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Nuevo Gobierno israelí llevará a cabo plan de retirada
  01.04.2006 Actualizado a las 20:17:38
 

     JERUSALEN, 31 mar (Xinhua) -- Tras ganar la mayoría de los  escaños en las elecciones legislativas del martes en Israel, el  partido Kadima del primer ministro interino, Ehud Olmert, ha  estado negociando la formación de un nuevo Gobierno de coalición. 

     Analistas opinan que aunque Kadima se enfrenta a un camino  lleno de obstáculos hasta que logre formar dicha coalición,  seguirá adelante con sus planes de retirada de asentamientos. 

     Pese a que salió victorioso de los comicios, el partido  centrista sólo obtuvo 29 de los 120 asientos del Kneset ( Parlamento), muchos menos de los entre 35 y 40 que pronosticaban  las encuestas. 

     "Va a ser un momento difícil para Kadima porque no pudo lograr  su ambición de obtener un mayor mandato de los electores", comentó Yaron Ezrahi, profesor de Ciencia Política en la Universidad  Hebrea de Jerusalén. 

     "La situación actual, por lo contrario, pone a Olmert en una  posición más débil para negociar y escoger a sus socios de  coalición, y el primer ministro en funciones quizás tenga que  entregar carteras ministeriales a otras fuerzas políticas a cambio de su apoyo", agregó. 

     Sin embargo, dejó claro que todavía es posible formar un  Ejecutivo con los votos de partidos que son favorables al plan de  retirada de Kadima. 

     Olmert, que asumió el liderazgo del nuevo partido cuando el  entonces primer ministro Ariel Sharon sufrió un infarto el 4 de  febrero, ya ha anunciado su intención de fijar fronteras  definitivas con los palestinos en los próximos cuatro años a  través de la retirada de asentamientos aislados en Cisjordania y  la ampliación de los más grandes. 

     Kadima tiene nueve diputados más que los 20 del Partido  Laborista, pero gobernar con ellos podría tener un alto precio,  según analistas. 

     El líder laborista, Amir Peretz, ha mostrado interés en los  ministerios de Finanzas y Educación, que Olmert ya ha dicho  explícitamente que permanecerán bajo el control de Kadima. 

     Peretz, cuya campaña se ha basado en las reformas  socioeconómicas, ha señalado que ambas carteras son vitales para  conseguir las promesas electorales laboristas de mejora del  sistema de educación, subir el salario mínimo y garantizar también un mejor sistema sanitario para todos los ciudadanos. 

     No obstante, es visto como buen compañero para emprender la  retirada de Cisjordania. 

     "Es vital para Israel que seamos capaces de trazar lo antes  posible su diseño definitivo", declaró Peretz la semana anterior a la llamada a las urnas, unos comentarios muy parecidos a los de " fijar las fronteras finales de Israel" que propone Olmert. 

     Aunque no descarta negociar con elementos moderados de la  Autoridad Nacional Palestina y de haber sido el primer político  israelí en reunirse con el presidente palestino, Mamud Abbas, tras la victoria electoral de Hamás ene enero, Peretz también reconoce  que una estrategia unilateral podría ser necesaria si no se puede  negociar con Hamás. 

     Junto a ello, Kadima tendrá que sumar uno o dos partidos más a  su coalición si quiere conseguir una mayoría en el Kneset,  necesaria para aprobar cualquier plan de retirada. 

     Analistas esperan que Olmert contacte con la fuerza de  izquierdas Meret, que tiene cinco escaños, el Partido de los  Pensionistas, que dispone de siete, para llegar al umbral de los  61 diputados de la mayoría absoluta, pues ninguna de estas fuerzas políticas se opone a la retirada de Cisjordania. 

     Otros posibles compañeros serían Shas o Judaismo Unido del Torá, que probablemente soliciten las carteras de Vivienda o Seguridad  Social. 

     Parece poco viable que los derechistas del Likud, partido que  abandonaron en noviembre Sharon y Olmert para formar Kadima,  quieran postularse para entrar en el Gobierno, y además sólo  obtuvieron 12 asientos. 

     "Nada es cien por cien seguro, pero pareece bastante claro que  el Likud estará en la oposición", indicó uno de sus dirigentes. 

     Fuentes de Kadima dijeron que todo es como un juego numérico  que depende del tipo de coalición que quiera encabezar. 

     En estos momentos, el partido de Olmert ha expresado su interés en atraer al partido derechista Israel Nuestra Casa, formado en su día por emigrantes rusos y que ha afirmado que bajo ciertas  condiciones podría aceptar una retirada, pero que es mucho más  conservador que los laboristas en asuntos de seguridad. 

     Israel Nuestra Casa sorprendemente logró once escaños en los  comicios, pero tanto sus dirigentes como los laboristas ya han  dicho que sus políticas no son compatibles. 

     Una última opción para Olmert sería recurrir a los partidos  religiosos, si quiere formar un gabinete más conservador, pero  ello, según funcionarios de Kadima, pondría trabas al plan de  retirada. 

     Las elecciones del 28 de marzo tuvieron la participación más  alta en la historia de Israel, lo que provocó el éxito de las  fuerzas minoritarias, muchas de las cuales obtuvieron entre 5 y 12 asientos, haciendo mucho más complejo el panorama político y más  numerosas las opciones para el Gobierno de coalición que liderará  Kadima, pero analistas creen que este partido no renunciará a su  anunciada retirada parcial de Cisjordania. 

     Israel ya se retiró el verano pasado y por primera vez en su  historia de los asentamientos de la Franja de Gaza. 

     Olmert fue un firme defensor de esta operación, así como la  mayoría de israelíes. Fin