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Denuncias ponen en jaque continuidad de ministro brasileño
  20.03.2006 Actualizado a las 09:44:13
 

     BRASILIA, 19 mar (Xinhuanet) -- El ministro de Hacienda de Brasil,  Antonio Palocci, considerado responsable de la estabilización  económica y del masivo apoyo empresarial al gobierno de Luiz Inácio  Lula da Silva, podría tener que abandonar su cargo para enfrentar  graves acusaciones de corrupción. 

     En medio de un aumento de la tensión política en vísperas de la  campaña electoral para la contienda de octubre próximo, en la que el  presidente Da Silva buscaría la reelección, nuevos testimonios  contra el ministro llevaron a la oposición a declarar el fin de su  apoyo a la figura de Palocci. 

     A pesar de que el mandatario brasileño reiteró su confianza en el  titular de Hacienda y aseguró incluso que si recibiera su renuncia  no la aceptaría, son cada vez más las voces que consideran su  situación como insostenible. 

     "Debo mucho, pero mucho a Palocci", destacó el presidente el  viernes pasado, pidiendo a la oposición que lo dejen gobernar hasta  el fin de su mandato. 

     De la misma forma, el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) , habitual crítico de las políticas de su propio ministro, salió  unitariamente en defensa de Palocci, adjudicando las acusaciones a  tentativas desestabilizadoras de la oposición. 

     Esta semana, al mismo tiempo que el Partido Social Demócrata  Brasileño (PSDB), principal rival del PT, lanzaba la candidatura del  gobernador paulista Geraldo Alckmin a la presidencia de la República,  las declaraciones de un humilde casero ante una Comisión  Parlamentaria de Investigación (CPI) pusieron en jaque la  continuidad del titular de Hacienda. 

     Francenildo dos Santos Costa, casero de una mansión en el barrio  Lago Sur de la capital brasileña alquilada por un amigo personal del  ministro, confirmó ante el Congreso haber visto a Palocci en el  lugar, donde supuestamente se repartía dinero obtenido en tráfico de  influencias y operaciones de "lobby". 

     La casa había sido alquilada por un grupo de ex asesores del  ministro cuando era intendente de la ciudad de Ribeirao Preto. 

     Francenildo asegura que Palocci frecuentaba asiduamente la casa  del Lago Sur, donde habría estado "entre 10 y 20 veces", siendo  llamado "jefe" por sus ex colaboradores. 

     Las declaraciones del casero se sumaron a las del chófer  Francisco Chagas da Costa a la misma CPI, quien había afirmado que  Palocci continuaba manteniendo relación con el grupo, lo que es  negado por el ministro. 

     Los problemas de Palocci comenzaron a mediados del año pasado, en  medio de la ola de denuncias contra dirigentes del PT por haber  montado un esquema de compra de votos en el Congreso para conseguir  apoyo político a las propuestas del Ejecutivo. 

     Rogerio Buratti, ex secretario de gobierno en Ribeirao Preto,  acusó a Palocci en septiembre de 2005 de haber recibido pagos  mensuales en los años 2001 y 2002 de una empresa de recolección de  basura a cambio de mantener los contratos con el municipio. 

     Gobierno y oposición cerraron filas entonces en su apoyo al  ministro, quien se dispuso a dar explicaciones a los legisladores y  afirmó que se trataba de calumnias. 

     Aunque el episodio pareció en aquel momento dejar a Palocci más  fortalecido, cuando salía de la difícil situación como garante de la  estabilidad, los fantasmas volvieron a perturbar la tranquilidad del  ministro a comienzos de este año.  

     En declaraciones a la CPI, que investiga ese caso, Buratti reveló  que él y ex asesores de Palocci en Ribeirao Preto se reunían en una  lujosa casa en el barrio Lago Sur de Brasilia, que funcionaba como  una "central de negocios". 

     En enero, Palocci aseguró a los legisladores que nunca había  estado en esa casa, pero los nuevos testimonios abrieron serias  interrogantes. 

     La mansión fue alquilada por Vladimir Poletto, uno de los  operadores de la llamada "República de Ribeirao Preto", quien había  sido apuntado además como intermediario de una remesa de dólares  enviada desde Cuba para financiar la campaña electoral del  presidente Da Silva en 2002. 

     El jueves pasado, la tentativa del PT de impedir el testimonio  del casero irritó a la oposición y profundizó la crisis. Aunque el  Supremo Tribunal Federal suspendió a última hora el testimonio, hubo  tiempo suficiente para que Francenildo confirmara "hasta morir"  haber visto a Palocci en la mansión. 

     Esa noche, el líder del PSDB en el Senado, Arthur Virgilio, en  nombre del bloque opositor, reclamó la salida del ministro. 

     "El PSDB no se vincula más a la defensa de Palocci, que nos causó  una profunda decepción. El PSDB reclama y exige la demisión de  Antonio Palocci, la economía está madura lo suficiente para soportar  que él sea defenestrado", dijo Virgilio en la tribuna de la Cámara  Alta. 

     Además de las turbulencias que puede crear en los mercados un  posible cambio en Hacienda, el desenlace de la crisis tendrá  consecuencias sobre la campaña electoral, puesto que se pensaba que  Palocci comandaría la campaña electoral del presidente. 

     Con las denuncias, el ministro no dejaría su cargo para ayudar a  Da Silva a buscar un nuevo mandato, sino para enfrentar un proceso  ante la Justicia. 

     Un nuevo testigo apareció este domingo para complicar aún más la  credibilidad del ministro. 

     En entrevista publicada por el diario "Folha de Sao Paulo", el  dueño de la inmobiliaria que alquiló la casa al grupo de ex asesores  ratificó los dichos del casero y dijo haber saludado personalmente a  Palocci en el lugar donde éste afirmó no haber estado "jamás". Fin