LIMA, 8 mar (Xinhuanet) -- El
vicepresidente de Bolivia, Alvaro García, descartó que la futura
constitución del país se reescribirá desde "cero" y aseguró que con
seguridad variará 20 por ciento.
El mandatario Evo Morales renunció a otorgar
"poderes ilimitados" a los asambleístas tras llegar a un acuerdo con la
oposición para elegir la Asamblea Constituyente (AC) que redactará la
nueva constitución.
Según despachos procedentes de La Paz, la capital
administrativa boliviana, el congreso aprobó el sábado la ley para la
convocatoria de la AC y el referéndum sobre las autonomías
departamentales. El gobierno la promulgó 48 horas después.
La Corte Nacional Electoral (CNE) tendrá tiempo
razonable para preparar ambas consultas, previstas para el próximo 2 de
julio, e instalará la AC el 6 de agosto, en coincidencia con el Día
Nacional.
Quedaron en el "tintero" los alcances que tendrán
los asambleístas y la pregunta del referéndum autonómico
departamental.
La posición inicial del gobernante Movimiento al
Socialismo (MAS) estaba dirigida a otorgar poderes ilimitados, incluso
para remover a las autoridades del ejecutivo y del Legislativo, y
"refundar" Bolivia con la inclusión social de los indígenas (que son la
mayoría de la población) y de los sectores más empobrecidos.
De esta forma, señalan los medios de comunicación,
la AC quedó desvirtuada en su espíritu de instalar "una magna asamblea
fundacional" porque el Ejecutivo cedió posiciones para llegar a un
consenso con las fuerzas políticas que representan a los sectores
más conservadores de la sociedad.
El vicepresidente García dijo que la constitución
vigente será modificada parcialmente. Lo "más importante" en la primera
fase de diálogo del congreso fue aprobar la convocatoria y que "el proceso
está en marcha", apuntó.
De acuerdo a la ley aprobada, serán elegidos 255
constituyentes en los 9 departamentos: La Paz tendrá 50 representantes;
Santa Cruz, 44; Cochabamba, 35; Potosí, 29; Chuquisaca, 23; Oruro, 20;
Tarija, 20; Beni 20; y, Pando, 14.
El doble proceso, constituyente y el referéndum,
costará 53 millones de bolivianos (6 millones de dólares); así como otros
2,5 millones de bolivianos (300.000 dólares) para ejecutar obras en la
capital política, Sucre, donde funcionará la AC por 3 años.
En el proceso para elegir a los constituyentes
participarán las fuerzas políticas vigentes, como el gobernante MAS; la
primera mayoría opositora, la derechista Poder Democrático y Social
(PODEMOS) ; la centro derechista Unidad Nacional (UN); y, el tradicional
Movimiento Nacional Revolucionario (MNR).
Analistas prevén que los sectores indígenas y
campesinos, entre ellos del Movimiento Sin Tierra, se aliarán al partido
gobernante.
Los dirigentes de la Confederación de Pueblos
Indígenas de Bolivia (CIDOB) y la Confederación Sindical Unica de
Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), anunciaron que conversan con
sus pares del MAS para acompañarlos en una posición única.
Otros grupos regionales, como la Alianza Social de
Potosí y el Movimiento Sin Miedo de La Paz, podrían participar en las
elecciones como fuerzas independientes.
El Frente de Junta Vecinales (FEJUVE) de El Alto
previamente analizará el perfil constitucional para decidir si apoyan al
MAS u otra fuerza, o si irán en forma independiente.
La Central Obrera Boliviana (COB) enfatizó que la
Asamblea Constituyente (AC) no es la instancia que resolverá los problemas
sociales del país.
Anunció que presentará ante el Tribunal
Constitucional un recurso de nulidad contra la nueva Ley de Convocatoria a
la Asamblea porque no es representativa y deja fuera a los sectores
sociales y sindicales.
El mallku (guía) Felipe Quispe, de la etnia aymara,
puntualizó que su pueblo se siente excluido de la AC y afirmó que no
fueron considerados en la convocatoria.
Quispe anunció que convocará su propia asamblea
constituyente si persiste la "discriminación étnica". Fin