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Irak está en encrucijada tres años después de la guerra
  21.03.2006 Actualizado a las 12:50:04
 

     BAGDAD, 21 mar (Xinhua) -- Tres años después de la invasión  dirigida por Estados Unidos, Irak está acosado por los conflictos  entre facciones y la violencia insurgente mientras un Gobierno de  amplia coalición aún esté en la mesa de negociación. 

     Las fuerzas de seguridad iraquíes, apoyadas por el ejército  norteamericano, lanzaron la mayor operación militar, nombrada como "Operación Enjambrador", contra el telón de fondo del tercer  aniversario de la guerra encabezada por Estados Unidos contra Irak, que se inició el 20 de marzo de 2003, como un serio recordatorio  del fracaso de las fuerzas de Coalición y del Gobierno iraquí para pacificar el país desde la caída del ex presidente Sadam Husein. 

     La ofensiva se concentró en el área de Samarra, norte de Bagdad, convertida en fortaleza de los militantes después que se vieron  obligados por el tribunal militar a abandonar la provincia  occidental de Anbar. 

     Por eso, la violencia insurgente alrededor de Samarra se torna  desenfrenada con la llegada de esos militantes y llegó a su colmo  tras la explosión de un santuario chií en Samarra. 

     Militantes no identificados atacaron el 22 de febrero el  Mausoleo de Ali al-Hadi, una de las mezquitas sagradas de los  chiíes, incidente que encendió los conflictos sectarios entre  chiíes y suníes, causando por lo menos 600 muertes. 

     Durante las últimas semanas, la escalada de los conflictos  sectarios, sumados a la creciente violencia insurgente, no  solamente desaceleraron el proceso de formación de un Gobierno de  unidad nacional sino también empujó a este país agobiado por la  guerra al borde de un conflicto civil. 

     El ex primer ministro interino Ayad Allawi dijo el domingo a la BBC que los crecientes ataques en todo el país pueden ser  calificados como guerra civil. 

     "Por desgracia estamos en guerra civil. Estamos perdiendo cada  día un promedio de 50 a 60 personas en todo el país, si no más",  dijo Allawi. 

     "Si esto no es una guerra civil, entonces Díos sabe qué es  guerra civil", agregó. 

     Algunos analistas no están de acuerdo con las aseveraciones de que el país está sumergido en el abismo de una guerra civil,  mientras todos los políticos parecen estar determinados a reprimir la contienda sectaria por el miedo de la disolución del país. 

     El Gobierno ha descartado la guerra civil calificándola como  demagogia de la prensa. 

     El primer ministro, Ibrahim al-Jaafari, dijo que "Irák está  lejos de una guerra civil. No es chiíes contra suníes o un  musulmán contra un no musulmán". 

     Las reuniones entra las diferentes facciones destinadas a  allanar la brecha entre las dos secciones han venido celebrándose  en Bagdad u otras ciudades religiosamente mixtas. 

     En el frente político, los líderes políticos iraquíes  continuaron su penosa batalla para buscar la unidad nacional, un  punto insuperable que ha enturbiado los esfuerzos por evitar una  guerra civil completa. 

     Aunque las elecciones, redacción de la Constitución y  referéndum marcharon bien, la formación del Gobierno está en  apuros mientras que los partidos políticos han venido peleando por la nominación del primer ministro Jaafari. 

     Algunos suníes, kurdos y políticos se unieron en contra de la  nominación de Jaafari, criticándole por no haber obtenido la  seguridad y prosperidad para el país. 

     El Parlamento iraquí celebró su sesión de apertura el pasado  jueves, pero el encuentro era en gran medida ceremonial ya que se  concluyó apresuradamente sin resultados tangibles. 

     Pintando un cuadro muy optimista, el presidente, Jalal Talabani, djo la semana pasada que "al final del mes formaremos un Gobierno  de unidad nacional e Irák será fuerte y libre del terrorismo". 

     No obstante, nadie cree la predicción de Talabani. Hassan al- Shemmary, un político chií, señaló que "no espera ver un nuevo  Gobierno antes de mayo". 

     Mientras la riña política se prolonga, Estados Unidos aumenta  sus esfuerzos para obtener un Gobierno para llenar el vacío  político y evitar una guerra civil, exhortando a un amplio  compromiso. 

     El presidente norteamericano, George W. Bush, urgió el sábado  pasado en su discurso semanal a los norteamericanos que detengan  el curso de la violencia en Irák y resistan el impulso para una  retirada. 

     Hasta la actualidad más de 2.300 norteamericanos han muerto  desde que comenzó la guerra y más de 17.000 han resultado heridas. 

     Sin embargo, aún cuando un espíritu de compromiso emerge entre  los grupos iraquíes, mayores obstáculos se aproximan, incluyendo  si se establecerá un calendario de retirada de las fuerzas de la  Coalición, negociación con los insurgentes o cambiar la  controvertida Constitución. 

     En cuanto a su vida diaria, los iraquíes no están en la cama  sino luchando por una simple vida pacífica. 

     En las últimas semanas circularon muchos cuentos horribles  sobre los grupos armados, pues algunos militantes con uniforme de  Policia secuestraron a personas en sus casas y abandonaron sus  cuerpos en la calle o en el campo unos días después. 

     "La vida humana es la más barata que puedes encontra en Irák",  dijo un ciudadano de Bagdad, opinión que muchos compartieron. 

     Obtener un número exacto de los muertos iraquíes es casi  imposible. Se estima que al menos 35 mil iraquíes, entre ellos  soldados y civiles, han sido asesinados desde la invasión,  mientras una revista inglesa de medicina, The Lancet, sugirió 100. 000 muertos desde fines de 2004. 

     Vivir en Bagdad y ciudades vecinas es caótico por los coches- bomba, asesinatos, toque de queda, cierre de aeropuertos,  inesperados registros de casas, almacenamiento de alimentos y  combustibles en caso de emergencia se han convertido en parte de  la vida de los iraquíes. 

     Encontrandose en la encrucijada, Irák podría sufrir la escalada de asesinatos de represalia o resuperarse como el pueblo está  rezando para que suceda. Fin