BEIJING, 30 ene (Xinhuanet) -- Tras la
crisis nuclear iraní, agravada después de que Teherán reanudara el pasado
10 de enero su investigación del combustible nuclear, se encuentra una
lucha entre potencias debida a diferentes motivos.
Se cree que Estados Unidos provocó originalmente el
problema nuclear iraní. So pretexto de proteger sus intereses estratégicos
en Oriente Medio y de que el desarrollo de armas nucleares en
Irán constituía una amenaza para la seguridad norteamericana, Estados
Unidos puso a Irán en la lista de "países del eje del mal",
amenazando a menudo con destruir las instalaciones nucleares de ese
país.
Asimismo, las acciones hegemónicas de Estados Unidos
suscitaron el sentimiento nacional y el odio antiestadounidense del pueblo
iraní.
El director general de la Agencia Internacional de
la Energía Atómica (AIEA), Mohamed El Baradei, señaló que la solución
final al problema nuclear de Irán está relacionada con las garantías de
seguridad que Estados Unidos prometa a Irán.
Irán, consciente de la severa situación de seguridad
que lo rodea tras la guerra su guerra particular con Irak, la Guerra del
Golfo y las operaciones militares contra Afganistán e Irak, está
convencido de que adquirir tecnología nuclear sería el medio más
adecuado para protegerse de la política hostil de Estados Unidos.
Por su parte, la Unión Europea (UE) teme que un
posible aprendizaje iraní del uso de tecnología nuclear pueda conllevar
el riesgo de que las armas nucleares caigan en manos de
organizaciones terroristas, constituyendo una amenaza a la seguridad
de la UE y a sus intereses en Oriente Medio.
Sin embargo, a diferencia de Estados Unidos, la UE
prefiere recurrir a los medios diplomáticos y pacíficos para resolver las
disputas internacionales.
Además, la política del bloque hacia Irán refleja
los intereses económicos de la organización, cuya economía se vería
gravemente afectada si Irán, importante miembro de la Organización de
Países Exportadores de Petróleo (OPEP), suspendiese la exportación del
crudo en caso del estallido de una guerra.
Por ello, la UE se ha mostrado favorable a sostener
negociaciones con Irán, e incluso después de instar al Consejo de
Seguridad de la ONU a intervenir en la crisis nuclear iraní, la
institución comunitaria no descarta la posibilidad de una
solución negociada al problema.
Por su parte, Rusia ha venido desempeñando el papel
de "único amigo" y "protector" de Irán a lo largo de la cuestión nuclear.
De hecho, con la ayuda de Rusia, Irán está desarrollando
gradualmente su tecnología nuclear.
No obstante, Moscú manifestó hace poco que no
"impedirá la presentación del asunto a las deliberaciones del Consejo de
Seguridad de la ONU".
Los analistas creen que el consentimiento ruso de
someter el tema al Consejo de Seguridad se debe a la presión
internacional, pero también constituye una advertencia contra Irán para
que regrese a la pista de cooperación con la AIEA.
Sin embargo, resultaría muy probable que por
consideración de sus propios intereses económicos y estratégicos, Rusia
"tendiese su mano" a Irán en caso de que el Consejo de Seguridad
discutiera y votar acerca de las sanciones a imponer a Teherán.
El presidente ruso, Vladimir Putin, reiteró el
pasado 16 de enero que la comunidad internacional debe ser "prudente"
respecto al problema nuclear iraní, lo que demostró la verdadera posición
de Rusia hacia el problema, muy diferente respecto a la de
Estados Unidos. Fin