BAGDAD, 21 mar (Xinhua) -- Tres años
después de la invasión dirigida por Estados Unidos, Irak está acosado por
los conflictos entre facciones y la violencia insurgente mientras un
Gobierno de amplia coalición aún esté en la mesa de negociación.
Las fuerzas de seguridad iraquíes, apoyadas por el
ejército norteamericano, lanzaron la mayor operación militar, nombrada
como "Operación Enjambrador", contra el telón de fondo del tercer
aniversario de la guerra encabezada por Estados Unidos contra
Irak, que se inició el 20 de marzo de 2003, como un serio recordatorio
del fracaso de las fuerzas de Coalición y del Gobierno iraquí
para pacificar el país desde la caída del ex presidente Sadam Husein.
La ofensiva se concentró en el área de Samarra,
norte de Bagdad, convertida en fortaleza de los militantes después que se
vieron obligados por el tribunal militar a abandonar la provincia
occidental de Anbar.
Por eso, la violencia insurgente alrededor de
Samarra se torna desenfrenada con la llegada de esos militantes y llegó a
su colmo tras la explosión de un santuario chií en Samarra.
Militantes no identificados atacaron el 22 de
febrero el Mausoleo de Ali al-Hadi, una de las mezquitas sagradas de los
chiíes, incidente que encendió los conflictos sectarios entre chiíes
y suníes, causando por lo menos 600 muertes.
Durante las últimas semanas, la escalada de los
conflictos sectarios, sumados a la creciente violencia insurgente, no
solamente desaceleraron el proceso de formación de un Gobierno de
unidad nacional sino también empujó a este país agobiado por la
guerra al borde de un conflicto civil.
El ex primer ministro interino Ayad Allawi dijo el
domingo a la BBC que los crecientes ataques en todo el país pueden ser
calificados como guerra civil.
"Por desgracia estamos en guerra civil. Estamos
perdiendo cada día un promedio de 50 a 60 personas en todo el país, si no
más", dijo Allawi.
"Si esto no es una guerra civil, entonces Díos sabe
qué es guerra civil", agregó.
Algunos analistas no están de acuerdo con las
aseveraciones de que el país está sumergido en el abismo de una guerra
civil, mientras todos los políticos parecen estar determinados a
reprimir la contienda sectaria por el miedo de la disolución del
país.
El Gobierno ha descartado la guerra civil
calificándola como demagogia de la prensa.
El primer ministro, Ibrahim al-Jaafari, dijo que
"Irák está lejos de una guerra civil. No es chiíes contra suníes o un
musulmán contra un no musulmán".
Las reuniones entra las diferentes facciones
destinadas a allanar la brecha entre las dos secciones han venido
celebrándose en Bagdad u otras ciudades religiosamente mixtas.
En el frente político, los líderes políticos
iraquíes continuaron su penosa batalla para buscar la unidad nacional, un
punto insuperable que ha enturbiado los esfuerzos por evitar una
guerra civil completa.
Aunque las elecciones, redacción de la Constitución
y referéndum marcharon bien, la formación del Gobierno está en
apuros mientras que los partidos políticos han venido peleando por la
nominación del primer ministro Jaafari.
Algunos suníes, kurdos y políticos se unieron en
contra de la nominación de Jaafari, criticándole por no haber obtenido la
seguridad y prosperidad para el país.
El Parlamento iraquí celebró su sesión de apertura
el pasado jueves, pero el encuentro era en gran medida ceremonial ya que
se concluyó apresuradamente sin resultados tangibles.
Pintando un cuadro muy optimista, el presidente,
Jalal Talabani, djo la semana pasada que "al final del mes formaremos un
Gobierno de unidad nacional e Irák será fuerte y libre del
terrorismo".
No obstante, nadie cree la predicción de Talabani.
Hassan al- Shemmary, un político chií, señaló que "no espera ver un nuevo
Gobierno antes de mayo".
Mientras la riña política se prolonga, Estados
Unidos aumenta sus esfuerzos para obtener un Gobierno para llenar el vacío
político y evitar una guerra civil, exhortando a un amplio
compromiso.
El presidente norteamericano, George W. Bush, urgió
el sábado pasado en su discurso semanal a los norteamericanos que detengan
el curso de la violencia en Irák y resistan el impulso para una
retirada.
Hasta la actualidad más de 2.300 norteamericanos han
muerto desde que comenzó la guerra y más de 17.000 han resultado
heridas.
Sin embargo, aún cuando un espíritu de compromiso
emerge entre los grupos iraquíes, mayores obstáculos se aproximan,
incluyendo si se establecerá un calendario de retirada de las fuerzas de
la Coalición, negociación con los insurgentes o cambiar la
controvertida Constitución.
En cuanto a su vida diaria, los iraquíes no están en
la cama sino luchando por una simple vida pacífica.
En las últimas semanas circularon muchos cuentos
horribles sobre los grupos armados, pues algunos militantes con uniforme
de Policia secuestraron a personas en sus casas y abandonaron sus
cuerpos en la calle o en el campo unos días después.
"La vida humana es la más barata que puedes encontra
en Irák", dijo un ciudadano de Bagdad, opinión que muchos
compartieron.
Obtener un número exacto de los muertos iraquíes es
casi imposible. Se estima que al menos 35 mil iraquíes, entre ellos
soldados y civiles, han sido asesinados desde la invasión, mientras
una revista inglesa de medicina, The Lancet, sugirió 100. 000 muertos desde
fines de 2004.
Vivir en Bagdad y ciudades vecinas es caótico por
los coches- bomba, asesinatos, toque de queda, cierre de aeropuertos,
inesperados registros de casas, almacenamiento de alimentos y
combustibles en caso de emergencia se han convertido en parte de la
vida de los iraquíes.
Encontrandose en la encrucijada, Irák podría sufrir
la escalada de asesinatos de represalia o resuperarse como el pueblo está
rezando para que suceda. Fin