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Especial: Mujeres latinoamericanas sufren desigualdad y violencia
  08.03.2006 Actualizado a las 08:44:48
 

     MEXICO, 7 mar (Xinhuanet) -- Las mujeres son objeto de violencia,  discriminación, desigualdad laboral, violación a sus derechos  humanos y pobreza en América Latina, a pesar de que tienen cada vez  mayor presencia en las sociedades. 

     Aunque la mujer avanza en el reconocimiento de sus derechos y  valor, aún existe en las diversas sociedades latinoamericanas un  esquema de discriminación de género y violencia sistematizada. 

     Ejemplo de ello es el caso de México, donde a pesar de los  múltiples llamados a la igualdad entre hombres y mujeres, aún se dan  los asesinatos de género. 

     El gobierno mexicano tuvo que abrir una fiscalía especial para el  caso de la violencia contra las mujeres. 

     En la localidad de Ciudad Juárez, en el estado mexicano de  Chihuahua, en los últimos 12 años se han reportado 379 asesinatos de  mujeres, cuyas características revelan un hostigamiento y odio hacia  ese género. 

     La Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Relacionados con  Actos de Violencia contra las Mujeres, cuyos trabajos iniciaron el  17 de febrero pasado, luego que desapareció la fiscalía responsable,  deberá esclarecer los crímenes. 

     A pesar de la relevancia del caso de Ciudad Juárez, no es la  única localidad mexicana con alto número de "feminicidios", ya que  otros ocho estados y la capital del país igualan o superan las  cifras de crímenes contra mujeres. 

     Además, la violencia en México contra las mujeres en su propio  hogar ha alcanzado cifras alarmantes y las autoridades han comenzado  a ver a este problema con una visión social. 

     La mayoría de los asesinatos, lesiones y violaciones sexuales a  mujeres son autoría de sus propios esposos, compañeros, padres o  hermanos, según organizaciones feministas. 

     En Colombia, 91 por ciento de las mujeres sufre diversos tipos de  violencia, y cada seis días muere una de ellas por lesiones sufridas  en su propio hogar, de acuerdo con la Defensoría del Pueblo. 

     Las colombianas padecen además de abuso sexual, psicológico,  desplazamiento forzado y violencia en sus casas. 

     Un informe de la sección chilena de Amnistía Internacional  denunció que la mujer "sigue en una posición de subordinación y sus  derechos son diariamente vulnerados". 

     A la mujer se le discrimina en la familia, donde el régimen de  sociedad conyugal la limita en la disposición de bienes que se  adquieren en el matrimonio, y en caso de una unión libre, a la mujer  no se le reconoce ningún derecho como pareja. 

     En Brasil, la situación no es diferente. Integrantes de varias  organizaciones de derechos humanos denunciaron que entre enero y  febrero de este año han sido asesinadas 60 mujeres en el estado de  Pernambuco (nordeste). 

     A la violencia, los activistas agregan la "omisión del Estado"  ante esos casos, como otra violación de los derechos humanos de las  fénimas. 

     Según cifras oficiales, Pernambuco es el estado más violento de  Brasil, con altas tasas de homicidios y un cuadro creciente de  atentados y agresiones contra mujeres, principalmente a manos de sus  compañeros o ex parejas en el ambiente familiar, escenario que se  repite en cada una de las naciones latinoamericanas. 

     La violencia de género no consiste sólo de crímenes o lesiones,  también están la discriminación y la desigualdad en las actividades  productivas. 

     Las mujeres, aunque tienen cada vez mayor presencia en el sector  laboral de los países latinoamericanos, aún se encuentran en un  segundo plano sin importar su educación o preparación académica. 

     El gubernamental Instituto Nacional de las Mujeres dice que en  México, con una población económicamente activa de 43,9 millones de  personas, se registra una "marcada desigualdad en el acceso femenino  al mundo laboral y en los salarios". 

     Del total de empleados, 26,8 millones son hombres y 15,7 millones,  mujeres. Los ingresos de las mujeres son, en promedio, 35 por  ciento inferiores a los de los hombres. 

     En Argentina, las trabajadoras enfrentan peores condiciones  laborales que los hombres. 

     El Instituto Argentino para el Desarrollo señala que el desempleo  es mayor entre las mujeres (14 por ciento) en comparación con el de  los hombres (10 por ciento), y el 46 por ciento de las mujeres  labora en condiciones precarias, 

     Además, las diferencias de género también están presentes en los  salarios y en el ejercicio de cargos directivos, en los cuales las  mujeres son relegadas. 

     Chile, donde por primera vez asumirá una mujer como presidenta,  presenta uno de los panoramas laborales más rezagados que afectan  principalmente al género femenino. 

     La presidenta Michelle Bachelet asumirá el máximo cargo del país  con un gabinete equitativo entre hombres y mujeres, en medio de  cifras lastimosas para las féminas. 

     Las mujeres representan 36 por ciento de la fuerza laboral  chilena sobre un promedio regional de 45 por ciento. 

     Por un misma labor, una trabajadora chilena gana en promedio 30  por ciento menos que un hombre, y según una encuesta, 94,6 por  ciento de las chilenas se siente discriminada en su lugar de trabajo.  

     En Perú, las mujeres se encuentran en desventaja en muchos campos  incluido el laboral. La mayor parte de las féminas labora en  microempresas o en el sector informal y carecen de prestaciones  sociales. Además ganan 40 por ciento menos que los hombres. 

     En Paraguay, esta desigualdad salarial se hace más evidente.  Según cifras locales, las trabajadores paraguayas reciben un 74 por  ciento de salario menos que los hombres. 

     La situación precaria de las mujeres se intensifica en naciones  centroamericanas como Panamá, Honduras y El Salvador, debido a que  laboran en el campo, en empresas ensambladoras o trabajo doméstico  mal remunerado. 

     La falta de empleo, la desigualdad, violencia y pobreza, ha  generado que el fenómeno de la migración en América Latina se haya  "feminizado" y en la actualidad más de la mitad de las remesas de  los emigrantes latinoamericanos son de mujeres. 

     De acuerdo con el Instituto Internacional de Investigaciones y  Capacitación de las Naciones Unidas, "en la actualidad más del 54  por ciento de las remesas de América Latina son enviadas por mujeres" . 

     El fenómeno se explica porque antes las mujeres iban como esposas  o hijas y ahora emigran como proveedoras económicas. 

     Las mujeres emigran porque en sus países no tienen oportunidades.  En Uruguay por ejemplo, el 9,4 por ciento de las mujeres empleadas  en el servicio doméstico son universitarias con 13 o más años de  estudio, debido a las dificultades que enfrentan para tener acceso a  los puestos de trabajo calificados. 

     En general, la falta de políticas que reconozcan el papel de la  mujer en las distintas sociedades latinoamericanas ha generado y en  muchos casos fortalecido la discriminación y violencia de género.  Fin