100. 000 personas cumplen
condenas de privación de libertad, cifra que incrementa en un 18 por
ciento la registrada hace diez años y supera en un 25 por ciento los
porcentajes de otros países (Study Notes Upswing in Arrests of Women, The
Washington Post, 24 de octubre de 2005). Según una investigación realizada
por The New York Times, el número de personas condenadas a cadena perpetua
se ha duplicado en EEUU en los últimos diez años (Packing Prisons,
Squandering Lives, The Baltimore Sun, 21 de octubre de 2005). Entre
2003 y 2004, el número de reos creció en el país a un ritmo semanal de
900. En la primera mitad de 2004, el número de nuevos presos en las celdas
de 50 estados creció un 2,3 por ciento con respecto al mismo periodo del
año anterior (Washington, EFE, 24 de abril de 2005).
La masificación de las prisiones conlleva el
empeoramiento de las condiciones de sus inquilinos. A finales de 2004, en
las prisiones de 24 estados se encontraban recluidos más presos de
los que éstas podían albergar y el número de presos encarcelados en
el sistema federal de prisiones se situaba en un 40 por ciento por
encima de su capacidad (The Nation's Prison Population Continues its
Slow Growth, publicado por el Departamento de justicia de EEUU el 23 de
octubre de 2005. www.ojp.usdoj.gov/bjs). Debido a los recortes realizados
por el gobierno en los presupuestos destinados a prisiones, las cárceles de
algunos estados han reducido los fondos asignados para la atención médica
de los condenados. Como consecuencia, muchos presos han resultado
infectados con tuberculosis y hepatitis. En abril de 2005, un reo de 44
años de edad falleció en la prisión de Nueva York por no haber recibido a
tiempo el tratamiento médico necesario (La Habana, PL, 30 de abril de
2005). En los últimos años, cientos de presos han sufrido daños físicos
debidos a malos tratos, sólo en Nueva York. En la prisión de Rikers Island
de Nueva York, un reo perdió la visión en uno de sus ojos tras ser
golpeado por un vigilante, mientras que las agresiones por parte de
miembros de la policía causaron la rotura del tímpano de un preso y la
fractura de un pómulo a otro (In City Jails, a Question of Force, The New
York Times, 30 de octubre de 2005). En la ciudad de Phoenix se encuentra
una de las cárceles más polémicas de EEUU, llamada Ciudad de Carpas, donde
los reos no sólo viven al aire libre, sino que son obligados a participar
diferentes programas de trabajo, pudiendo tener sólo dos comidas
diarias, sin posibilidad de disfrutar de ningún tipo de
entretenimiento (El Universal de México, 26 de agosto de 2005).
En agosto de 2005, un estudiante de Qatar, detenido durante dos años
sin sentencia judicial, describió las condiciones de vida en la
prisión: ausencia de garantías para las necesidades vitales mínimas,
confinamientos prolongados en celdas de escaso tamaño durante periodos de
hasta 60 días, y utilización de esposas y cadenas dentro de las celdas,
incluso durante el aseo personal ( Human Rights Watch: Cruel Confinement of
'Enemy Combatant' in United States.
hew.org/english/docs/2005/08/08/usdom11612-txt.htm.) . Durante el azote del
huracán Katrina, los responsables de una prisión en Nueva Orleans
abandonaron a 600 prisioneros a su suerte, literalmente con el agua al
cuello, sin electricidad, alimento ni agua potable durante cuatro días
completos.
La violencia sexual es endémica del sistema
carcelario. Según un informe emitido por el Departamento de Justicia de
EEUU en junio de 2005, el organismo recibió unas 8.200 denuncias por
agresiones sexuales, el 42 por ciento de las cuales se refería a
abusos por parte del personal de las cárceles (Almost 2,100
Sexual Violence Incidents Took Place in the Nation's Correctional
Facilities during 2004, publicado por el Departamento de Justicia de
EEUU el 31 de julio de 2005). La organización Human Rights Watch
manifiesta en un informe que el 21 por ciento de los presos de siete
prisiones de las regiones central y oeste de EEUU han sufrido agresiones
sexuales perpetradas por otros reos de su mismo sexo.
III. Sobre los derechos
políticos y la libertad
EEUU siempre se ha vanagloriado de ser el "modelo de
democracia " y han pregonado su sistema democrático al resto del mundo. Sin
embargo, la "democracia" de EEEUU pertenece sólo a los ricos y es su
propio "juego".
Las elecciones democráticas en EEUU son, en gran
medida, una cuestión económica. El multimillonario alcalde de Nueva York,
Michael Bloomberg, gastó 77,89 millones de dólares USA de su propia
fortuna para conseguir su reelección en las pasadas elecciones de
noviembre de 2005. La cifra implica que cada voto obtenido tuvo un coste
de más de 100 dólares. La campaña electoral ha sido considerada por
Associated Press (AP) como la más costosa de entre los comicios locales de
toda la historia. En las elecciones de gobernador de Nueva Jersey, la suma
de los gastos de los dos ricos candidatos ascendió a 75 millones de dólares
(For Bloomberg, It's Good Be a Billionaire, The Washington Post, 6 de
diciembre de 2005). El ganador, Jon S. Corzine, gastó un total de
100 millones de dólares en cinco años para su elección: 60 millones
para lograr un puesto en el Senado y 40 millones para la campaña electoral
de gobernador. Según una investigación, cada senador de Washington debe
gastar unos 20 millones de dólares para mantener su escaño. The Washington
Post criticó en un editorial el sistema político del país, que convierte la
elección de un cargo público en la "compra de una chuchería" (Lessons of
2005, The Washington Post, 10 de noviembre de 2005).
Las decisiones del Congreso y gobierno
estadounidenses están profundamente influenciadas por el dinero. En EEUU,
diversas compañías y grupos de fuerza contratan a compañías de relaciones
públicas y de asesoramiento para que éstas cabildeen a los
órganos legislativo y ejecutivo, mediante el uso de sobornos, a fin de
influir en sus decisiones y conseguir contratos del gobierno. El 4 de
enero de 2006, los principales medios de comunicación estadounidenses
dedicaron numerosas páginas a los informes sobre el "super cabildero",
Jack Abramoff, quien admitió sus tres mayores delitos, entre los que se
encuentra el uso de sobornos para conseguir decisiones favorables a sus
clientes. Los medios de comunicación también informaron de que Abramoff
cooperaría con el procurador en la investigación de los miembros del
congreso sospechosos de corrupción, lo que reveló el mayor escándalo
relativo a la vinculación entre el poder y el dinero en la escena
política norteamericana en las últimas décadas. De acuerdo con la
información publicada por los medios, 20 congresistas y sus
asistentes estarían implicados en el gigantesco escándalo. Sin
embargo, las actividades de Abramoff no son más que la punta del
iceberg.
