Por Juan Limachi
PANAMA, 10 abr (Xinhua) -- El auje de empresas
dedicadas a la compra de desechos de metales, papeles y plásticos se ha
convertido en fuente de sustento para miles de panameños que sobreviven en
la economía informal.
Según Isidro Vega, propietario de dos centros de
acopio de metales, en la periferia de la Ciudad de Panamá, el "reciclaje"
(recuperación) de materiales usados constituye una cadena larga de
gran derrama económica.
En la capital panameña, 15.000 familias viven de la
recolección, acopio y procesamiento de materiales de desecho.
"Nosotros atendemos de las 18:00 horas a las 07:00
horas del dia siguiente a un promedio de 40 personas que trabajan toda la
noche recogiendo las latas de soda y metales que los consumidores tiran a
la basura en las esquinas de la calles", dijo Vega.
"Ellos nos traen los desperdicios y nosotros
compramos esta mercancía, que es enviada a Asia, Canadá y Estados Unidos,
donde vuelven a ser procesada", agregó.
Según Vega, el reciclaje implica a los humildes
recojedores de latas de la calle, talleres industriales, talleres de
mecánica y empresas medianas que desechan metales y otros desperdicios,
como papel y plástico.
Los grandes acopiadores exportan al mes 100
toneladas de metal reciclado a los mercados internacionales.
Vega detalló que uno de los metales que ha logrado
buenos precios en los mercados internacionales es el cobre, que registra
una alta demanda. En Panamá, el acopiador paga el cobre a un dólar
50 centavos de dólar la libra al recolector.
Las miles de toneladas que las empresas acopian en
la capital panameña son enviadas al puerto de Colón, en la costa
atlántica, de donde son reembarcados al extranjero.
Un lugar que se convirtió en un emblema del
reciclaje de materiales desechados es el depósito de basura municipal,
llamado popularmente "Cerro Patacón", donde la ciudad y sus industrias
depositan sus desperdicios.
Desde muy temprano, cientos de personas viajan desde
los centros marginales de esta urbe hacia las entrañas de "Cerro Patacón",
constituida en una verdadera montaña de desperdicios ubicado en la
afueras de la ciudad.
Niños, mujeres y hombres se disputan el terreno,
palmo a palmo, en busca de objetos que puedan ser recuperados.
"Tengo que mantener a mi esposa y a mis cinco hijos,
antes trabajé durante más de 10 años en un taller de mecánica, pero el
negocio bajó y el dueño me despidió", dijo Natalio Paulino, uno de
los recolectores.
"Ahora me encuentro en las calles recogiendo latas
de soda y restos de metales en este lugar", agregó.
Como Paulino, todos los días, miles de panameños se
han convertido en uno de los eslabones del reciclaje (recuperación) de
desperdicios.
El reciclaje ha contribuido al sustento de miles de
personas en un país donde el desempleo oscila entre el 10 y 12 por ciento.
Fin