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China brindará más apoyo a la agricultura, al campesinado y a las zonas rurales en 2005
  15.03.2005 Actualizado a las 14:26:33
 

En el informe sobre la labor del Gobierno, presentado por el premier chino Wen Jiaobao en la sesión anual de la Asamblea Popular Nacional hace algunos días, un tema importante es los esfuerzos en el ámbito de la agricultura, el campesinado y las zonas rurales.

En 2004, el gobierno chino adoptó una serie de políticas y medidas más eficaces para aumentar la producción de cereales y los ingresos del campesinado, medidas que produjeron un importante viraje favorable en la producción cerealera.

El aumento de la producción cerealícola y el incremento de los ingresos del campesinado reviste vital importancia para la estabilización de la situación en su conjunto. En el espacio de hoy, les traremos más detalles sobre este tema.

Li Zhong, agricultor del distrito de Lianshui, provincia de Jiangsu, llamó recientemente a su hijo, quien trabajaba temporalmente en una ciudad sureña de China, y le pidió que regresara a su tierra natal. "Ya no pagaremos más impuestos agrícolas y recibiremos subsidios para el cultivo de cereales.

Es una buena oportunidad para nosotros", expresó el campesino, ansioso de que su hijo regrese a casa.

A principios de 2005, la provincia de Jiangsu eliminó los impuestos agrícolas e incrementó los subsidios fiscales directos anuales para el cultivo de cereales de los 510 millones de yuanes del año previo a los 620 millones de yuanes.

Al mismo tiempo, se estableció un precio mínimo de compra de cereales con el fin de garantizar los intereses de los agricultores.

Además de la provincia de Jiangsu, Zhejiang, Henan, Guangdong, Shaanxi, Hainan, Guizhou y Chongqing también anunciaron la abolición de impuestos agrícolas.

Ello significa que 13 provincias y municipios directamente subordinados al gobierno central adoptaron el sistema de exención de impuestos agrícolas, práctica adoptada ya por Jilin, Heilongjiang, Beijing, Shanghai, Tianjin y Tíbet.

De esta forma, más de una tercera parte de las provincias, regiones autónomas y municipios de jurisdicción central ha cumplido con anticipación la meta de eliminar los impuestos agrícolas en un plazo de 5 años previsto inicialmente por el gobierno.

En virtud de tal medida, millones de campesinos han podido quedarse con la totalidad de sus ingresos por concepto del cultivo de la tierra, algo imposible antes por el oneroso gravamen fiscal.

Los datos proporcionados por los departamentos de recaudación de impuestos arrojan que en 2003, el ingreso recaudado por China por concepto de impuestos agrícolas totalizó 33.800 millones de yuanes, mientras que el volumen total del ingreso nacional por concepto de impuestos fue de 2 billones de yuanes en el mismo año.

Esta reducción de menos del 2% de este ingreso tendrá una influencia insignificante para el tesoro público.

En años recientes, el gobierno chino ha aliviado, mediante la exención y reducción de impuestos agrícolas y sobre productos agrícolas especiales, una carga impositiva por valor de unos 28.000 millones de yuanes, o 30% de la carga fiscal del campesinado.

Los impuestos agrícolas, vigentes desde las dinastías antiguas, desaparecerán completamente de la vida de los campesinos tras un período de continuas reducciones.

Esta política tributaria y la implementación de subsidios directos a las familias campesinas han estimulado en gran medida el entusiasmo entre los labriegos por dedicarse al cultivo, lo cual redunda en el fomento de la producción de cereales.

Según Jin Renqing, ministro de Hacienda, el apoyo fiscal de China a la producción agrícola en 2004 fue el mayor hasta la fecha, con beneficios para el campesinado rara vez vistos.

Ello garantiza la continuidad y la estabilidad de la política financiera en el apoyo a la agricultura, las zonas rurales y el campesinado en 2005.

Pese al apoyo financiero gubernamental, existen aún muchos desafíos y dificultades para que las vastas zonas rurales de China alcancen sus objetivos básicos de incrementar la producción de cereales y el ingreso de los campesinos en 2005.

En primer lugar, es fácil de decir pero difícil de conseguir el incremento de la producción. El 2004 fue un período de recuperación del crecimiento de la producción de granos.

Sin embargo, la baja eficiencia de los cultivos, lo limitado de la tierra laborable y la débil estructura agrícola constituyen obstáculos para el incremento de la producción de granos, a lo cual se suman factores objetivos como el clima y el mercado global.

Las precipitaciones e inundaciones han ejercido un fuerte impacto sobre la producción agrícola china en los últimos años.

Segundo, el incremento del ingreso del campesinado entra en una etapa difícil, dada la magnitud de los obstáculos restrictivos y la debilidad de los factores favorables.

Los costos de la producción agrícola se han mantenido altos y resulta limitado el espacio para el alza de los precios de los productos agrícolas.

Por último, la mejora de la competitividad agrícola constituye un gran desafío. La agricultura china y las zonas rurales se encuentran en una etapa crucial del desarrollo y se enfrentan a la presión del mercado interno y externo; según aumenta la apertura al exterior, crecen los desafíos que entrañan los intentos de integrarse a una nueva era de la globalización económica, particularmente en este momento en que China termina su período de transición tras incorporarse a la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Con todo, existen grandes oportunidades para el desarrollo de la economía rural. El Presidente Hu Jintao señala que de modo general, China ha entrado en una etapa de desarrollo en el que la industria empieza a apoyar a la agricultura, y las ciudades a las zonas rurales.

En la conferencia central sobre trabajo económico celebrada a finales de 2004, las autoridades centrales enfatizaron que la solución de los problemas de la agricultura, el campesinado y las zonas rurales deben ser la tarea prioritaria de todos los niveles del gobierno, y que deben fortalecerse, en vez de debilitarse, las medidas de apoyo a la agricultura en 2005. (CRI)