Según los diarios The Washington Post y The Observer
(Reino Unido), el cabildeo se ha convertido en un negocio con enormes
beneficios en Washington (The Road tu Riches Is Called K Street, The
Washington Post, 22 de junio de 2005; The observer, 8 de enero de 2006). En
la actualidad, el número de cabilderos registrados es de 35.000, lo que
supone que existen 60 por cada funcionario federal electo de EEUU. Los
cabilderos manejan cada año más de 2. 000 millones de dólares. La céntrica
calle K de Washington, donde se ubican muchas de las compañías de
cabildeo, ha sido denominada como "el camino hacia la riqueza" o "el
cuarto poder" (después del presidente, el congreso y el tribunal). Entre
1998 y 2004, los cabilderos gastaron 13.000 millones de dólares en la
promoción del cumplimiento de los deseos de sus clientes. En 2004, se
gastaron 2. 100 millones de dólares en cabildear al gobierno federal y al
Congreso de Estados Unidos, a los que hay que sumar los 3.000
millones empleados en la campaña de las elecciones del presidente y
de los congresistas. El diario USA Today ha revelado que, desde el año
2000, han sido financiados por vías aún no esclarecidas 5. 410 viajes de
congresistas, quienes han gastado 16 millones de dólares en los viajes
financiados por el sector privado (Travel by Congress Often Paid Privately,
USA Today, 26 de abril de 2005). Es bastante evidente el negocio entre el
poder y el dinero,habida cuenta el gran número de cabilderos que se
transforman en políticos y viceverda. Según informaron los medios de
comunicación, 2.200 empleados del gobierno estadounidense han dado el salto
a la calle K desde 1998, entre los que se incluyen 273 ex trabajadores
de la Casa Blanca y 250 ex congresistas o ex directores de
departamentos gubernamentales.
El 24 de octubre de 2005, unn encuesta nacional de
opinión pública realizada por U.S. News and World Report reveló que el 73
por ciento de los ciudadanos norteamericanos consideran que sus
líderes se encuentran muy alejados del ciudadano medio, el 64 por
ciento opina que sus líderes han sido corrompidos por el poder,
mientras que el 62 por ciento cree que sus dirigentes persiguen
principalmente el enriquecimiento personal (New Survey Finds That
the Wast Majority of Americans Believe Their Leaders Are out of
Touch with the Average Person, U.S. News & World Report,
Washington D.C., 24 de diciembre de 2005). Una encuesta conjunta
lanzada por USA Today y la CNN muestra que la aprobación por parte de
los ciudadanos del trabajo del Congreso, de mayoría republicana, ha caído
al 29 por ciento, el nivel más bajo desde 1994 (Bush's Approval Rating
Drops to 39%, Lowest of Presidency, USA Today, 18 de octubre de 2005),
mientras que el 49 por ciento de los encuestados opina que "la mayoría de
los congresistas son corruptos" (Corruption... Very Extensive", USA Today,
4 de enero de 2006). El antiguo fiscal general de EEUU, Clark, manifestó:
"Es una ofensa a la democracia decir que EEUU es una democracia" (La
Tercera de Chile, 11 de diciembre de 2005).
EEUU presume de su libertad de prensa, pero los
escándalos relativos al bloqueo de información y la manipulación realizada
por las autoridades estadounidenses son puestos de manifiesto
repetidamente. Un artículo de The New York Times del 13 de marzo de
2005 afirma que EEUU se encuentra en la era de las "noticias
planificadas". Mientras el gobierno estadounidense transmite su
información al exterior, entrega informaciones falsas a los medios de
comunicación para que las publiquen. En los últimos cuatro años, al menos
20 organizaciones federales, entre las que se incluyen el Pentágono y la
Oficina del Censo, han fabricado cientos de noticias para la
televisión.
Las fuerzas armadas estadounidenses pagan a los
periódicos iraquíes y a sus periodistas para la denominada "guerra de la
prensa". El diario Los Angeles Times informó el 30 de noviembre
de 2005 que las tropas norteamericanas compraban artículos
pro- estadounidenses para posteriormente entregarlos a una empresa de
Washington que los traducía al árabe para ser insertados en los
diarios de Bagdad. El informe señala que el ejército estadounidense
adquirió un diario iraquí y tomó el control de una estación de
radiodifusión "para emitir mensajes pro- norteamericanos a la opinión
pública iraquí". Otros informes dicen que oficiales del ejército de EEUU
crearon una institución denominada "Club de Prensa de Bagdad" que entrega
a sus miembros hasta 200 dólares al mes para que éstos redacten noticias
favorables a sus operaciones militares. The Washington Post denominó
a estas actividades contra la libertad de prensa " propaganda
meticulosamente planificada" (Planted Propaganda, The Washington Post, 2
de diciembre de 2005).
La comunidad internacional ha condenado la censura
aplicada por el gobierno estadounidense a distintos medios de comunicación.
El 22 de enero de 2005, el diario británico Daily Mirror, citando un
memorándum de Downing Street, reveló que el gobierno estadounidense
planeaba bombardear la cadena de televisión Al- Jazeera durante la guerra
contra Irak para bloquear la emisión de información sobre la situación
real de los combates y erradicar su negativa influencia sobre EEUU
(Londres, AFP, Londres, 22 de noviembrede 2005). Esta información provocó
enérgicas protestas de todos los miembros de Al-Jazeera, repartidos por más
de 30 países, y la severa crítica de la Federación Internacional de
Periodistas. El 27 de noviembre el diario británico The Observer informó de
que las estaciones de Al-Jazeera en Bagdad y Kabul habían sido
bombardeadas por las tropas estadounidenses y que sus periodistas
habían sido arrestados, amenazados, vejados y hostigados por el
ejército norteamericano durante la guerra en Irak.
De hecho, la desnuda intrusión en la libertad de
prensa de EEUU sucede en repetidas ocasiones. El 8 de abril de 2003, el
camarógrafo de la cadena televisiva española Telecinco, José
Couso, murió como consecuencia de los disparos de soldados
estadounidenses. Tras la muerte de Couso, los tribunales
españoles solicitaron a la policía española y a la Interpol la detención y
extradición inmediata de tres soldados estadounidenses
sospechosos. El 28 de agosto, el ejército norteamericano disparó a los
reporteros de Reuters causando la muerte de un técnico de sonido que
recibió cinco impactos de bala, uno en la cara y cuatro en el pecho. Dos
periodistas iraquíes que presenciaron el tiroteo fueron también detenidos y
forzados a permanecer inmóbiles al sol abrasador. Según el Comité para la
Protección de los Periodistas, EEUU mantiene presos a cuatro periodistas
iraquíes en Irak y a un periodista de Al-Jazeera en la base naval de
Guantánamo, sin que se hayan presentado cargos contra ninguno de ellos
(U.S. Ranks Sixth among Journalists, Report Says, The New York Times, 14
de diciembre de 2005). En julio de 2005, la periodista de The New
York Times, Judith Miller, fue sentenciada a prisión por negarse
a facilitar sus fuentes de información. Reporteros Sin Fronteras
manifestó el día de la sentencia: "se trata de un día oscuro para la
libertad de la prensa de EEUU y del resto del mundo" ( Washingtong, AP, 6
de julio de 2005). Durante el huracán Katrina, el fotógrafo del diario
canadiense Toronto Star Daily fue reducido por la policía de Nueva Orleans.
