KABUL, 27 feb (Xinhuanet) -- La
Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se enfrentará a
tiempos difíciles en las provincias sureñas controladas por la insurgencia
ya que el movimiento radical talibán juró intensificar las ofensivas en la
próxima primavera.
El portavoz talibán Qari Yusuf Ahmadi advirtió
durante su último contacto con la prensa de que los milicianos aumentarán
sus ataques contra las tropas extranjeras mientras suba la
temperatura a medida que llegue la primavera.
La OTAN ha decidido aumentar su fuerza militar a
15,000 soldados en la primavera de este año, mientras que se comprometió
a ayudar al Gobierno central de Afganistán a garantizar su control en
el campo del país.
La alianza militar integrada por 26 países
occidentales dirige una Fuerza Internacional de Asistenciade Seguridad
(FIAS) de 9.200 soldados en la nación después del régimen talibán, la
mayoría de los cuales están estacionados en Kabul para estabilizar la
seguridad de esta capital arruinada.
Gran Bretaña, como nación líder en los esfuerzos
para aumentar las fuerzas de la alianza en Afganistán, ha enviado 4.150
nuevos soldados a Afganistán.
El Parlamento holandés también ha aprobado el
despliegue de 1. 400 soldados en el país, mientras el Estado escandinavo de
Dinamarca duplicará su presencia militar de 180 a 360 soldados en
los próximos meses.
Las fuerzas holandesas serán desplegadas en Uruzgan,
provincia natal del líder talibán Mullah Mohammad Omar.
Uruzgan y las provincias vecinas de Holmand,
Kandahar y Zabul, conocidas como fortalezas de los talibán, han sido el
escenario de la creciente presencia militar desde principios de 2005,
durante el cual murieron más de 1.500 personas, entre ellas rebeldes,
soldados afganos y norteamericanos así como trabajadores de
asistencia y personas de relevancia social y religiosa.
Los milicianos talibán también han matado a unas
cien personas, entre ellas cuatro soldados norteamericanos en lo que va de
año.
Como una nueva estratégia para propagar pánico entre
los locales, remanentes del ex régimen han realizado 19 ataques
suicida con las instituciones educativas como objetivos desde
mediados del año pasado y en los últimos dos meses nueve escuelas
han sido destruidas.
El comandante talibán Mullah Dadullah dijo el año
pasado que unos 200 atacantes suicida están listos para realizar
atentados.
Mientras sube la temperatura y se aproxima la
primavera el comandante en jefe de las fuerzas de la coalición de 20.000
soldados encabezada por Estados Unidos en Afganistán previó el
pasado martes más ataques por parte de los talibán en los
próximos meses.
"Anticipamos que habrá más combates en los próximos
meses. El enemigo recurrirá a atrocidades con el intento de doblar la
voluntad del pueblo afgano y de los socios internacionales para
destruir los logros extraordinarios que han logrado durante los
últimos cuatro años", dijo el general Karl Ekinberry a sus soldados
durante una ceremonia celebrada en Bagram, sede de las tropas de
coalición.
Un día antes, según informó la prensa local, el
portavoz militar norteamericano en Afganistán, Yames Yonts, confesó que el
problema de la coalición es eliminar a los talibán y los fieles de al
Qaeda mediante medios militares.
"No solución militar al terrorismo", dijo el diario
independiente "Cheragh", con sede en Kabul,en su edición del pasado
martes citando al portavoz.
Para reforzar la lucha contra los milicianos en
Afganistán, el secretario de Defensa norteamericano, Donal Rumsfeld, dijo
la semana pasada ante el Congreso que el Pentágono buscará más
fondos para llevar adelante la guerra contra el terrorismo.
Las operaciones militares en Irak, según el
secretario de Defensa, han costado a Estados Unidos unos 5,9 mil millones
de dólares mensuales y otros 1,9 mil millones de dólares en
Afganistán.
Según el Pentágono, Estados Undos ha perdido 215 de
sus soldados, 129 de los cuales en Afganistán, desde el inicio de la
operación "Perdurando la Libertad" en octubre de 2001, operación que
condujo al colapso del régimen talibán en otoño de 2001.
Unos 80 de esos soldados perdieron su vida en
combate de 2005, año más duro para la fuerza norteamericana en este
país.
La pesada carga del costo de la guerra sobre Estados
Unidos, la renuencia de algunos Estados miembros de la OTAN a combatir
contra los milicianos en la región sureña, y la intensificación de las
operaciones militares talibán demuestran la complejidad de la
situación de seguridad en Afganistán.
El ministro de Defensa alemán, Peter Struck, dijo
durante una reunión informal con sus colegas de la OTAN incluido Donald
Rumsfeld en Rumania en octubre de 2004 que la misión de la OTAN
en Afganistán era estabilizar el país y no luchar contra el
terrorismo internacional.
Ayman-al-Zawahiri, líder número dos de Al Qaeda,
elogió en su declaración realizada el mes pasado a los talibán por haber
intensificado los ataques contra las tropas afganas y extranjeras
encabezadas por Estados Unidos.
Otro líder de Al Qaeda, Abu Laith al-Libi, también
admitió haberse incorporado a la insurgencia talibán.
"Nosotros, miembros de la organización Al Qaeda,
estamos librando una Yihad (guerra santa) en Afganistán junto con
nuestros hermanos talibán", dijo Libi en una cinta de audio colocada en
Internet.
La reacia posición de la OTAN sobre la lucha contra
el terrorismo, la determinación talibán de continuar su guerra santa
hasta el final y los crecientes incidentes de seguridad,
particularmente en el sur del país, demuestran los desafíos que
se verá obligada a afrontar la alianza militar occidental en
Afganistán. Fin