LIMA, 26 feb (Xinhuanet) -- Las mayores
interrogantes sobre la hoja de coca, principal insumo de la cocaína, se
centran en saber si tiene propiedades nutrientes para el organismo humano
y si es útil en la medicina.
La coca es un arbusto de la familia eritroxiláceas,
que se cultiva desde épocas preincas en las regiones subtropicales y
tropicales de Perú, Bolivia y, en los últimos años, con mayor fuerza
en Colombia.
En la antigüedad se utilizaba para rituales
religiosos, chacchar (masticar) y como medicina herbolaria, pero aún tiene
vigencia en las regiones andinas y altoandinas.
El uso del clorhidrato de cocaína (CHC), a comienzos
del pasado siglo, creyéndose que tenía propiedades excepcionales, generó
una distorsión en los patrones antropológicos e históricos, más aún
cuando su comercialización es ilegal y se introduce en forma masiva
a partir de la década de los 80, con el uso de pasta básica de
cocaína (PBC).
La afluencia de los campesinos luego de la reforma
agraria en Perú (1968-1875), la caída de los precios de productos
tradicionales en el mercado internacional, la demanda por el CHC y la PBC
por la acción de los narcotraficantes, sumaron a éstos y a los movimientos
subversivos desde 1980 a una alianza coyuntural que aún se mantiene.
El uso de las hojas de coca para producir sustancias
ilegales ha tenido un impacto negativo en la ecología, economía, salud y
política de Perú y Bolivia, así como en las relaciones
internacionales, al convertirse en una seria amenaza para la
integridad y la estabilidad de las naciones.
Hasta 2003, en Perú se estimaba que existían 20,700
campesinos cocaleros pertenecientes a núcleos familiares de cinco o seis
personas en promedio.
Y se señala que en este período existieron unas 114
mil personas viviendo directamente del cultivo en los 14 valles cocaleros
peruanos, especialmente en el Alto Huallaga (nororiente) y entre los
ríos Apurímac y Ene (sureste).
Esos cultivadores encontraron en la coca su
principal fuente de ingresos, mientras que otros grupos han regresado a
cultivos tradicionales o han incorporado cultivos alternativos
manteniendo, en algunos casos, una "cata" de terreno con sembradíos de
coca como forma de protegerse contra las coyunturas adversas del mercado
agrícola nacional e internacional.
En Bolivia se llama "cata" a un terreno equivalente
a 1,600 metros cuadrados.
La hoja de coca contiene proteínas, pero según los
expertos, "las investigaciones en laboratorio no han comprobado
fehacientemente que el organismo digiera las proteínas de la hoja de
coca".
Asimismo, el porcentaje de uso medicinal de la hoja
de coca como anestésico es mínimo, y más bien en la medicina se emplean
otros sustitutos químicos.
Por cierto, ni en Perú ni en Bolivia el cultivo
cocalero está penalizado, en cambio sí se penaliza su venta al
narcotráfico, que acopia entre el 85-90 por ciento de la producción
total.
El mandatario boliviano, Evo Morales, ha planteado
una política que se resume en "coca sí, cocaína no", argumentando a la vez
que "hay que encontrar una manera de reforzar una alianza para combatir
el narcotráfico".
Asimismo, Morales, de origen aymara y quechua, ha
reiterado que un elemento fundamental de esta ecuación es lograr nuevos
usos de la hoja de coca, como medicinales e industriales, para que se
pueda convertir también en un recurso natural provechoso para la
humanidad.
Sin embargo, para eso es importante la
despenalización global, porque en la Convención de Naciones Unidas (1998),
la hoja de coca fue colocada en el Anexo 1, que contiene las sustancias
prohibidas.
Cabe preguntarse entonces: ?a qué apunta la
estrategia de Bolivia?
y ?sería respaldada también por los cultivadores
cocaleros peruanos?
"Mientras se mantenga esa prohibición (de la
Convención de la ONU) , no podrían crearse mercados para estos usos
alternativos de la hoja de coca, usos legales y benéficos", dijo el
secretario general de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), Allan Wagner,
tras reunirse con Morales en la sede gubernamental en La Paz.
Agregó que "en ese sentido, la llamada
despenalización de la hoja de coca busca sacar a esta planta de la lista
de productos prohibidos y ponerlo en la lista de los productos regulados,
que es otra cosa".
En ese contexto, se comenzaría a desarrollar una
acción conducente hacia la cumbre mundial que realizará la ONU el año
2008, en Viena, Austria, para hacer un balance de los 10 años de
aplicación del Programa Mundial de Lucha contra las Drogas.
La CAN, según Wagner, tendría que trabajar en tres
frentes.
El primero es el frente científico, de tal manera
que se conozcan y se difundan mejor cuáles son esas propiedades que tiene
la hoja de coca y que pueden ser aprovechadas por la humanidad.
El segundo es el económico, que tiene que ver con
los usos alternativos, medicinales o industriales, que podrían derivarse
de la hoja de coca.
En el tercero, se requeriría una acción en el frente
político y diplomático, de tal manera que en la cumbre del año 2008 se
pudiera lograr sacar a la coca de las sustancias ilegales.
"Además, existe una gran confusión. Cuando se habla
de coca, la gente automáticamente piensa en la cocaína", enfatizó Wagner.
La coca, ratifican los historiadores, fue empleada
desde la época preincaica y hasta mediados de los años 70 del siglo
pasado, aparte de los rituales andinos, como forma de paliar el hambre (a
la vez de generar un mayor esfuerzo físico ante el trabajo pesado) y a la
vez explotar al indígena pagándole en hoja de coca y alcohol.
En ese marco, noticias provenientes de Bolivia,
señalaron que el canciller del país altiplánico, David Choquehuanca, ha
propuesto al Congreso que la hoja de coca sea incluida en el desayuno
escolar para aprovechar su contenido en calcio y fósforo.
"Nuestros niños necesitan calcio y la hoja de coca
tiene más calcio que la leche. Son afirmaciones de la universidad
estdounidense de Harvard . Nuestros niños necesitan fósforo y la
hoja de coca tiene más fósforo que el pescado", argumentó.
"Posiblemente, nosotros en vez de dar (en el)
desayuno escolar leche, tenemos que dar hoja de coca a nuestros niños",
añadió Choquehuanca, quien es de origen aymara.
Asimismo, remarcó que la planta "no es droga", y que
debe ser industrializada y usada como alimento complementario.
Sin embargo, en análisis médicos de orina y en
cabellos se ha detectado el alcaloide ingerido aun con los inocentes mates
de hoja de coca, incluso varios deportistas peruanos y bolivianos no
pudieron aprobar exámenes "antidoping" (tras consumir mate de coca)
y fueron suspendidos por largos meses.
Para otros, la hoja de coca más que proteínas
contiene calorías, y sus potenciales consumidores podrían vivir
"adormecidos".
Los cocaleros peruanos y bolivianos coinciden, por
separado, en plantear una estategia de despenalización e industrialización
masiva del arbusto, y para tal efecto plantean elevar un pedido para que
la hoja de coca sea retirada de las sustancias prohibidas, tal como se
decretó en la Convención de Viena de 1962.
El futuro de la hoja de coca es un tema que preocupa
a gran parte de la población andina, sobre todo de las etnias aymara y
quechua, ya que ellos la consideran como planta medicinal que además tiene
propiedades alimenticias, y es una "hoja sagrada" desde épocas
remotas, por lo que la siguen usando en sus rituales religiosos. Fin