Los agentes le retiraron sus cámaras y tomaron las tarjetas de memoria.
Cuando el fotógrafo demandó la devolución de las fotografías los agentes
lo insultaron y amenazaron con agredirle. Un periodista de un medio local
de Nueva Orleans fue también atacado por la policía mientras
registraba el enfrentamiento entre la policía y los ciudadanos
locales. Las herramientas de trabajo del periodista fueron
destruidas por la policía (BBC, 7 de septiembre de 2005).
IV. Sobre los derechos
económicos, sociales y culturales
EEUU se sitúa como el país más rico del mundo, pero
mantiene la tasa de pobreza más elevada entre los países desarrollados. La
pobreza, el hambre o la falta de vivienda se han convertido en
serios problemas. Los derechos económicos, sociales y culturales de
los trabajadores no están garantizados.
Según una investigación realizada por la Escuela de
Economía y Ciencia Política de Londres en 2005 en ocho países
desarrollados, EEUU es el país donde existen las mayores desigualdades
sociales ( Londres, Reuters, 25 de abril de 2005). La tasa de pobreza en
EEUU es la mayor de todos los países desarrollados y duplica la de los
países industrializados (The Other America, Newsweek, 19 de
septiembre de 2005). Las fortunas de los ciudadanos estadounidenses
más ricos han continuado creciendo en los últimos años. Según la última
investigación realizada por Spectrem Group, firma dedicada a la
investigación sobre la riqueza, con sede en Chicago, las familias
multimillonarias de EEUU controlaban más de 11 billones de dólares en
bienes en 2004, excluyendo sus posesiones inmobiliarias, cifras que
suponía un aumento del 8 por ciento respecto al año anterior (Millionaire
Ranks Hit New High, The Wall Street Journal, 25 de mayo de 2005). Sin
embargo, los ingresos de los empleados ordinarios se han visto fuertemente
reducidos, lo que provoca el incremento de la población pobre.
Los datos facilitados por la Oficina del Censo de EEUU muestran que
la tasa oficial de pobreza del país pasó del 12,5 por ciento en 2003
a un 12,7 por ciento en 2004. Mientras que en 2003 EEUU contaba con
35,9 millones de pobres, un año después la cifra subió a 37 millones, un
aumento de 1,1 millones, lo que supone que uno de cada ocho ciudadanos
norteamericanos vive en la pobreza (Income Stable, Poverty Rate Increases,
Percentage of Americans Without Health Insurance Unchanged, Oficina del
Censo de EEUU, el 30 de agosto de 2005, www.census.gov). Los índices de
pobreza de ciudades como Detroit, Miami y Nueva York superan el 28 por
ciento. The New York Times informó el 22 de noviembre de 2005 de que el
número de familias con miembros afectados por malnutrición
alcanzó 3,9 millones.
El problema de la población sin hogar se está viendo
agravado. Según la investigación realizada por USA Today en junio de 2005,
existen más de 727.000 personas sin hogar en todo el país, lo que
supone que uno de cada 400 estadounidenses no tiene casa para
refugiarse (National Count of Homeless Puts Issue in Human Terms,
USA Today, 12 de octubre de 2005). Según una investigación realizada
por la "Conferencia de Alcaldes de EEUU" en 24 ciudades, entre las que se
encuentran Chicago, Boston y Los Ángeles, el 71 por ciento de las urbes
vió incrementado su número de peticiones de alojamiento de urgencia en
2005, año en el que se registró un crecimiento medio anual del 6 por
ciento respecto al año anterior. El número de peticiones de la asistencia
alimentaria de urgencia aumentó en un promedio del 12 por ciento, con
incrementos en el 76 por ciento de las ciudades (U.S. Conference of
Mayors--Sodexho, Inc. Hunger and Homelessness Survey 2005,
www.usmayors.org). Más de 3.100 familias, con unos 6.000 niños, quienes
duermen habitualmente en las calles o en coches y estaciones de
autobuses, solicitan alojamiento de emergencia en Washington cada año
( Lifting up the Poor, The Washington Post, cartas al editor, 28 de
octubre de 2005). Los Ángeles Times informó el 16 de junio de 2005 de
que la ciudad se erige como "la capital de los sin techo", con un número
medio de vagabundos o personas sin hogar de 90.000 al día, entre los que
se incluyen 35.000 personas en situación de vagabundeo permanente.
Los derechos de los trabajadores estadounidenses no
están garantizados. Según las estadísticas del Departamento de Empleo
de EEUU, a finales de noviembre de 2005 el país contaba con 7,6
millones de adultos sin empleo, con una tasa de desempleo del 5 por
ciento (The Employment Situation: Movember 2005, emitido por el
Departamento de Trabajo de EEUU el 2 de diciembre de 2005. www. blas.gov).
USA Today informó el 22 de noviembre de 2005 de que cerca del 20 por
ciento de los desempleados llevaba seis o más meses sin trabajo (Union:
Job Cuts at GM 'Unfair', USA Today, 22 de noviembre de 2005). A esto hay
que sumar que unos 3,6 millones de personas estaban excluidas de los
seguros de desempleo, según señaló The New York Times el 1 de enero de
2005. Otros de los problemas que sufren los trabajadores son los bajos
salarios y la ausencia de instalaciones adecuadas y medidas de seguridad.
The Washington Post informó el 3 de agosto de 2005 de que las
condiciones en las que realizan sus funciones los trabajadores de
las plantas de envasado de carne son pobres, con fuertes cargas
de trabajo y en un medio peligroso. Desde bastante tiempo atrás los
empleados sufren diversas enfermedades y accidentes, llegando
incluso a la muerte por agotamiento. El diario con sede en EEUU
China Press señaló el 1 de noviembre de 2005 que los trabajadores de
la mayoría de restaurantes de Nueva York carecen de las medidas de
seguridad mínimas en sus puestos de trabajo. Trabajan habitualmente un
número excesivo de horas, con bajos salarios, y en rara ocasión cuentan
con seguro médico. Cerca del 38 por ciento han sido afectados por
quemaduras y casi la mitad han sufrido cortes. El 31 de octubre de 2005,
los trabajadores de los transportes públicos de Pennsylvania (Filadelfia)
se declararon en huelga por disputas relativas a los seguros médicos. El
Sindicato de Transportes de Nueva York inició el pasado 20 de diciembre
una huelga de conductores de autobuses tras fracasar las
negociaciones sobre los salarios y pensiones con las autoridades.
