ROMA, 13 abr (Xinhua) -- Italia se enfrenta a un
periodo de incertidumbre política después de que el líder del
centro- izquierda, Romano Prodi, ganara los comicios legislativos por un
escaso margen y el primer ministro, Silvio Berlusconi, rechazara
reconocer la derrota y solicitara un recuento.
La coalición de Prodi anunció el martes pasado que
había ganado las elecciones parlamentarias después que los italianos
residentes en el exterior les dieran cuatro escaños cruciales en el
Senado.
Con el triunfo, "podemos gobernar el país durante
cinco años", dijo Prodi a sus partidarios frente a su sede política en el
centro de Roma.
"Vamos a tener que trabajar duro", agregó.
En la Cámara Baja, la izquierda ganó el 49,8 por
ciento de los sufragios frente al 49,73 por ciento obtenido por la
derecha, un margen de apenas unos 25.000 votos.
Analistas consideran que las elecciones, que han
dividido severamente el país, podrían hacer difíciles las perspectivas a
largo plazo para Prodi aún cuando el resultado sea finalmente
confirmado.
Las elecciones, que enfrentaron a Berlusconi, el
primer ministro que más ha durado en su cargo desde la II Guerra
Mundial, con el ex jefe de la Unión Europea, han sido de las más
vehementes desde hace muchos años. La participación alcanzó el 83,6 por
ciento, la cifra más alta en los últimos 10 años.
Comparando con los comicios del 2001 en los que la
participación fue del 81,4 por ciento, Berlusconi, magnate
industrial de 69 años, sufrió una dramática caída en los escaños
obtenidos por su coalición.
Diferente a su rival moderado, el flamante
Berlusconi tenía una firme determinación por ganar. No obstante, parece que
muchos electores no quedaran impresionados por su elocuencia y promesas
sobre la reducción de impuestos, ya que no logró presentar muchos de
sus planes de reforma hechos en su campaña hace cinco años.
Mientras tanto, muchas iniciativas de política
interior y exterior del Gobierno de centro-derecha, entre ellas la
decisión de contribuir tropas a las fuerzas dirigidas por Estados Unidos
en Irak, han perdido el apoyo popular.
Además, sus ataques desenfrenados contra sus rivales
-- empresarios, medios de comunicación y fiscales -- durante las
campañas electorales le dieron un mal nombre.
Berlusconi se ha encontrado en muchos casos
desafiado por el departamento judicial en los asuntos relacionados con el
manejo de su emporio empresarial.
Su dirección en la gobernante coalición también ha
sido blanco de críticas de los dirigentes de sus socios, como el líder de
la derechista Alianza Nacional, vice primer ministro y canciller
Gianfranco Fini y el líder de la Unión Demócrata-Católica,
presidente de la Cámara Baja, Pier Ferdinando Casini, lo cual ha
perjudicado la unidad de la coalición.
De lo contrario, el comportamiento moderado,
prudente y pragmático de Prodi le ha ganado muchos apoyos. Sus programas
de la campaña abordaban problemas como el crecimiento económico, los
subsidios de los trabajadores y la reduccin tributaria.
Los programas ganaron apoyo de millones de
trabajadores y sus sindicatos.
Sin embargo, la política del centro-izquierda de
reducir los subsidios recibidos por la población de bajo ingreso en el
país aún queda en la mente de algunos votantes, y ellos también echan
la culpa al partido por las subidas de los precios cuando el euro
fue introducido en Italia durante su mandato.
Italia se encuentra ahora en la crucijada y el país
necesita una fuerte dirección para librarse de la crisis, señalaron los
analistas.
Berlusconi ha propuesto una "gran coalición" como la
de Alemania entre la izquierda y la derecha, pero Prodi descartó la
idea.
"Prometemos a los electores una coalición precisa y
la ley electoral nos asignó un número de legisladores en la Cámara Baja
y en el Senado que nos permite gobernar", djo Prodi. Fin