Portada
 
¿Quién está obstaculizando la reforma de la ONU?
  09.03.2006 Actualizado a las 14:14:13
 

     NACIONES UNIDAS, 7 mar (Xinhuanet) -- De nuevo Estados Unidos  trata de discutir por discutir con otros países del mundo las  cuestiones que rodean la reforma de la ONU, según se comenta en  los últimos días en la sede de las Naciones Unidas. Esta vez el  foco de la discusión es el establecimiento del Consejo de los  Derechos Humanos (CDH). Por oposición norteamericana, este órgano  se encuentra en una situación embarazosa ante su creación. 

      

     EL PROYECTO GOZA DE LA CONFIANZA POPULAR 

     Sustituir la Comisión de Derechos Humanos, objeto de crítica  amplia, por el Consejo de Derechos Humanos, es una de las medidas  de importancia adoptadas para la reforma de la ONU en septiembre  del año pasado en Nueva York durante la reunión cumbre mundial.  

     Aunque entonces no se adoptó una fecha exacta para el  establecimiento del CDH, los líderes participantes esperaban su  creación antes del 13 de marzo de este año, cuando se convocará la Comisión de Derechos Humanos, con el objetivo de que la comisión  dejara de funcionar a la conclusión de su reunión anual. Bajo las  circunstancias actuales, no parece que este objetivo vaya a  cumplirse. 

     Uno de los temas más polémicos de la reforma de la ONU es el  establecimiento del Consejo de Derechos Humanos. El norte y el sur se mantienen en sus trece en cuanto a la magnitud y la forma de  elegir a sus miembros y los estándares con los que deben contar  los integrantes del consejo. 

     Después de más de 30 rondas de consultas en un plazo de 5 meses, el presidente de la Asamblea General de la ONU, Jan Eliasson,  presentó a finales de febrero de este año el texto final del  proyecto de resolución sobre el establecimiento del Consejo de  Derechos Humanos, por el que los miembros candidatos del consejo  deben contar con el apoyo de más de la mitad de los integrantes de la Asamblea General de la ONU. 

     El proyecto resultó acogido por el secretario general de la ONU, Kofi Annan, y de los países en vías de desarrollo de Asia, Africa  y América Latina, y también consiguió el amplio apoyo de países de la Unión Europea (UE), Nueva Zelanda y Japón.  

     Asimismo, con sus propuesta ecléctica, también recibió el apoyo  de destacadas personalidades de la sociedad. En los últimos días,  más de diez figuras premios Nobel de la Paz, incluido el ex  presidente norteamericano Jimmy Carter, y numerosas organizaciones no gubernamentales enviaron mensajes a la secretaria de Estado  norteamericana, Condoleezza Rice, solicitando al gobierno  estadounidense que estudie seriamente las consecuencias de su  rechazo al proyecto y cambie su posición. 

      

     ESTADOS UNIDOS OBRA TIRANICAMENTE Y ENREDA EL ASUNTO 

      

     No obstante, hasta el momento, Estados Unidos no ha dado señal  de actitud transigente. El 2 del presente mes, el representante  permanente norteamericano ante la ONU, John Bolton, dijo que sus  instrucciones son "reanudar las negociaciones y tratar de corregir las numerosas deficiencias del texto de la resolución o, como  opción alternativa, aplazar la consideración de la resolución  durante varios meses para contar con más tiempo".  

     El embajador explicó además que los Estados Unidos están  decepcionados con la propuesta porque le falta un cambio  importante y efectivo en el nuevo consejo. Dicho con otras  palabras, el proyecto no aceptó en totalidad la opinión de Estados Unidos. 

     Si Estados Unidos se niega a cambiar su posición, no sólo  obligará con su actitud a aplazar el establecimiento del Consejo  de Derechos Humanos, sino que también afectará inevitablemente a  las negociaciones sobre los temas de la reforma de la ONU.  

     Personas perspicaces como Carter han advertido que la  reanudación de las negociaciones sobre el texto de la resolución  no dará más concesiones a Estados Unidos, y que los nuevos debates al respecto debilitarán el actual proyecto. 

     Además, si se aplazan las negociaciones sobre el Consejo de  Derechos Humanos, estas podrían coincidir con las negociaciones  sobre la reforma administrativa de la ONU, y complicar las  negociaciones de ambos temas, y si son retrasadas para mayo o  junio, también podrían enredarse con los problemas presupuestarios de la ONU.  

     La Asamblea General discutirá la entrega del presupuesto para  los meses posteriores a junio, y la línea dura del parlamento  estadounidense aprovechará de la ocasión para plantear cuestiones  de difícil aceptación para los países en vías de desarrollo. En la actualidad, ya existen opiniones que dudan del propósito real del  gobierno norteamericano al retrasar las negociaciones sobre el  Consejo de Derechos Humanos. Fin