El coste medio de la atención sanitaria en EEUU es
superior al de cualquier otro país del mundo, pero la crisis de los
seguros médicos de los trabajadores es destacable. Las estadísticas
muestran que en 2004, el coste total de la atención sanitaria se
incrementó en un 8,2 por ciento, mientras que el número de personas
excluidas de los seguros médicos aumentó en 800.000 personas, hasta llegar
a 45,8 millones, un 15,7 por ciento de la población total. Sólo la ciudad
de Nueva York cuenta con cerca de dos millones de residentes sin seguros
médicos, de los que dos tercios poseen un puesto de trabajo. Cada año
mueren en EEUU 18. 000 personas por ausencia de tratamiento médico. La
investigación realizada por Kaiser, publicada en septiembre de 2005,
encontró que sólo el 60 por ciento de los empleadores proporciona seguros
médicos a sus trabajadores, cifra que supone un fuerte descenso con
respecto a la registrada hace cinco años. En 2005, la prima de seguros
médicos de la familia media estadounidense ascendió a 10. 880 dólares
(Average Family Health Policy Nears $11,000, USA Today, 15 de septiembre de
2005). En los próximos años, los gastos médicos se incrementarán
aceleradamente, dejando a más enfermos sin posibilidad de recibir
tratamiento (Passport to Health Care at Lower Cost to Patient, The
Washington Post, 6 de noviembre de 2005) . La Cámara de Representantes de
EEUU aprobó el 21 de noviembre de 2005 una ley para recortar en 50.000
millones de dólares los presupuestos destinados a reducir los gastos
médicos, así como los destinados a la ayuda alimentaria de los más
necesitados y el apoyo a proyectos para la infancia, circunstancia que
significa un empeoramiento de las condiciones de vida de los ciudadanos
pobres.
V. Sobre la discriminación
racial
EEUU es un país de inmigrantes, más de un cuarto de
su población pertenece a minorías, sin embargo, la discriminación
racial ha supuesto, desde largo tiempo atrás, un mal crónico para la
sociedad estadounidense.
Tanto los afroamericanos como otros grupos étnicos
se encuentran en los estratos más bajos de la sociedad
norteamericana, con niveles de vida muy inferiores a los de la población
blanca. Según el informe "Situación de la América negra 2005", el nivel
de ingresos de los afroamericanos apenas supone el diez por ciento
con respecto al de sus compatriotas blancos, mientras que su
bienestar social alcanza sólo tres cuartas partes del disfrutado por
la población blanca (Years Have Done Little to Help Local Blacks, por
Carla Rivera, Los Angeles Times, 14 de julio de 2005). En 2004, el 24,7 por
ciento de la población negra se encontraba bajo el umbral de la pobreza,
mientras que el 21,9 por ciento de la población de origen latinoamericano
y el 15 por ciento de la de origen asiático se hallaban en esta situación.
El porcentaje de población blanca bajo el umbral de la pobreza se sitúa en
el 8,6 por ciento (Income Stable, Poberty Rate Increase, Percentage de
Americans Without Insurance Unchanged, publicado por la Oficina del
Censo de EEUU el 30 de agosto de 2005. www.census.gov). En Nueva Orleans,
100.000 de sus 500.000 habitantes se encuentran en situación de pobreza,
la mayoría de ellos son afroamericanos. Mientras que el porcentaje de
población negra que posee una vivienda se sitúa en el 48,1 por ciento, el
nivel alcanzado por los blancos es del 75,4 por ciento(The State deBlack
America 2005, publicado por la Liga Urbana Nacional el 6 de abril de 2005,
www. nul.org). The Washington Post informó el 11 de abril de 2005 que
cerca del 29 por ciento de los afroamericanos que adquieren o
refinancian su vivienda acaba soportando préstamos con usura,
mientras que sólo el 10 por ciento de sus compatriotas blancos pasa
por este trance. Las estadísticas facilitadas por la Reserva Federal en
septiembre de 2005 muestran igualmente que, según los datos hipotecarios
de 2004, la tasa de incidencia media de prestamos de alto coste destinados
a la compra de viviendas se situaba en un 32,4 por ciento entre la
población negra, 20,3 por ciento entre la de origen latinoamericano y 8.7
por ciento entre la blanca(Fed: Minorities Pay More for Loans, USA Today,
14 de diciembre de 2005). Los Angeles Times citó el 14 de julio de 2005
el informe "Situación de la América Negra en Los Ángeles", según el
cual los ingresos, viviendas y servicios médicos y educativos de la
población negra se sitúan en niveles muy inferiores a los del resto de
grupos étnicos. El ingreso anual medio de las familias blancas en Los
Ángeles es de 53.000 dólares, mientras que el de las familias negras se
sitúa en 31.000 dólares. La población negra supone un diez por ciento de la
población de Los Ángeles, pero el 30 por ciento de las personas que viven
en la calle son afroamericanos.
Las minorías étnicas también sufren perjuicios
laborales y profesionales. Según un informe emitido por el Departamento de
Trabajo de Estados Unidos, en noviembre de 2005 la tasa de desempleo
entre la población negra ascendía al 10.6 por ciento, mientras que sólo el
4,3 por ciento de la población blanca se veía afectada por el paro (The
Employment Situation: Novenber 2005. www. bls.gov). Incluso en el mismo
empleo, un hombre afroamericanos sólo gana el 70 por ciento del sueldo de
un blanco, mientras que una mujer afroamericana sólo gana el 83 por ciento
del sueldo de una blanca (The State of Black America 2005, publicado por
la Liga Urbana Nacional el 6 de abril de 2005, www.nul.org). Los grupos
étnicos minoritarios son rechazados en los altos cargos. La Comisión
para la Igualdad de Oportunidades Laborales de EEUU cita un informe
indicando que el 31 por ciento de la población de origen asiático y el 26
por ciento de la población afroamericana manifiestan haber sufrido
discriminación, mientras que los casos ocurrido en la población musulmana
se duplicaron tras los ataques del 11 de septiembre de 2001. El diario
China Press afirma que, a pesar de que el conjunto formado por la
población afroamericana y de origen latinoamericano y asiático supone el
57 por ciento de la fuerza laboral en Nueva York, sólo un 19 por ciento de
ellos ocupa altos cargos, mientras que el 76 por ciento de éstos está
dominado por el colectivo blanco, y en algunos departamentos
gubernamentales, este índice se eleva al 97 por ciento.
De igual modo, la tasa de la población negra sin
seguro médico en Estados Unidos es mayor que la de la población blanca. La
de la población negra se sitúa en un 19,7 por ciento y la de la
población de origen latinoamericano en un 32,7 por ciento, es decir,
uno de cada tres latinoamericanos no disfruta de seguro médico (Income
Stable, Poverty Rate Increase, Percentaje of Americans Without Health
Insurance Unchanged, publicado por la Oficina del Censo de EEUU el 30 de
agosto de 2005, www.census.gov). La esperanza de vida media de la población
negra es 6 años menor que la de sus compatriotas blancos(The State of
Black America 2005, publicado por la Liga Urbana Nacional el 6 de abril de
2005, www. nul.org). La tasa de fallecimiento de niños negros de menos de
un año de edad duplica la de los blancos. Según The Washington Post,
76,3 de cada 20.000 afroamericanos son portadores del virus VIH,
loque supone una tasa ocho veces superior a la de los blancos
(HIV Cases among Blacks Show Decline since 2001, The Washingtong Post,
18 de noviembre de 2005). Más de la mitad de los nuevos casos de
infección por VIH en Estados Unidos se producen entre la
población negra, mientras que en el caso de las mujeres, la tasa se eleva
hasta un alarmante 72 por ciento (A New Civil Rights Movement,
The New York Times, 26 de diciembre de 2005). Más de 80.000
afroamericanos mueren en EEUU cada año debido a la ausencia de
seguros médicos, con una tasa de mortalidad de población de edad
mediana dos veces superior a la de la población blanca (Years
Have Done Little to Help Local Blacks, publicado por Carla Rivera en
Los Angeles Times el 14 de julio de 2005).
