NACIONES UNIDAS, 7 mar (Xinhuanet) -- De
nuevo Estados Unidos trata de discutir por discutir con otros países del
mundo las cuestiones que rodean la reforma de la ONU, según se comenta en
los últimos días en la sede de las Naciones Unidas. Esta vez el foco
de la discusión es el establecimiento del Consejo de los Derechos Humanos
(CDH). Por oposición norteamericana, este órgano se encuentra en una
situación embarazosa ante su creación.
EL PROYECTO GOZA DE LA CONFIANZA POPULAR
Sustituir la Comisión de Derechos Humanos, objeto de
crítica amplia, por el Consejo de Derechos Humanos, es una de las medidas
de importancia adoptadas para la reforma de la ONU en septiembre del
año pasado en Nueva York durante la reunión cumbre mundial.
Aunque entonces no se adoptó una fecha exacta para
el establecimiento del CDH, los líderes participantes esperaban su
creación antes del 13 de marzo de este año, cuando se convocará
la Comisión de Derechos Humanos, con el objetivo de que la comisión
dejara de funcionar a la conclusión de su reunión anual. Bajo las
circunstancias actuales, no parece que este objetivo vaya a
cumplirse.
Uno de los temas más polémicos de la reforma de la
ONU es el establecimiento del Consejo de Derechos Humanos. El norte y el
sur se mantienen en sus trece en cuanto a la magnitud y la forma de
elegir a sus miembros y los estándares con los que deben contar los
integrantes del consejo.
Después de más de 30 rondas de consultas en un plazo
de 5 meses, el presidente de la Asamblea General de la ONU, Jan Eliasson,
presentó a finales de febrero de este año el texto final del
proyecto de resolución sobre el establecimiento del Consejo de
Derechos Humanos, por el que los miembros candidatos del consejo
deben contar con el apoyo de más de la mitad de los integrantes de la
Asamblea General de la ONU.
El proyecto resultó acogido por el secretario
general de la ONU, Kofi Annan, y de los países en vías de desarrollo de
Asia, Africa y América Latina, y también consiguió el amplio apoyo de
países de la Unión Europea (UE), Nueva Zelanda y Japón.
Asimismo, con sus propuesta ecléctica, también
recibió el apoyo de destacadas personalidades de la sociedad. En los
últimos días, más de diez figuras premios Nobel de la Paz, incluido el ex
presidente norteamericano Jimmy Carter, y numerosas organizaciones no
gubernamentales enviaron mensajes a la secretaria de Estado
norteamericana, Condoleezza Rice, solicitando al gobierno
estadounidense que estudie seriamente las consecuencias de su
rechazo al proyecto y cambie su posición.
ESTADOS UNIDOS OBRA TIRANICAMENTE Y ENREDA EL
ASUNTO
No obstante, hasta el momento, Estados Unidos no ha
dado señal de actitud transigente. El 2 del presente mes, el representante
permanente norteamericano ante la ONU, John Bolton, dijo que sus
instrucciones son "reanudar las negociaciones y tratar de
corregir las numerosas deficiencias del texto de la resolución o, como
opción alternativa, aplazar la consideración de la resolución
durante varios meses para contar con más tiempo".
El embajador explicó además que los Estados Unidos
están decepcionados con la propuesta porque le falta un cambio
importante y efectivo en el nuevo consejo. Dicho con otras palabras,
el proyecto no aceptó en totalidad la opinión de Estados Unidos.
Si Estados Unidos se niega a cambiar su posición, no
sólo obligará con su actitud a aplazar el establecimiento del Consejo
de Derechos Humanos, sino que también afectará inevitablemente a las
negociaciones sobre los temas de la reforma de la ONU.
Personas perspicaces como Carter han advertido que
la reanudación de las negociaciones sobre el texto de la resolución
no dará más concesiones a Estados Unidos, y que los nuevos debates al
respecto debilitarán el actual proyecto.
Además, si se aplazan las negociaciones sobre el
Consejo de Derechos Humanos, estas podrían coincidir con las negociaciones
sobre la reforma administrativa de la ONU, y complicar las
negociaciones de ambos temas, y si son retrasadas para mayo o junio,
también podrían enredarse con los problemas presupuestarios de la ONU.
La Asamblea General discutirá la entrega del
presupuesto para los meses posteriores a junio, y la línea dura del
parlamento estadounidense aprovechará de la ocasión para plantear
cuestiones de difícil aceptación para los países en vías de desarrollo. En
la actualidad, ya existen opiniones que dudan del propósito real del
gobierno norteamericano al retrasar las negociaciones sobre el
Consejo de Derechos Humanos. Fin