BEIJING, 23 mar (Xinhua) -- El grupo
militante separatista vasco Euskadi Ta Askatasuna (ETA) anunció el
miércoles un "alto el fuego permanente" en España a partir del próximo
viernes, que fue acogido con prudencia por el Gobierno y calificado por la
oposición conservadora del Partido Popular (PP) de "pausa" y no
" renuncia a la actividad criminal".
ETA "ha decidido declarar un alto el fuego
permanente a partir del 24 de marzo de 2006", dijo la declaración, en la
que el grupo militante no renunció al derecho de autodeterminación de
Euskadi, un hipotético Estado situado en el norte de España que incluiría
al País Vasco, Navarra y una pequeña región de Francia.
El presidente del Gobierno español, José Luis
Rodríguez Zapatero, fue autorizado por la mayoría del Parlamento en mayo
del año pasado para establecer negociaciones con el grupo militante
en caso de que éste renunciara a la violencia y que no se dieran
concesiones políticas, como una amnistía para los condenados por
delitos no de sangre o el reagrupamiento del resto de los presos,
que se encuentran distribuidos por toda la Península Ibérica y
las islas de Baleares y Canarias.
En aquel entonces, el Ejecutivo logró el apoyo de
todos los partidos menos el del PP y de la Asociación de Víctimas del
Terrorismo.
El 'lehendakari' (presidente del Gobierno autónomo
vasco), Juan José Ibarretxe, indicó que "es un día histórico" y avanzó que
contactará en breve con Arnaldo Otegi, jefe de Batasuna, partido
político ilegalizado en 2002 por negarse a condenar los atentados de
ETA y que es considerado brazo político de ETA.
Otegi es visto por muchos como un interlocutor
válido del grupo militante, ya que podría desempeñar en la negociación un
papel similar al que tuvo en el proceso de paz de Irlanda del Norte el
líder del Sinn Fein, Gerry Adams.
ETA se encuentra actualmente en uno de los períodos
más delicados de su historia, pues las fuerzas de seguridad españolas
y francesas han arrestado desde 2000 a más de 750 militantes, y esta
situación de debilidad ha provocado que no haya sido capaz de llevar a cabo
ningún ataque mortal desde la primavera de 2003.
El grupo separatista fue fundado en 1959 con el
objetivo de conseguir a través de la lucha armada la proclamación de un
Estado socialista independiente en Euskadi, cuya autonomía y herencia
cultural fueron duramente reprimidas por el régimen dictatorial del
general Francisco Franco, que gobernó España entre 1939 y 1975.
Hasta la fecha y desde su primera víctima en 1968,
ETA ha matado a un total de 851 personas, y ha protagonizado ataques tan
sangrientos como el efectuado en Barcelona en 1987, en el que hubo 21
fallecidos.
Saltó a la fama el 20 de diciembre de 1973, cuando
un comando de militantes consiguió asesinar al entonces presidente del
Gobierno y que hubiera sido probable sucesor de Franco, almirante
Luis Carrero Blanco.
Cuando ocurrió la masacre terrorista del 11 de marzo
de 2004 en Madrid, que se cobró la vida de 191 personas, el Gobierno
español entonces presidido por José María Aznar -- quien sobrevivió a un
atentado en atentado de la banda en 1995 -- atribuyó inicialmente la
autoría de la matanza a ETA, aunque finalmente se demostró que el ataque
fue perpetrado por radicales islamistas.
Sin embargo y a pesar de que ETA ya no tiene la
fuerza que demostró sobre todo a finales de los años 70 y principios de
los 80 -- cuando acumuló casi cien muertos al año --, muchos
desconfían de la auténtica veracidad de este anuncio de alto el
fuego, pues el grupo militante ya declaró muchas treguas en el
pasado e interrumpió todas, entre ellas la última y más larga,
que duró desde septiembre de 1998 a diciembre de 1999.
La novedad del último anuncio es que se trata de un
alto el fuego "permanente".
Por otra parte, tampoco es la primera vez que el
Ejecutivo español decide negociar con ETA: tanto los gobiernos de UCD y
PSOE como el del PP lo intentaron en los años 80 y 90 en
emplazamientos secretos en Argelia y Suiza, pero ninguno logró acordar la
paz con la banda.
No obsante, ETA probablemente ha estimado que es el
momento de rendirse ante la presión nacional, harta de más de 30 años de
muertos y atentados, y también ante el rechazo de la comunidad
internacional al terrorismo. Fin