La discriminación racial en la administración de
justicia en EEUU también es preocupante. William J. Bennett, ex secretario
de Educación de estadounidense, afirmó aboertamente que la única
forma para reducir la tasa criminal en el país era permitir a todas
las mujeres negras la realización de abortos (Milenio, México, 2 de
octubre de 2005). En EEUU, los delincuentes afroamericanos sufrenr mayores
condenas que los blancos en la mayoría de los casos. Según el informe
"Situación de la América negra de EEUU 2005", publicado por la Liga Urbana
Nacional, los afroamericanos que son arrestados tienen tres veces más
posibilidades de ser metidos en la carcel que los blancos
arrestados. Los afroamericanos son condenados a pena de muerte
con una frecuencia cuatro veces superior a la de sus compatriotas
blancos, mientras que la condena media anto los mismos delitos es
seis meses superior en el caso de la población negra (The State
of Black America 2005, publicado por la Liga Urbana Nacional el 6 de
abril de 2005, www.nul.org). Un estudio realizado en diciembre de
2005 por la Universidad de Maryland indica que aquéllos que asesinan
a un ciudadano blanco tienen una posibilidad entre 2 y 3 veces superior de
ser condenados a muerte que aquéllos que asesinan a cualquier otra
persona, y que los criminales negros que asesinan a blancos tienen una
posibilidad 2,5 veces superior a ser condenados a muerte que un blanco que
asesina a una persona de la misma raza y 3,5 veces más que en los casos en
los que un negro asesina a una persona también de su misma raza
(Misunderstanding Cloud Death Penalty Findings, The Baltimore Sun, 20 de
siciembre de 2005). Si bien la población negra supone únicamente un 12,2
por ciento del total de Estados Unidos, el 41 por ciento de los
encarcelados con penas superiores a un año son afroamericanos, y el
8,4 por ciento de los varones negros de entre 25 y 29 años de edad están
encarcelados (Study Notes Upswing in Arrests of Women, The Washington
Post, 24 de octubre de 2005). Según los informes elaborados por Human
Rights Watch y otras organizaciones, desde los atentados del 11 de
septiembre de 2001, al menos 70 personas, en su mayoría musulmanes, han
sido retenidas como importantes testigos sin respetar los prodecimientos
legales por un periodo de entre 2 y 6 meses, si bien existen casos que
superan el año (Human Rights Watch: Scores of Muslim Men Jailed Without
Charge, www.hrw. org). Según The Washington Post, James Yee, estadounidense
de origen chino que desarrollaba funciones de capellán musulmán, fue
acusado de crímenes de espionaje e insubordinación, y amenazado con
ser condenado a muerte. Tras no presentarse pruebas que sostuvieran la
acusación fue liberado sin cargos. El caso fue citado por los medios de
comunicación como uno de los errores judiciales más serios de la historia
de EEUU.
Los crímenes violentos contra las minorías étnicas
han venido aumentando en Estados Unidos. Según un informe del FBI emitido
en octubre de 2005, de las 9.528 víctimas de crímenes por odio en
2004, el 53,8 por ciento estaba relacionado con los casos de
perjuicio racial, de los que el 67,9 por ciento estaba dirigido
contra los afroamericanos. Entre los criminales que realizan
acciones movidas por el odio, el 60,6 por ciento son blancos
(Hate Crime-Crime in Unites States 2004, publicado por el FBI el 17 de
octubre de 2005, www.fbi.gpv/ucr/ucr.htm). Según las estadísticas, la
población negra tiene una posibilidad 20 veces mayor que la blanca de ser
víctima de crímenes por odio (The State of Black America 2005, publicado
por la Liga Urbana Nacional el 6 de abril de 2005, www.nul.org). En Los
Ángeles, el 56 por ciento de estos crímenes son cometidos contra los
negros.
VI. Sobre los derechos de las
mujeres y los niños
Estados Unidos mantiene un registro negativo en la
salvaguarda de los derechos de las mujeres y los niños.
Las mujeres estadounidenses no cuentan con los
mismos derechos y oportunidades que los hombres en la participación
política, puesto que solo ostentan 81 de los 535 escaños (un 15 por
ciento) con los que cuenta el congreso, si bien la proporción de mujeres
en la población total del país asciende al 51,1 por ciento. De
éstas, 14 ocupan escaños en el señando y 67 en la Cámara de
Representantes, con un 14 y 15,4 por ciento, respectivamente.
Sólo ocho, un 16 por ciento, de los gobernadores de los 50 estados que
componen el país son mujeres. Ninguna mujer negra ha sido hasta
el momento gobernadora de ningún estado. Sólo 14 de los alcaldes de
las 100 mayores ciudades de Estados Unidos son mujeres (Snapshots of
Current Political Leadership, The White House Project,
www. thewhitehouseproject.org). Hasta noviembre de 2005 sólo existían
81 mujeres prestando sus servicios en oficinas ejecutivas estatales,
cifra que supone el 25,7 por ciento del total. De las 7. 382 personas
empleadas en el cuerpo legislativo estatal, sólo 1. 668, un 22.6 por
ciento, son mujeres (Women in Elective Office 2005, publicado por Center
for American Women and Politics en noviembre de 2005,
www.cawp.rutgers,edu/index.html). Según una investigación de la Unión
Interparlamentario, Estados Unidos se ubica en noviembre de 2005 en el 66º
lugar en términos de representación femenina en los parlamentos nacionales
de los más de 180 países con elección directa. En diciembre de 2003,
ocupaba el puesto número 58.
Las mujeres estadounidenses sufren una tasa de
desempleo mayor que los hombres y reciben menores salarios en igual
posición. Una investigación dada a conocer en abril de 2005 por la Oficina
del Censo de Estados Unidos muestra que en 2004, los ingresos medios
de las mujeres se situaron en 31.223 dólares y los de los hombres
ascendieron a 40.798, lo que supone que las mujeres ganan un 23 por
ciento menos que los hombres. Los ingresos anuales de las mujeres
propietarias de negocios propios representan un 49 por ciento de los
obtenidos por los propietarios varones (Income, Poverty, and Health
Insurance Coverage in the Unites States: 2004, publicado por la Oficina del
Censo de EEUU en agosto de 2005, www. census.gov). En 2004 la Comisión para
la Igualdad de Oportunidades Laborales de Estados Unidos recibió 24.249
denuncias por discriminación sexual y 4.512 que alegaban discriminación
por maternidad.
