SEUL, 14 mar (Xinhuanet) -- Hace 21
meses, cuando juró el cargo de nuevo primer ministro de Corea del Sur, Kee
Hae-chan no habría podido imaginar que su carrera política pudiera verse
amenazada por su afición a jugar al golf.
Lee, de 54 años, presentó el martes su dimisión y
pagó cara su afición.
El ex jefe del Gobierno surcoreano ha sido duramente
criticado desde que el 1 de marzo jugó un partido de golf con un grupo de
empresarios en Busan, justo cuando tenía lugar una huelga de
trabajadores del ferrocarril y también el mismo día de una fiesta
nacional para conmemorar el levantamiento de 1919 contra la
ocupación japonesa.
Aún hay más, pues uno de sus compañeros de juego fue
descubierto que tenía antecedentes criminales.
Concretamente, se trataba de un empresario de la
industria de la harina al que la Comisión de Comercio Justo surcoreana
había impuesto el pago de una multa de 3.500 millones de won (3,58
millones de dólares USA) por negocios ilegales.
La prensa y la oposición sugirieron que este
empresario había estado buscando con su relación con Lee que éste
intentara que se le levantara la sanción.
Todos los partidos opositores pidieron la dimisión
del jefe del Ejecutivo.
La polémica se hizo todavía más oscura cuando se
conoció que durante la partida de golf se habían efectuado apuestas. Tres
empresarios del equipo de Lee dijeron que se habían jugado
400.000 won (410 dólares) y que uno de ellos lo pagó todo.
El 10 de marzo, el principal partido opositor GNP
denunció el caso ante la Fiscalía de Corea del Sur, que supuestamente
investigará el asunto en el futuro cercano.
Un código ético impide a los funcionarios estatales
recibir más de 50.000 won (51,5 dólares) por compensaciones o condolencias,
y más de 30.000 won (309,2 dólares) en gastos de ocio procedentes
de socios de negocio.
El código define "ocio" como actividades que
incluyen comidas, juegos deportivos como golf u otros servicios como
alojamiento y transporte.
Lee se ha disculpado cuatro veces por su
comportamiento desconsiderado, que ha causado una profunda decepción a la
población local.
Pero parece que esta vez sus disculpas no
bastaron.
No es la primera vez que Lee dedice jugar al golf en
un " momento inapropiado".
Cuando un incendio forestal arrasó una región
montañosa en el este del país y el templo milenario de Naksan en Yanyang y
obligó a evacuar a miles de residentes en abril de 2005, Lee estaba
jugando al golf con unos amigos.
Posteriormente se disculpó ante la Asamblea
Nacional, y prometió que sería más cauteloso y que no repetiría tal
fallo.
Sin embargo tres meses después, voló a la isla
sureña de Jeju para practicar el mismo deporte en vez de haberse quedado
trabajando mientras las lluvias torrenciales azotaban el sur del
país, causando enormes daños.
Esta vez, Lee ha sido señalado por no haberse
quedado para enfrentarse con la huelga de más de 17.000 trabajadores del
ferrocarril estatal, que han paralizado prácticamente todo el
sistema de transportes en Corea del Sur.
La opinión pública ha sido cada vez más desfavorable
hacia Lee cuando empezó a conocerse que había sido más que una simple
partida de golf. Muchos ciudadanos expresaron su descontento y
dijeron que esta vez no basta con una disculpa.
Recientes encuestas mostraron que más del 52,8 por
ciento opinaban que debía renunciar.
Incluso el gobernante partido Uri recomendó al
presidente surcoreano, Roh Moo-hyun, que aceptara la dimisión de Lee,
quien era diputado de Uri antes de ser nombrado primer ministro por
Roh.
Golf es un deporte caro en Corea del Sur. Jugar una
partida cuesta 210 dólares. Los ciudadanos surcoreanos, especialmente los
de clase media y alta, son muy aficionados a este deporte.
La dimisión de Lee podría ser una buena oportunidad
para que el GNP adelante a Uri antes de las elecciones generales y locales
del próximo 31 de mayo.
Ambos partidos prestarán mucha atención a estos
comicios.
Roh ya ha llevado a cabo dos crisis de Gobierno
desde principios de 2006, dejando volver al Ejecutivo a algunos
ministros influyentes de cara a la campaña del partido gobernante
para las elecciones. Fin