BEIJING, 4 abr (Xinhua) -- Estados
Unidos siempre ha tenido la idea de establecer un gigantesco sistema
estratégico que abarca desde Oriente Medio hasta Asia Central. No obstante
tanto las " revoluciones de color" que ha promovido en las repúblicas de la
antigua Unión Soviética como las guerras en Irak y Afganistán no han
logrado resultados satisfactorios y su principal causa es que Estados
Unidos ha sobrestimado su propia fuerza.
Así lo expresa un artículo publicado últimamente en
el diario local Xin Jing.
El artículo señala que la última gira realizada por
el presidente norteamericano, George W. Bush, por tres países de
Asia Meridional, no solamente demuestra que la estrategia
norteamericana con Asia Meridional ha registrado cambios
fundamentales, sino que también indica que Estados Unidos ha
cumplido los reajustes de su estrategia con Oriente Medio, Asia
Central y Transcaucasia. El objetivo de los reajustes estratégicos de
Estados Unidos es ampliar su influencia en estas regiones, sin embargo
estos reajustes no han logrado sus resultados esperados.
Primero, intensificar las "revoluciones de color" en
las repúblicas de la antigua Unión Soviética, dice el artículo, que
señala que pese a que las "revoluciones de color" tenían como
objetivo reducir el espacio estratégico de Rusia, no podían cambiar
la posición geopolítica y geoeconómica de estas repúblicas con Rusia.
Segundo, acelerar los pasos para salir de la
situación embarazosa en Afganistán e Irak. Estados Unidos envió un total
de 170.000 soldados a estos dos países para combatir a los talibán
de Afganistán y la fuerza antinorteamericana en Irak. No obstante, en
los últimos tres años 2.134 soldados norteamericanos murieron en Irak y
200 en Afganistán, cifra que es 17 veces de la registrada en la I Guerra
del Golfo, sañala el artículo.
Los 330.000 millones y 50.000 millones de dólares
gastados por Estados Unidos en Irak y Afganistán, respectivamente, no han
constituído la paz y tranquilidad en estos dos países, de lo
contrario los han convertido en otro "Vietnam" para Estados Undos.
Además, estas dos guerras han agudizado las
contradicciones entre Estados Unidos y el mundo islámico y el primero se
ha convertido en un "país no grato" en amplias regiones que abarcan
desde Indonesia hasta Mauritania. Mientras tanto, organizaciones
terroristas se unieron creando temor en todo el mundo.
Tercero, reforzar la "reforma democrática" en estas
regiones. Estados Unidos respaldó a Israel y ayudó a India a convertirse
en potencia nuclear con el objetivo de controlar el mundo islámico
desde los dos frentes. No obstante, la sorpresiva separación del ex
primer ministro israelí Ariel Sharon de su cargo y la toma del poder de
Hamás en Palestina trastornaron la estratégia de Estados Unidos.
Muchos analistas consideraron como tácticas erroneas
de la diplomacia de Estados Unidos su tolerancia a la India, país que
no ha firmado el Tratado de No Proliferación (TNP) nuclear y los
obstáculos puestos contra Irán, que sí ha suscrito el TNP.
En los últimos años, Estados Unidos siempre ha
intentado crear un gigantesco sistema estratégico que abarca las regiones
desde Oriente Medio hasta Asia Central, promoviendo las "revoluciones
de color" en Asia Central, acelerando sus pasos para salir de Irak y
Afganistán, realizando "reformas democráticas" en Pakistán y Egipto,
aislando a Irán, apoyando a la India, interviniendo en el proceso de paz
en Afganistán e Israel, debilitando la fuerza radical religiosa de Arabia
Saudí para garantizar la seguridad de transporte de combustibles entre
Estados Unidos y Occidente en el Golfo y cumplir la occidentalización del
sistema social del mundo islámico.
No obstante, al realizar estos esfuerzos Estados
Unidos olvidó un hecho: el triunfo de una guerra no significa lograr
sojuzgar a ese pueblo. Fin