La tasa de pobreza de las familias lideradas por
madres solteras es más elevada que la de otros colectivos. Los datos del
Censo Nacional de Pobreza publicados en 2005 muestran que en 2004, un
28,4 por ciento de estas familias se encontraba bajo línea de pobreza.
Cada vez más mujeres y niños pasan a habitar en las calles. En la ciudad
de Pasadena, en el sur de California, el número de mujeres y niños sin
hogar se elevó en 2005 hasta 701, con un incremento del 42,7 por ciento
respecto al año 2003. Las mujeres y niños suponen el 57,6 por ciento de la
población total sin hogar de la ciudad, superando por primera vez a los
hombres ( City of Pasadena 2005 Homeless Count: Final Report, 3 de marzo de
2005).
Entre el 85 y el 95 por ciento de los casos de
violencia doméstica en Estados Unidos son cometidos contra las mujeres.
Según las estadísticas del Instituto para la Violencia Doméstica de
Estados Unidos, 5,8 millones de mujeres sufren agresiones cada año, de las
que 1.232 pierden la vida a mano de sus parejas o companeros sentimentales
(www.aidv_usa.com). Según un medio de comunicación local estadounidense,
una de cada tres mujeres norteamericanas sufre episodios de violencia
doméstica a lo largo de su vida.
Las mujeres estadounidenses sufren una alta
proporción de agresiones sexuales. El informe "Crimen en Estados Unidos"
distribuido por el FBI en octubre de 2005 asegura que durante
2004 más de 94.000 mujeres fueron víctimas de violación, lo que supone
que 63,5 de cada 100.000 mujeres sufrieron violaciones, un
incremento del 0,8 por ciento con respecto a 2003. Además, las
mujeres sufren acoso sexual en sus lugares de trabajo. La
Comisión para la Igualdad de Oportunidades Laborales de EEUU recibió
13.136 denuncias por acoso sexual, el 84,9 por ciento de las cuales
provino de mujeres.
Una investigación realizada por el Pentágono y
publicada el 23 de diciembre de 2005 señala que más del seis por ciento de
las mujeres que trabajan en las fuerzas armadas estadounidenses
manifestaron haber sufrido agresiones sexuales durante el año
académico 2004-2005, mientras que más de la mitad reconocieron haber
sido acosadas. En la fuerza de reserva estadounidense y la Guardia
Nacional, un 60 por ciento de la mujeres y un 27 por ciento de hombres
padecieron agresiones sexuales y acoso durante su servicio, y un 11 por
ciento de las mujeres fueron violadas ( Update 5: Military School Sexual
Harassment Persists, AP, 24 de diciembre de 2005).
Las prisiones norteamericanas muestran un incremento
continuo del número de mujeres que han sufrido malos tratos en las
instalaciones. El informe publicado por el Departamento de Justicia
de EEUU el 24 de abril de 2005 señala que, hasta el 30 de junio de 2004,
103.000 mujeres se encontraban privadas de libertad en el país, con un
incremento interanual del 2,9 por ciento. En 2004 las mujeres presas en
cárceles estatales y federales suponían el siete por ciento de la población
total, un 4 por ciento más que en 2003, con una tasa de crecimiento que
casi duplica la de los hombres. Cerca del 50 por ciento de las presas
manifiestan haber sufrido agresiones sexuales en las cárceles. Las
autoridades penitenciarias norteamericanas recibieron un total de 8.210
denuncias por agresiones sexuales en 2004, con 2.100 confirmadas, en
su mayor parte contra mujeres.
Las condiciones de vida de los niños estadounidenses
atraen igualmente mucha preocupación. La tasa de pobreza de los niños es
superior a la población total de EEUU. Si bien suponen un 25 por
ciento de la población total, su presencia en el colectivo más
desfavorecido se sitúa en el 35 por ciento. En 2004, 13 millones de
niños, un 17,8 por ciento del total, vivían bajo el umbral de pobreza. El
índice de pobreza infantil de Estados Unidos se sitúa en el penúltimo
lugar de la lista de los 22 países desarrollados del mundo. Los datos de
la Oficina del Censo de EEUU pertenecientes a agosto de 2005 muestran que
los niños suponen cerca de un tercio de los 37 millones de pobres con los
que cuenta el país (National Poverty Center: www.npc.umich.edu/poverty).
Alrededor de 1,35 millones de niños estadounidenses han vivido
sin techo en algún momento de su vida.
Entre la población menor de 18 años de Washington
D.C., un 30 por ciento vive por debajo de la línea de la pobreza. En
Misissippi y Luisiana, la proporción alcanza el 27 por ciento. En
Nuevo México y Virginia, las cifras llegan al 26 y 24 por ciento
respectivamente (Young and Poor, Usa Today Snapshots, 12 de
diciembre de 2005). En la ciudad de Nueva Orleans, el 40 por ciento
de los niños de las zonas urbanas viven bajo el umbral de la
pobreza.
La salud de los niños también ha empeorado de forma
progresiva, con una tasa de mortalidad infantil y juvenil en aumento. En
2005, un 29 por ciento de los niños no contaba con seguros médicos,
muchos de ellos ni siquiera con exámenes médicos ni vacunas. El
diario China Press manifiesta en un informe publicado el 5 de mayo de
2005, que en los últimos 20 años el personal de investigación financiado
por el gobierno estadounidense ha realizado pruebas de medicamentos contra
el SIDA en niños pertenecientes a hogares de acogida, sin protección ni
supervisión por organizaciones independientes. Los ensayos clínicos han
causado gran daño a la salud de los menores, algunos de los cuales
murieron a causa de los tratamientos.
Un tercio de los niños estadounidenses nacen fuera
del matrimonio y la mitad de ellos forman parte de familias
monoparentales. En la actualidad cuatro millones de niños
estadounidenses conviven con progenitores en paro, especialmente
expuestos a problemas como la violencia doméstica, trastornos
psicológicos, toxicomanías y alcoholismo.
La juventud estadounidense es víctima del crimen.
Cada vez son más los estudiantes de secundaria que acuden a los centros
portando cuchillos u otras armas. En 2005, el número de estudiantes
de secundaria a los que se les requisaron armas en Maryland ascendió a
2.845, un crecimiento del 63 por ciento con respecto a los datos de cinco
años atrás. Las escuelas de Virginia confiscaron 2.278 armas entre 2003 y
2004. En Washington D.C. el número ascendió a 148 (Weapons Offenses Rise
in Md., Va.Schools, The Washington Post, 11 de diciembre de 2005).
