RIO DE JANEIRO, 18 mar (Xinhuanet) -- La
III Reunión de Partes (MOP- 3) del Protocolo de Cartagena sobre
Bioseguridad aprobó un acuerdo que posterga seis años el uso de rótulos
que avisen cuando un producto contenga transgénicos.
Durante el foro, que concluyó la noche del viernes
en la ciudad de Curitiba, Brasil, los participantes efectuaron en el texto
concesiones de peso a la delegación mexicana, principal opositora a
la utilización del término "Contiene transgénicos".
Muchos de los países participantes en el encuentro
organizado por las Naciones Unidas esperaban de Brasil y Nueva Zelanda una
posición parecida a la que habían defendido en la reunión anterior
(MOP-2), realizada en junio de 2005 en Montreal.
En aquella oportunidad, los dos países se habían
opuesto a la rotulación en defensa de sus productores de vegetales
transgénicos, como soya o maíz.
Después de que Brasil adoptó una postura ambigua y
fue acompañado por Nueva Zelanda, otras delegaciones explicaron su
oposición al control de los embarques internacionales de
transgénicos.
México, Paraguay y Perú asumieron ese papel, aunque
de acuerdo con integrantes del movimiento ambientalista Greenpeace,
representaron los intereses de las multinacionales y los grandes
exportadores de transgénicos como Estados Unidos, Argentina y
Canadá.
Inicialmente, la discusión se planteaba entre dos
opciones: los rótulos podrían decir "Contiene transgénicos (u OGM,
organismos genéticamente modificados)", o "Puede contener transgénicos",
mucho más imprecisa y más adecuada a los intereses de los
productores.
Tras un duro debate en el seno de su gobierno,
dividido entre las dos posiciones, Brasil propuso el apoyo a la primera
fórmula, pero con un periodo de transición de cuatro años.
Durante ese lapso, los agricultores que no separan
los granos transgénicos podrían usar el rótulo "Puede contener
transgénicos".
México, Paraguay y Perú presentaron diferentes
objeciones, que fueron parcialmente neutralizadas por otra propuesta
brasileña: que los países más desarrollados transfieran tecnología a los
más pobres para que se preparen en esa transición.
Perú y Paraguay apoyaron la propuesta brasileña, que
se aproximaba a conseguir el necesario consenso, pero México mantuvo
sus objeciones hasta conseguir dos modificaciones importantes en el
texto de la resolución.
Por la primera, el plazo de transición de cuatro
años se extendería por lo menos a seis, oportunidad en que se hará una
"reevaluación" de la separación entre granos transgénicos y
convencionales.
Por la segunda, los países que no son signatarios
del Protocolo de Cartagena e importen granos transgénicos podrán
prescindir de la rotulación, según lo deseen. En esas condiciones, la
rotulación fue aprobada.
El resultado fue un texto muy tímido, que no
establece un sistema seguro de identificación para el comercio global de
la producción transgénica, como si fuese posible postergar la implantación
de normas de seguridad cuando se está corriendo peligro, dijo un
portavoz de Greenpeace.
El responsable brasileño por Políticas Públicas de
la misma organización, Sergio Leitao, fue más incisivo.
"Infelizmente, la presencia masiva de la industria
agroquímica ha transformado las conferencias internacionales de Naciones
Unidas en una oportunidad de negocios, impidiendo que el organismo
internacional cumpla su papel de ofrecer a los pueblos del mundo
garantías de defensa del medio ambiente", sostuvo Leitao. Fin