BEIJING, 27 jul (Xinhuanet) --
Los Mosuo han vivido de generación en generación en un pintoresco lugar
situado en la frontera de las provincias suroccidentales chinas de Yunnan y
Sichuan. Se trata de una de las pocas comunidades existentes en el mundo en
las que pervive el matriarcado.
Los Mosuo se organizan en familias, pero no se
casan. La organización social y familiar de esta comunidad es un caso
legado por la historia, muy raro y bastante valioso.
La convivencia de varias
generaciones es un hecho muy usual entre los Mosuo. Miembros de una
generación incluyen las madres y los tíos de los de la siguiente
generación. Dada su amplia conciencia de imparcialidad, las madres
constituyen una poderosa fuerza de cohesión. Los miembros familiares
trabajan según su capacidad y los bienes se distribuyen de acuerdo con las
necesidades de cada cual.
En general, al cumplir los 13 años los chicos, tras
tomar parte en una ceremonia en la que se visten de adultos, ya pueden
participar en las actividades sociales y buscar amigos del otro
sexo. Llaman "axia" a sus compañeros sexuales o amantes y "azhu"
a sus demás amigos, a veces también llaman en público "azhu" a sus
compañeros sexuales.
La familia y la sociedad no
interfieren en la libertad que tienen los adultos al elegir su "axia". La
madre debe dar a su hija una habitación llamada cuarto de huéspedes. Los
jóvenes tienen plena libertad de buscar amigos y tener relaciones
sexuales.
Cuando un hombre y una mujer se encuentran, si la
conversación resulta satisfactoria, el hombre puede alojarse en el cuarto
de huéspedes de la mujer. La madre puede aconsejar a su hija, pero
nunca le impone su voluntad. Gracias al ambiente tolerante, pacífico
y de respeto mutuo, cualquier problema puede resolverse mediante
conversaciones y consultas.
Si los compañeros sexuales no se
llevan bien o una de las dos partes no quiere seguir sus relaciones
amorosas, la pareja puede separarse fácilmente sin causar molestias.
Los "axias" pasan la noche juntos, mientras durante
el día, los hombres trabajan en su propia casa. Si un hombre no tiene
"axia", no le queda más remedio que dormir en casa de su tío, puesto que
de acuerdo con las reglas del matriarcado carece de habitación
propia.
Si varios hombres se enamoran de la misma mujer,
ésta puede elegir libremente al que prefiera. Los celos son casi
desconocidos, pues son considerados como sentimientos negativos, producto
de la noción de propiedad privada.
El matrimonio apareció entre los Mosuo hace mucho
tiempo. No era infrecuente que en las familias de los jefes de la liga de
tribus los hombres se casaran, si bien algunas mujeres se mostraban
reacias a ello.
Aunque la milenaria sociedad patriarcal china ha
influido en la vida y las ideas de los Mosuo, la continuidad de su
organización matriarcal demuestra su gran vitalidad. Los Mosuo procuran
mantener los rasgos peculiares y las tradiciones de su cultura.
Fin