JARTUM, 27 mar (xinhua) -- Tres años
después de la invasión encabezada por Estados Unidos que condujo a la
caída del ex presidente Sadam Husein, el Gobierno iraquí aún está luchando
por ganar el pleno apoyo de otros países árabes.
"Queremos un claro mensaje de apoyo de los líderes
árabes para Irák", dijo a Xinhua Hoshyar Zebari, ministro de Relaciones
Exteriores iraquí, antes de una reunion de cancilleres árabes
celebrada en la capital de Sudán el sábado pasado.
Zebari estaba entre los primeros funcionarios árabes
que se encuentran en el Salón de Amistad de Jartum para asistir a una
sesión especial dedicada al problema de Irak sobre la base de una
propuesta hecha por el secretario general de la Liga Arabe, Amr
Moussa.
Zebari, junto con otros ministros de Jartum, los
Emiratos Arabes Unidos, Bahrain, Arabia Saudí, Sudán, Siria y Kuwait,
discutirán la situación de Irak en vísperas de la inauguración de
una reunión general del Consejo Ministerial de la Liga Arabe.
"Este es un momento crítico para Irak", dijo Zebari.
" Necesitamos comentarios serios y claros de nuestros hermanos
árabes", agregó.
"Este parece ser una misión muy dura, dado el hecho
de que la sesión duró una hora más larga que su programa original debido a
las "enconadas discusiones", dijo un funcionario sudanés quien
prefiere mantenerse en el anonimato.
Después de la sesión especial se celebrará una
reunión general de dos días, como preludio de una cumbre árabe que está
prevista para el 28 y 29 de este mes en Jartum.
Zebari dijo a los periodistas que durante la reunión
los cancilleres árabes también acordaron el borrador de una
resolución para reabrir las embajadas en Bagdad.
"Hemos demandado una aplicación inmediata de la
resolución", dijo Zebari, quien agregó que la resolución que será sometida
a la próxima cumbre árabe representa la "máxima línea" de Irak.
Zebari también dijo que había pedido a otros países
árabes, principalmente las naciones del Golfo ricas en petróleo, que
condonen las deudas de Irak, que, según Zebari, llegan a varios
miles de millones de dólares.
Pese a la resolución sobre la reapertura de las
embajadas y la promesa de la exoneración de las deudas, un analista
político sudanés indicó que es difícil imaginar que los países árabes
podrían extender pleno e incondicional apoyo a Irak, país que aún
está sumergido en caos con una creciente insurgencia y una violencia
sectoria entre suníes y la mayoritaria de chiíes.
El analista de Jartum, quien rechazó dar su nombre,
dijo que la mayoría de los árabes aún se niegan a aceptar la realidad que
un régimen árabe, no importa qué hubiera sido, fue derribado por una
superpotencia occidental, en referencia a Estados Unidos.
Otra razón fue que las conversaciones y
negociaciones entre las diferentes facciones políticas iraquíes sobre la
forma de un nuevo Gobierno no lograron avances significativos debido a que
el resultado de las elecciones parlamentarias del 15 de diciembre no
fue aceptado por todos los partidos, según el analista.
Zebari, no obstante, es optimista sobre el
nacimiento de un nuevo Gobierno.
El nuevo Ejecutivo iraquí deberá ser establecido a
fines de abril y será uno de unidad nacional, dijo.
Zebari, no obstante, negó las especulaciones de un
inminente estallido de guerra civil en su país.
"La voluntad unificada política y religiosa del
pueblo iraquí evita al país a deslizarse en esta dirección", señaló.
Zebari dijo que es el Gobierno iraquí que el que
tomará la decisión sobre la retirada de las fuerzas extranjeras después de
que el mandato de las éstas en Irak termine a fines de 2006 de
acuerdo a la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas.
"La salida de esas tropas depende de la decisión de
nosotros, el pueblo iraquí", concluyó Zebari. Fin