JERUSALEN, 31 mar (Xinhua) -- Tras ganar la mayoría
de los escaños en las elecciones legislativas del martes en Israel, el
partido Kadima del primer ministro interino, Ehud Olmert, ha estado
negociando la formación de un nuevo Gobierno de coalición.
Analistas opinan que aunque Kadima se enfrenta a un
camino lleno de obstáculos hasta que logre formar dicha coalición,
seguirá adelante con sus planes de retirada de asentamientos.
Pese a que salió victorioso de los comicios, el
partido centrista sólo obtuvo 29 de los 120 asientos del Kneset
( Parlamento), muchos menos de los entre 35 y 40 que pronosticaban
las encuestas.
"Va a ser un momento difícil para Kadima porque no
pudo lograr su ambición de obtener un mayor mandato de los electores",
comentó Yaron Ezrahi, profesor de Ciencia Política en la Universidad
Hebrea de Jerusalén.
"La situación actual, por lo contrario, pone a
Olmert en una posición más débil para negociar y escoger a sus socios de
coalición, y el primer ministro en funciones quizás tenga que
entregar carteras ministeriales a otras fuerzas políticas a cambio de
su apoyo", agregó.
Sin embargo, dejó claro que todavía es posible
formar un Ejecutivo con los votos de partidos que son favorables al plan
de retirada de Kadima.
Olmert, que asumió el liderazgo del nuevo partido
cuando el entonces primer ministro Ariel Sharon sufrió un infarto el 4 de
febrero, ya ha anunciado su intención de fijar fronteras definitivas
con los palestinos en los próximos cuatro años a través de la retirada de
asentamientos aislados en Cisjordania y la ampliación de los más
grandes.
Kadima tiene nueve diputados más que los 20 del
Partido Laborista, pero gobernar con ellos podría tener un alto precio,
según analistas.
El líder laborista, Amir Peretz, ha mostrado interés
en los ministerios de Finanzas y Educación, que Olmert ya ha dicho
explícitamente que permanecerán bajo el control de Kadima.
Peretz, cuya campaña se ha basado en las reformas
socioeconómicas, ha señalado que ambas carteras son vitales para
conseguir las promesas electorales laboristas de mejora del sistema
de educación, subir el salario mínimo y garantizar también un mejor sistema
sanitario para todos los ciudadanos.
No obstante, es visto como buen compañero para
emprender la retirada de Cisjordania.
"Es vital para Israel que seamos capaces de trazar
lo antes posible su diseño definitivo", declaró Peretz la semana anterior
a la llamada a las urnas, unos comentarios muy parecidos a los de
" fijar las fronteras finales de Israel" que propone Olmert.
Aunque no descarta negociar con elementos moderados
de la Autoridad Nacional Palestina y de haber sido el primer político
israelí en reunirse con el presidente palestino, Mamud Abbas, tras la
victoria electoral de Hamás ene enero, Peretz también reconoce que una
estrategia unilateral podría ser necesaria si no se puede negociar con
Hamás.
Junto a ello, Kadima tendrá que sumar uno o dos
partidos más a su coalición si quiere conseguir una mayoría en el Kneset,
necesaria para aprobar cualquier plan de retirada.
Analistas esperan que Olmert contacte con la fuerza
de izquierdas Meret, que tiene cinco escaños, el Partido de los
Pensionistas, que dispone de siete, para llegar al umbral de los 61
diputados de la mayoría absoluta, pues ninguna de estas fuerzas políticas
se opone a la retirada de Cisjordania.
Otros posibles compañeros serían Shas o Judaismo
Unido del Torá, que probablemente soliciten las carteras de Vivienda o
Seguridad Social.
Parece poco viable que los derechistas del Likud,
partido que abandonaron en noviembre Sharon y Olmert para formar Kadima,
quieran postularse para entrar en el Gobierno, y además sólo
obtuvieron 12 asientos.
"Nada es cien por cien seguro, pero pareece bastante
claro que el Likud estará en la oposición", indicó uno de sus
dirigentes.
Fuentes de Kadima dijeron que todo es como un juego
numérico que depende del tipo de coalición que quiera encabezar.
En estos momentos, el partido de Olmert ha expresado
su interés en atraer al partido derechista Israel Nuestra Casa, formado en
su día por emigrantes rusos y que ha afirmado que bajo ciertas
condiciones podría aceptar una retirada, pero que es mucho más
conservador que los laboristas en asuntos de seguridad.
Israel Nuestra Casa sorprendemente logró once
escaños en los comicios, pero tanto sus dirigentes como los laboristas ya
han dicho que sus políticas no son compatibles.
Una última opción para Olmert sería recurrir a los
partidos religiosos, si quiere formar un gabinete más conservador, pero
ello, según funcionarios de Kadima, pondría trabas al plan de
retirada.
Las elecciones del 28 de marzo tuvieron la
participación más alta en la historia de Israel, lo que provocó el éxito
de las fuerzas minoritarias, muchas de las cuales obtuvieron entre 5 y
12 asientos, haciendo mucho más complejo el panorama político y más
numerosas las opciones para el Gobierno de coalición que liderará
Kadima, pero analistas creen que este partido no renunciará a su
anunciada retirada parcial de Cisjordania.
Israel ya se retiró el verano pasado y por primera
vez en su historia de los asentamientos de la Franja de Gaza.
Olmert fue un firme defensor de esta operación, así
como la mayoría de israelíes. Fin