Los virus de la gripe aviar no suelen
infectar a otros animales aparte de las aves y los cerdos. El primer caso de que
se tiene noticia de infección del hombre por virus de la gripe aviar se produjo
en Hong Kong en 1997, cuando la cepa H5N1 causó una enfermedad respiratoria
grave a 18 personas, seis de las cuales fallecieron.
Esa infección coincidió con una epidemia de
gripe aviar hiperpatógena, causada por esa misma cepa, en la población de aves
de corral de Hong Kong.
Una amplia investigación de ese brote concluyó
que el contacto estrecho con las aves infectadas vivas había sido el origen de
la infección humana. Los estudios genéticos realizados posteriormente mostraron
que el virus había saltado directamente de las aves al hombre. Se produjo
también una transmisión limitada al personal sanitario, sin llegar a causar
síntomas de gravedad.
La rápida destrucción, a lo largo de tres días,
de toda la población de aves de corral de Hong Kong, estimada aproximadamente en
1,5 millones de animales, redujo las posibilidades de transmisión directa a la
especie humana y evitó tal vez una pandemia.
Ese acontecimiento alarmó a las autoridades
sanitarias, pues demostraba por primera vez que un virus de la gripe aviar podía
transmitirse directamente al hombre y causar una enfermedad grave con alta
mortalidad. La alarma cundió de nuevo en febrero de 2003, cuando un brote de
gripe aviar por H5N1 registrado en Hong Kong causó dos casos y una muerte entre
los miembros de una familia que había viajado recientemente al sur de China.
Otro hijo de la familia falleció durante esa visita, pero se desconoce la causa
de la muerte.
Otros dos virus de la gripe aviar han sido
causa reciente de enfermedad en el hombre. Un brote de la gripe aviar H7N7
altamente patógena, declarado en los Países Bajos en febrero de 2003, causó la
muerte de un veterinario dos meses más tarde, y un cuadro leve en otras 83
personas. Se han registrado casos leves de la gripe aviar H9N2 entre niños en
Hong Kong en 1999 (dos casos) y a mediados de diciembre de 2003 (un caso). La
cepa H9N2 no es altamente patógena en las aves. (OMS)