The Washington Post informó en agosto de 2005 de que
el 12 por ciento de los menores de origen latinoamericano con edades de
entre 11 y 13 años portaban armas como cuchillos o bates (incluso un
1 por ciento portaban armas de fuego), el 38 por ciento se ha visto
implicado en agresiones físicas, el 27 por ciento prefiere permanecer en
casa por miedo a salir al exterior, y un 16 por ciento ha sufrido lesiones
o amenazas con armas. Un 20 por ciento de estos menores se ha visto
envuelto en actividades relacionadas con bandas juveniles, mientras que el
12 por ciento afirma pertenecer a una de ellas.
Los frecuentes incidentes en los centros educativos
amenazan la seguridad de 26,4 millones de estudiantes estadounidenses de
entre 12 y 16 años de edad. Las estadísticas muestran que cada día
mueren 12 menores por heridas de bala en Estados Unidos. El informe
publicado por Los Angeles Times el 4 de marzo de 2005 muestra que más del
70 por ciento de los alumnos en sexto curso de primaria de Los Ángeles ha
experimentado o presenciado incidentes violentos, proporción que se eleva
al 90 por ciento en otras áreas.
Los protección judicial de los derechos de los niños
en EEUU se encuentra muy por debajo de la realizada en el resto del mundo.
Un informe del Departamento de Justicia de Estados Unidos muestra
que el número de menores recluidos en las prisiones de todo el país
alcanzó los 102.000 a finales de 2004. Estados Unidos es uno de los
pocos países en los que los crímenes cometidos por menores pueden
conllevar cadena perpetua sin posibilidad de revisión. El 93 por ciento de
los menores que cometieron asesinato y el 26 por ciento en el caso de
felonías fueron sentenciados a prisión perpetua sin poder disfrutar de
libertad provisional. Según el informe, 9.700 personas fueron sentenciadas
a cadena perpetua antes de cumplir los 8 años de edad. Al menos 2.225
niños se encuentran cumpliendo cadena perpetua sin gozar de libertad
provisional, de los que un 16 por ciento tenían entre 13 y 15
años cuando fueron encarcelados, mientras que en el 59 por ciento de
los casos se trataba del primer delito. En la actualidad, el número
de menores cumpliendo condenas a cadena perpetua en EEUU es tres veces
superior a la cifra registrada hace 15 años. Los menores experimentan a
menudo agresiones en los centros penitenciarios, con una tasa de abusos
por parte de los profesionales de correccionales diez veces superior a la
de los centros para adultos. Estados Unidos es uno de los pocos países
que continúa sentenciando a menores a pena capital. Hasta ahora,
seis estados norteamericanos todavía no han establecido una edad
mínima para las condenas a cadena perpetua.
En 2004, 63 adolescentes de 18 años fueron
sentenciados a pena capital. En la actualidad, Estados Unidos cuenta con
cerca de 3. 500 presos condenados a muerte, de los que 72 cometieron sus
crímenes antes de cumplir los 18 años.
VII. Sobre las violaciones de
los DDHH en otros países
El gobierno estadounidense realiza una política
unilateral en la escena internacional, ignorando las normas reconocidas
universalmente y violando de forma flagrante la soberanía y los
derechos humanos de otros países.
El gobierno estadounidense comete habitualmente
amenazas injustificables en sus invasiones y ataques militares. El diario
USA Today citó el 13 de diciembre de 2005 el estudio realizado en
2004 por la publicación médica The Lancet en el que se afirma que
unos 100.000 iraquíes, en su mayoría mujeres y niños, habrían
perdido la vida en la guerra iniciada en 2003 por EEUU en el
Golfo Pérsico.
En 2005, se registró también un gran número de
operaciones militares contra objetivos civiles por parte del ejército
estadounidense fuera del país, las cuales causaron un gran número de
muertos y heridos. El 4 de julio de 2005, las fuerzas militares de EEUU
asesinaron a 17 civiles, entre ellos mujeres y niños, en sus ataques
aéreos en la provincia afgana de Konarha. El 12 de agosto, un vehículo
blindado estadounidense disparó a los ciudadanos que salían de una
mezquita en los suburbios de la ciudad iraquí de Ramadi, segando la vida
de 15 iraquíes, entre ellos nueve niños, y provocando heridas a otros 17.
El 30 de agosto, los aviones de combate norteamericanos lanzaron una serie
de ráfagas aéreas contra un área cercana a la ciudad fronteriza
iraquí de Qaim, causando al menos 56 muertos, entre los que se
contaban numerosos ancianos y niños. El 21 de noviembre, las tropas
estadounidenses dispararon a un vehículo civil en el norte de Bagdad,
acabando con la vida de una familia de cinco miembros, tres de ellos
menores. El 14 de enero de 2006, las fuerzas aéreas de Estados Unidos
atacaron una ciudad pakistaní fronteriza con Afganistán, asesinando al
menos a 18 civiles, incursión que provocó numerosas manifestaciones
antiestadounidenses en Pakistán.
En 2005, volvieron a ser publicadas noticias e
imágenes de abusos perpetrados por los militares estadounidenses contra
prisioneros, continuando el escándalo destapado en 2004 que impactó
a todo el planeta. Para lograr obtener información, las tropas de EEUU
desplazadas a Irak han empleado diversos tipos de tortura en sus
interrogatorios, agrediendo sistemáticamente a los iraquíes detenidos.
Entre los medios utilizados se encuentra la privación del sueño de los
detenidos, su inmovilización contra la pared, las agresiones con bates de
béisbol, la negación del acceso a agua y comida, la emisión de música a
volúmenes extremos en lugares completamente oscuros durante varios días,
los ataques con perros por mera diversión e incluso la introducción de los
detenidos en jaulas con leones (informes de Washington Post, The New
York Times, Washington Weekly y otros medios de comunicación).
Según el informe de septiembre de 2005 realizado por
Human Rights Watch, los soldados consideran los abusos perpetrados a
los detenidos como meros "juegos" y "formas de aliviar la tensión".
Debido a las insoportables agresiones, muchos detenidos llegaron
a autolesionarse, iniciaron huelgas de hambre y se amotinaron.
Según el informe emitido por la Comandancia Sur de las fuerzas armadas
estadounidenses, en 2003 se produjeron 350 casos de autolesiones por
parte de los detenidos en la prisión norteamericana de Guantánamo, con 23
intentos de suicidio en una sola semana. En agosto de 2005, 131 presos de
Guantánamo iniciaron una huelga de hambre masiva para protestar contra el
tratamiento inhumano recibido. En abril del mismo año, se produjo un
intento de amotinamiento en Camp Bucca, prisión estadounidense al sur de
Irak, debido a la negativa por parte de las fuerzas encargadas de la
custodia de los detenidos a proporcionar atención médica a un
prisionero enfermo (The Sunday Times, 30 de diciembre de 2005).
Estados Unidos ha rechazado una y otra vez la solicitud de la
Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas de visitar
Guantánamo para investigar los incidentes relacionados con los
maltratamientos a prisioneros. Tras acceder a la petición debido a la
presión internacional, el gobierno estadounidense estableció que la
delegación de dicha comisión de las Naciones Unidas no pudiera realizar
ningún tipo de contacto con los detenidos, lo que provocó de nuevo la
condena internacional.
