WASHINGTON, 15 feb (Xinhuanet) -- El reciente triunfo
del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) en las elecciones
parlamentarias palestinas ha empujado a la Casa Blanca a una situación muy
embarazosa, en la que los dirigentes norteamericanos difícilmente
podrán continuar liderando las negociaciones de paz entre Palestina
e Israel.
El dilema de la Casa Blanca reside en su
calificación de Hamas como una "organización terrorista", que ahora ha
ganado las elecciones legislativas, obteniendo así el derecho a gobernar
los territorios palestinos.
Bajo este nuevo marco, si la Administración Bush
sigue tratando a Hamas con su política anterior, no sólo caería en una
contradicción frente a la supuesta "libertad y democracia" que
promulga, sino que también conducirá a un nuevo estancamiento del
proceso de paz en Oriente Medio, por lo que Bush fracasaría en el
cumplimiento de su promesa de ayudar a establecer el Estado de
Palestina durante su actual mandato.
Hasta el momento, Estados Unidos no ha negado el
triunfo de Hamas en las elecciones legislativas, tampoco ha expresado
abiertamente su oposición a los derechos de Hamas a organizar el
nuevo gobierno, pero ha recalcado reiteradamente que esta formación
debe poner fin a sus actividades violentas dirigidas contra Israel,
reconocer su derecho a existir, y aceptar los acuerdos alcanzados entre
las Autoridades Nacionales Palestinas ( ANP) e Israel. De lo contrario, no
podrá ser un socio de Estados Unidos en el proceso de paz de Oriente
Medio.
Sin duda alguna, la severa contradicción entre la
dura posición estadounidense y el hecho de que Hamas insista en no
reconocer a Israel harán que el futuro del proceso de paz en Oriente Medio
se suma en la incertidumbre.
Las negociaciones entre Palestina e Israel se han
prolongado 15 años desde el inicio del proceso de paz en Oriente Medio, por
lo que ninguna parte quiere echar a perder los éxitos difícilmente
obtenidos durante arduas negociaciones.
Así, el presidente ruso, Vladimir Putin, expresó su
deseo de " invitar a los dirigentes de Hamas a visitar Moscú", iniciativa
que enfureció a la Casa Blanca, que de inmediato exigió explicaciones
a Putin al respecto.
No obstante, según el portavoz del departamento de
Estado norteamericano, en las conversaciones telefónicas entre la
secretaria de Estado norteamericana Condoleezza Rice y su colega
ruso, Sergei Lavrov, Estados Unidos no criticó ni expresó oposición
alguna a la iniciativa de Putin.
El portavoz recordó que "cualquier estado tiene
derecho a tomar decisiones de forma independiente". Por eso, los medios de
comunicación internacionales barajan la posibilidad de que
Estados Unidos haya dado un consentimiento tácito a la iniciativa rusa de
invitar a Hamas.
En un momento en el que Hamas insiste en su posición
de no reconocer a Israel, permitir a Rusia tener contactos con este
movimiento es una decisión que Estados Unidos no tiene otro remedio
de acatar, ya que podría dar algún resultado inesperado.
Además, Estados Unidos no quiere que Rusia tenga más
influencia en el proceso de paz en Oriente Medio.
Rusia ha dejado claro que si quieren aplicar el plan
de paz " Hoja de Ruta" en la región y reanudar las negociaciones de paz
entre Palestina e Israel, hay que considerar a Hamas como una
importante fuerza política y entablar contactos con ella.
Aunque no quiere, Estados Unidos no tiene otra
alternativa que reconocer el hecho de que Hamas haya ganado las elecciones
parlamentarias y vaya a gobernar Palestina.
Pero para la Casa Blanca, es una situación muy
embarasosa dialogar directamente con una "organización terrorista".
La iniciativa de Putin de invitar a los líderes de
Hamas a visitar Moscú supone para el gobierno de Bush una oportanidad
para reconsiderar su trato a Hamas. En cierta forma, Estados Unidos
necesita a Rusia como colaborador en el proceso de paz de Oriente
Medio.
Por eso, Rusia no sólo tiene la responsabilidad de
reiterar a Hamas los requerimientos de las cuatro partes para solucionar
los conflictos entre Palestina e Israel, sino también la de informar
a Estados Unidos, las Naciones Unidas y la Unión Europea (UE)
acerca de las nuevas posiciones y tácticas de Hamas, con el propósito de
evitar equivocaciones entre las diferentes partes.
Los analistas locales consideran que el gobierno de
Bush no se opuso públicamente a los posibles contactos entre Rusia y
dirigentes de Hamas porque, por una parte, no tiene otra
alternativa, y al mismo tiempo, porque está aflojando su posición
hacia Hamas, una fuerza política que sigue ganando fuerza en
Palestina. Fin