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El dilema en el que se encuentra la Casa Blanca
  15.02.2006 Actualizado a las 14:57:10
 

  WASHINGTON, 15 feb (Xinhuanet) -- El reciente triunfo del Movimiento  de Resistencia Islámica (Hamas) en las elecciones parlamentarias  palestinas ha empujado a la Casa Blanca a una situación muy  embarazosa, en la que los dirigentes norteamericanos difícilmente  podrán continuar liderando las negociaciones de paz entre  Palestina e Israel. 

     El dilema de la Casa Blanca reside en su calificación de Hamas  como una "organización terrorista", que ahora ha ganado las  elecciones legislativas, obteniendo así el derecho a gobernar los  territorios palestinos. 

     Bajo este nuevo marco, si la Administración Bush sigue tratando a Hamas con su política anterior, no sólo caería en una  contradicción frente a la supuesta "libertad y democracia" que  promulga, sino que también conducirá a un nuevo estancamiento del  proceso de paz en Oriente Medio, por lo que Bush fracasaría en el  cumplimiento de su promesa de ayudar a establecer el Estado de  Palestina durante su actual mandato. 

     Hasta el momento, Estados Unidos no ha negado el triunfo de  Hamas en las elecciones legislativas, tampoco ha expresado  abiertamente su oposición a los derechos de Hamas a organizar el  nuevo gobierno, pero ha recalcado reiteradamente que esta  formación debe poner fin a sus actividades violentas dirigidas  contra Israel, reconocer su derecho a existir, y aceptar los  acuerdos alcanzados entre las Autoridades Nacionales Palestinas ( ANP) e Israel. De lo contrario, no podrá ser un socio de Estados  Unidos en el proceso de paz de Oriente Medio. 

     Sin duda alguna, la severa contradicción entre la dura posición estadounidense y el hecho de que Hamas insista en no reconocer a  Israel harán que el futuro del proceso de paz en Oriente Medio se  suma en la incertidumbre. 

     Las negociaciones entre Palestina e Israel se han prolongado 15 años desde el inicio del proceso de paz en Oriente Medio, por lo  que ninguna parte quiere echar a perder los éxitos difícilmente  obtenidos durante arduas negociaciones. 

     Así, el presidente ruso, Vladimir Putin, expresó su deseo de " invitar a los dirigentes de Hamas a visitar Moscú", iniciativa que enfureció a la Casa Blanca, que de inmediato exigió explicaciones  a Putin al respecto. 

     No obstante, según el portavoz del departamento de Estado  norteamericano, en las conversaciones telefónicas entre la  secretaria de Estado norteamericana Condoleezza Rice y su colega  ruso, Sergei Lavrov, Estados Unidos no criticó ni expresó  oposición alguna a la iniciativa de Putin.  

     El portavoz recordó que "cualquier estado tiene derecho a  tomar decisiones de forma independiente". Por eso, los medios de  comunicación internacionales barajan la posibilidad de que Estados Unidos haya dado un consentimiento tácito a la iniciativa rusa de  invitar a Hamas. 

     En un momento en el que Hamas insiste en su posición de no  reconocer a Israel, permitir a Rusia tener contactos con este  movimiento es una decisión que Estados Unidos no tiene otro  remedio de acatar, ya que podría dar algún resultado inesperado. 

     Además, Estados Unidos no quiere que Rusia tenga más influencia en el proceso de paz en Oriente Medio.  

     Rusia ha dejado claro que si quieren aplicar el plan de paz " Hoja de Ruta" en la región y reanudar las negociaciones de paz  entre Palestina e Israel, hay que considerar a Hamas como una  importante fuerza política y entablar contactos con ella. 

     Aunque no quiere, Estados Unidos no tiene otra alternativa que  reconocer el hecho de que Hamas haya ganado las elecciones  parlamentarias y vaya a gobernar Palestina. 

     Pero para la Casa Blanca, es una situación muy embarasosa  dialogar directamente con una "organización terrorista". 

     La iniciativa de Putin de invitar a los líderes de Hamas a  visitar Moscú supone para el gobierno de Bush una oportanidad para reconsiderar su trato a Hamas. En cierta forma, Estados Unidos  necesita a Rusia como colaborador en el proceso de paz de Oriente  Medio.  

     Por eso, Rusia no sólo tiene la responsabilidad de reiterar a  Hamas los requerimientos de las cuatro partes para solucionar los  conflictos entre Palestina e Israel, sino también la de informar a Estados Unidos, las Naciones Unidas y la Unión Europea (UE) acerca de las nuevas posiciones y tácticas de Hamas, con el propósito de  evitar equivocaciones entre las diferentes partes. 

     Los analistas locales consideran que el gobierno de Bush no se  opuso públicamente a los posibles contactos entre Rusia y  dirigentes de Hamas porque, por una parte, no tiene otra  alternativa, y al mismo tiempo, porque está aflojando su posición  hacia Hamas, una fuerza política que sigue ganando fuerza en  Palestina. Fin