Tras los ataques del 11 de septiembre de 2001
Estados Unidos ha realizado detenciones indiscriminadas a escala mundial
bajo el parapeto de la lucha contra el terrorismo. Según la información
publicada por AP el 16 de noviembre de 2005, desde que se inició en
2001 la guerra contra el terrorismo, Estados Unidos ha detenido a más de
83.000 ciudadanos foráneos, 82.400 de ellos bajo custodia de las fuerzas
armadas desplazadas en Afganistán e Irak, mientras que 700 fueron enviados
a Guantánamo. En los últimos cuatro años, EEUU no ha presentado ninguna
acusación contra ellos ni los ha interrogado. hasta marzo de 2005, 108
personas habían muerto bajo custodia. En la actualidad aún existen 14.500
extranjeros en manos de Estados Unidos.
En 2005 la opinión pública conoció el escándalo de
las prisiones clandestinas establecidas en el extranjero por el
gobierno estadounidense, causante de gran conmoción a escala
mundial. El caso fue revelado por The New York Times el 3 de
noviembre de 2005, quien en su artículo "Secrecy and Shame" mostró la
red de prisiones secretas en el extranjero utilizadas por la CIA. Según
informó The Washington Post el 2 de noviembre de 2005, tras los ataques
del 11 de septiembre de 2001, la CIA estableció en Tailandia, Afganistán,
Guantánamo y algunos países del este de Europa prisiones clandestinas,
conocidas exclusivamente por un puñado de oficiales de la Casa Blanca, el
Departamento de Justicia y el Congreso, en las cuales se detuvo a unas 100
personas sospechosas de terrorismo. Los prisioneros de los "agujeros
negros ", retenidos en celdas bajo tierra en la más absoluta oscuridad,
no han podido disfrutar de derechos legales y nadie ajeno a la CIA ha
logrado hablar con ellos o verlos. Incluso a los profesionales del Comité
Internacional de la Cruz Roja se les ha negado cualquier tipo de contacto
con los detenidos (CIA Holds Terror Suspects in Secret Prison, The
Washingtong Post, 2 de noviembre de 2005).
Diversos tipos de tortura han sido empleados por la
CIA para obtener información de los detenidos, entre ellos agarrar la
parte delantera de camisa de prisioneros sacudiéndoles violentamente,
pegarles bofetadas, y darles golpes en el vientre. Los
prisioneros han sido obligados a permanecer en pie, esposados y engrillados
por los pies, durante más de 40 horas, así como a permanecer
desnudos en una celda a unos 10 grados centígrados mientras se
les arrojaba constantemente agua fría. Las torturas también han
incluido amarrar a los prisioneros en una tabla, con el rostro
cubierto por papel o plástico, mientras se les arrojaba agua (The
Independent, de Reino Unido, 4 de diciembre de 2005).
En noviembre de 2002, un oficial de la CIA ordenó a
los vigilante de la prisión afgana de Salt Pit que desnudaran a un
detenido y lo encadenaran al suelo de cemento para obligarlo a pasar
la noche al raso. El detenido murió de frío (The Washington Post, 2 de
noviembre de 2005).
La CIA transfiere con frecuencia a sospechosos de
terrorismo a terceros países para torturarlos e interrogarlos mediante
aviones secretos. Los medios de comunicación británicos, alemanes y
franceses han informado de que los vuelos de la CIA en los que
viajaban sospechosos de terrorismo aterrizaron en un aeropuerto
militar británico al menos 210 veces y cruzaron el espacio aéreo de
Alemania o aterrizaron en aeropuertos germanos al menos 473 veces. El
avión de la CIA que despegó y aterrizó cerca de París hizo lo mismo en la
base naval de Guantánamo seis veces.
El gobierno estadounidense viola las normas
reconocidas internacionalmente e infringe burdamente los derechos humanos,
provocando fuertes condenas internacionales. El Alto Comisionado de
las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Louis Arbour, criticó
fuertemente en rueda de prensa a Estados Unidos por la violación de los
derechos humanos mediante el establecimiento de prisiones clandestinas y
el desplazamiento de sospechosos de terrorismo sin cumplir con los
requisitos legales, con la excusa de la lucha antiterrorista, señalando
que dichos actos debilitan los esfuerzos mundiales por prohibir la
tortura. El 20 de diciembre de 2005, la Unión Europea, a través del
tribunal local italiano de Milán, decretó órdenes de arresto contra 22
agentes de la CIA sospechosos de realizar secuestros en Italia. El ex
presidente estadounidense Jimmy Carter manifestó que los casos de
torturas a prisioneros cometidas por los militares norteamericanos en
Irak, Afganistán y Guantánamo resultan "vergonzosos" y violan los
compromisos básicos de Estados Unidos con la paz, la igualdad social, las
libertades civiles y los derechos humanos.
De los datos mencionados con anterioridad se puede
inferir que el registro negativo de Estados Unidos en materia de derechos
humanos no sólo contrasta fuertemente con su autoreclamado mito
de "superpotencia en derechos humanos", sino que también se
encuentra en profundo desacuerdo con su desarrollo social y económico, así
como con su posición en la escena internacional. El gobierno
estadounidense debe en primer lugar limpiar su propio registro de
violaciones de los derechos humanos. Se encuentra lejos de estar
cualificado para apuntar el dedo acusador hacia otros países,
dictando arrogantemente lo que estos deben hacer.
El respecto y la defensa de los derechos humanos es
una necesidad y un hito importante en el desarrollo de la
civilización humana. La promoción de los derechos humanos es obligación
compartida de todos los países y un asunto que requiere la máxima
cooperación internacional. No existe ningún país en el mundo que
pueda presumir de una perfecta defensa de los derechos humanos,
de igual modo que ninguno puede permanecer al margen del curso
seguido por los derechos humanos. La cuestión debe convertirse en
materia de desarrollo social para todos los países y fuente de
cooperación internacional, en lugar de ser empleado como eslogan
para la exportación de ideología o incluso como arma diplomática
para conseguir el sufrimiento de terceros a través de la persecución
de fines políticos propios.
Durante años el gobierno estadounidense ha ignorado
y encubierto deliberadamente las graves violaciones de los derechos
humanos en su propio país por miedo a desatar críticas, sin embargo,
elabora informes cada año, realizando acusaciones sin garantías contra
terceros países por estas mismas cuestiones, hecho que muestra claramente
su naturaleza hipócrita, como indica su doble rasero en cuanto a los
derechos humanos, que ha suscitado la lógica resistencia y oposición por
parte de diversos países. Urgimos al gobierno estadounidense a que revise
en profundidad sus propios problemas en la defensa de los derechos humanos,
haga públicas sus actuaciones en este campo, tome medidas concretas
para mejorar su situación interna, corrija su continua creación
de antagonismos internacionales mediante el arma de los derechos
humanos y comience de cero a realizar algo más en beneficio de la
cooperación internacional en esta materia y del desarrollo saludable
de la causa internacional de los derechos humanos. Fin