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EEUU se enfrenta a un dilema sobre la evacuación de Irak
  23.08.2005 Actualizado a las 14:53:09
 

     WASHINGTON, 23 ago (Xinhuanet) -- El gobierno estadounidense ha  enviado recientemente mensajes contradictorios sobre la duración  de su presencia militar en Irak, pues primero propuso un plan de  retirada para el próximo año y luego advirtió contra cualquier  plan "prematuro". 

     Hace menos de un mes, George Casey, comandante de las fuerzas  de EEUU en Irak, reveló que el Pentágono está considerando un  importante recorte en el número de soldados en 2006, mientras los  medios de comunicación también expresaron que es inevitable la  evacuación. 

     No obstante, responsables de la Casa Blanca mantienen silencio  al respecto y la cúpula del ejército anunció que está preparándose para mantener el actual nivel de presencia militar en Irak hasta  el 2009. 

     Estos mensajes aparentemente contradictorios reflejan que  Estados Unidos se encuentra ante un dilema sobre este problema,  bajo una fuerte presión tanto interna como externa. 

     El presidente George W. Bush calificó, después de la reunión  con el equipo de seguridad nacional del gabinete a principios de  este mes, las informaciones sobre una posible salida de las tropas de Irak como "especulaciones y rumores", y advirtió que no habrá  una "retirada antes de que la misión se cumpla". 

     Mientras tanto, el secretario de Defensa, Donald H. Rumsfeld, y el presidente de la Jefatura del Estado Mayor, Richard Myers,  manifestaron recientemente que ahora no es posible determinar un  cronograma para una evacuación masiva y subrayaron que la decisión depende de la situación de seguridad en Irak, su proceso político  y el funcionamiento de sus fuerzas de seguridad. 

     Pese a esto, los analistas locales consideran que el supuesto  plan de evacuación de las tropas norteamericanas no circula sin  fundamentos, porque en este problema la Administración Bush  afronta una gran presión de diferentes partes. 

     En primer lugar, mientras las bajas estadounidenses crecen cada día en Irak, las peticiones en favor de la evacuación aumentan  cada vez más, lo que ha provocado una creciente presión política  sobre el gobierno. 

     Según datos oficiales, las tropas de EEUU en Irak son atacadas  por lo menos 70 veces al día y más de 40 murieron sólo en agosto.  Mil 850 soldados norteamericanos fallecieron y miles resultaron  heridos desde que Estados Unidos lanzó la guerra contra el país  del Golfo en 2003.  

     El rampante número de bajas ha causado un hartazgo entre los  ciudadanos estadounidenses y una bajada de la credibilidad en la  Administración Bush para solucionar el problema de Irak. 

     Aunque no ha dicho nada sobre la retirada, a medida que se  aproximan las elecciones legislativas del año próximo, Bush tiene  que considerar el peso de la opinión pública sobre el Partido  Republicano. Incluso el ex secretario de Estado Henry Kissinger  advirtió a la Casa Blanca del peligro de hundirse como en Vietnam.  

     En segundo lugar, desde un punto de vista puramente militar,  debido a la prolongada guerra en Irak, las fuerzas armadas ya no  dan más de sí y el moral es muy baja. 

     Barry McCaffrey, general norteamericano retirado, advirtió ante la Comisión Militar del Congreso que si el Ejército tiene que  hacer otra rotación en el otoño del 2006 para mantener el actual  nivel de fuerzas en Irak, se pondrá "en el borde del abismo". 

     No obstante, la dura situación en Irak y los intereses  estratégicos a largo plazo de Estados Unidos en Oriente Medio no  permiten una salida masiva de las tropas. 

     Rumsfeld ha expresado en reiteradas ocasiones su confianza en  que las recién fundadas fuerzas iraquíes puedan asumir la  responsabilidad de seguridad cuanto antes. Sin embargo, éstas no  están en posición para reemplazar a los soldados norteamericanos  para combatir la insurgencia. 

     Según informes militares de Estados Unidos, entre los 145 mil  soldados iraquíes "capaces de combatir", 50 mil sólo existen sobre el papel, otros 55 mil se niegan a luchar contra la resistencia y  sólo 14 mil están plenamente entrenados, pero tienen muchas  relaciones con los milicianos. 

     El vicepresidente de la Jefatura del Estado Mayor, Peter Pace,  señaló en un informe que sólo un exiguo número de soldados  iraquíes pueden combatir contra los milicianos sin "asistencia  norteamericana". 

     Por esta razón, aunque quiera recortar el número de soldados en Irak, el Pentágono no tiene otro remedio que enviar refuerzos el  próximo otoño para garantizar la seguridad durante el referéndum  sobre la Constitución y las elecciones generales. 

     Lo más importante es el hecho de que es imposible que el  Ejército norteamericano abandone su plan estratégico para Irak,  pese a todas las conversaciones sobre la evacuación. 

     Según informaron los medios de comunicación de EEUU, un informe interno del Pentágono propone construir grandes bases, de tamaño  equivalente a una pequeña ciudad, en Irak, para controlar  permanentemente este punto estratégico en el Medio Oriente. 

     Para concluir, los analistas locales señalaron que el dilema de Estados Unidos sobre la salida de Irak refleja la incierta  naturaleza de la "misión en Irak" y la ambigua definición de Bush  sobre la "victoria" de la guerra.  

     Peter Paker, periodista de "The Washington Post" dijo  recientemente que existe una evidente brecha entre la promesa de  Bush de "no quedarse ni un día más" después de lograr el triunfo y la cruel realidad de que nadie puede decir exactamente cuándo  llegará el momento de la salida.  

     El general McCaffrey calificó la situación en Irak como "una  carrera contrarreloj", porque el gobierno estadounidense no puede  arreglar una verdadera salida antes de que la situación allí se  estabilice. Fin