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OTAN se enfrenta a fuerte resistencia en Afganistán
  27.02.2006 Actualizado a las 11:02:41
 

     KABUL, 27 feb (Xinhuanet) -- La Organización del Tratado del  Atlántico Norte (OTAN) se enfrentará a tiempos difíciles en las  provincias sureñas controladas por la insurgencia ya que el  movimiento radical talibán juró intensificar las ofensivas en la  próxima primavera. 

     El portavoz talibán Qari Yusuf Ahmadi advirtió durante su  último contacto con la prensa de que los milicianos aumentarán sus ataques contra las tropas extranjeras mientras suba la temperatura a medida que llegue la primavera. 

     La OTAN ha decidido aumentar su fuerza militar a 15,000  soldados en la primavera de este año, mientras que se comprometió  a ayudar al Gobierno central de Afganistán a garantizar su control en el campo del país. 

     La alianza militar integrada por 26 países occidentales dirige  una Fuerza Internacional de Asistenciade Seguridad (FIAS) de 9.200 soldados en la nación después del régimen talibán, la mayoría de  los cuales están estacionados en Kabul para estabilizar la  seguridad de esta capital arruinada. 

     Gran Bretaña, como nación líder en los esfuerzos para aumentar  las fuerzas de la alianza en Afganistán, ha enviado 4.150 nuevos  soldados a Afganistán.  

     El Parlamento holandés también ha aprobado el despliegue de 1. 400 soldados en el país, mientras el Estado escandinavo de  Dinamarca duplicará su presencia militar de 180 a 360 soldados en  los próximos meses.  

     Las fuerzas holandesas serán desplegadas en Uruzgan, provincia  natal del líder talibán Mullah Mohammad Omar. 

     Uruzgan y las provincias vecinas de Holmand, Kandahar y Zabul,  conocidas como fortalezas de los talibán, han sido el escenario de la creciente presencia militar desde principios de 2005, durante  el cual murieron más de 1.500 personas, entre ellas rebeldes,  soldados afganos y norteamericanos así como trabajadores de  asistencia y personas de relevancia social y religiosa. 

     Los milicianos talibán también han matado a unas cien personas, entre ellas cuatro soldados norteamericanos en lo que va de año. 

     Como una nueva estratégia para propagar pánico entre los  locales, remanentes del ex régimen han realizado 19 ataques  suicida con las instituciones educativas como objetivos desde  mediados del año pasado y en los últimos dos meses nueve escuelas  han sido destruidas. 

     El comandante talibán Mullah Dadullah dijo el año pasado que  unos 200 atacantes suicida están listos para realizar atentados. 

     Mientras sube la temperatura y se aproxima la primavera el  comandante en jefe de las fuerzas de la coalición de 20.000  soldados encabezada por Estados Unidos en Afganistán previó el  pasado martes más ataques por parte de los talibán en los próximos meses. 

     "Anticipamos que habrá más combates en los próximos meses. El  enemigo recurrirá a atrocidades con el intento de doblar la  voluntad del pueblo afgano y de los socios internacionales para  destruir los logros extraordinarios que han logrado durante los  últimos cuatro años", dijo el general Karl Ekinberry a sus  soldados durante una ceremonia celebrada en Bagram, sede de las  tropas de coalición. 

     Un día antes, según informó la prensa local, el portavoz  militar norteamericano en Afganistán, Yames Yonts, confesó que el  problema de la coalición es eliminar a los talibán y los fieles de al Qaeda mediante medios militares. 

     "No solución militar al terrorismo", dijo el diario  independiente "Cheragh", con sede en Kabul,en su edición del  pasado martes citando al portavoz.  

     Para reforzar la lucha contra los milicianos en Afganistán, el  secretario de Defensa norteamericano, Donal Rumsfeld, dijo la  semana pasada ante el Congreso que el Pentágono buscará más fondos para llevar adelante la guerra contra el terrorismo. 

     Las operaciones militares en Irak, según el secretario de  Defensa, han costado a Estados Unidos unos 5,9 mil millones de  dólares mensuales y otros 1,9 mil millones de dólares en  Afganistán. 

     Según el Pentágono, Estados Undos ha perdido 215 de sus  soldados, 129 de los cuales en Afganistán, desde el inicio de la  operación "Perdurando la Libertad" en octubre de 2001, operación  que condujo al colapso del régimen talibán en otoño de 2001. 

     Unos 80 de esos soldados perdieron su vida en combate de 2005,  año más duro para la fuerza norteamericana en este país. 

     La pesada carga del costo de la guerra sobre Estados Unidos, la renuencia de algunos Estados miembros de la OTAN a combatir contra los milicianos en la región sureña, y la intensificación de las  operaciones militares talibán demuestran la complejidad de la  situación de seguridad en Afganistán. 

     El ministro de Defensa alemán, Peter Struck, dijo durante una  reunión informal con sus colegas de la OTAN incluido Donald  Rumsfeld en Rumania en octubre de 2004 que la misión de la OTAN en Afganistán era estabilizar el país y no luchar contra el  terrorismo internacional. 

     Ayman-al-Zawahiri, líder número dos de Al Qaeda, elogió en su  declaración realizada el mes pasado a los talibán por haber  intensificado los ataques contra las tropas afganas y extranjeras  encabezadas por Estados Unidos. 

     Otro líder de Al Qaeda, Abu Laith al-Libi, también admitió  haberse incorporado a la insurgencia talibán. 

     "Nosotros, miembros de la organización Al Qaeda, estamos  librando una Yihad (guerra santa) en Afganistán junto con nuestros hermanos talibán", dijo Libi en una cinta de audio colocada en  Internet. 

     La reacia posición de la OTAN sobre la lucha contra el  terrorismo, la determinación talibán de continuar su guerra santa  hasta el final y los crecientes incidentes de seguridad,  particularmente en el sur del país, demuestran los desafíos que se verá obligada a afrontar la alianza militar occidental en  Afganistán. Fin