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En el informe sobre la labor del Gobierno, presentado
por el premier chino Wen Jiaobao en la sesión anual de la Asamblea Popular
Nacional hace algunos días, un tema importante es los esfuerzos en el
ámbito de la agricultura, el campesinado y las zonas rurales.
En 2004, el gobierno chino adoptó
una serie de políticas y medidas más eficaces para aumentar la producción
de cereales y los ingresos del campesinado, medidas que produjeron un
importante viraje favorable en la producción cerealera.
El aumento de la producción
cerealícola y el incremento de los ingresos del campesinado reviste vital
importancia para la estabilización de la situación en su conjunto. En el
espacio de hoy, les traremos más detalles sobre este tema.
Li Zhong, agricultor del distrito
de Lianshui, provincia de Jiangsu, llamó recientemente a su hijo, quien
trabajaba temporalmente en una ciudad sureña de China, y le pidió que
regresara a su tierra natal. "Ya no pagaremos más impuestos agrícolas y
recibiremos subsidios para el cultivo de cereales.
Es una buena oportunidad para
nosotros", expresó el campesino, ansioso de que su hijo regrese a casa.
A principios de 2005, la provincia
de Jiangsu eliminó los impuestos agrícolas e incrementó los subsidios
fiscales directos anuales para el cultivo de cereales de los 510 millones
de yuanes del año previo a los 620 millones de yuanes.
Al mismo tiempo, se estableció un
precio mínimo de compra de cereales con el fin de garantizar los intereses
de los agricultores.
Además de la provincia de Jiangsu,
Zhejiang, Henan, Guangdong, Shaanxi, Hainan, Guizhou y Chongqing también
anunciaron la abolición de impuestos agrícolas.
Ello significa que 13 provincias y
municipios directamente subordinados al gobierno central adoptaron el
sistema de exención de impuestos agrícolas, práctica adoptada ya por
Jilin, Heilongjiang, Beijing, Shanghai, Tianjin y Tíbet.
De esta forma, más de una tercera parte de las
provincias, regiones autónomas y municipios de jurisdicción central ha
cumplido con anticipación la meta de eliminar los impuestos agrícolas en
un plazo de 5 años previsto inicialmente por el gobierno.
En virtud de tal medida, millones
de campesinos han podido quedarse con la totalidad de sus ingresos por
concepto del cultivo de la tierra, algo imposible antes por el oneroso
gravamen fiscal.
Los datos proporcionados por los
departamentos de recaudación de impuestos arrojan que en 2003, el ingreso
recaudado por China por concepto de impuestos agrícolas totalizó 33.800
millones de yuanes, mientras que el volumen total del ingreso nacional por
concepto de impuestos fue de 2 billones de yuanes en el mismo año.
Esta reducción de menos del 2% de
este ingreso tendrá una influencia insignificante para el tesoro público.
En años recientes, el gobierno
chino ha aliviado, mediante la exención y reducción de impuestos agrícolas
y sobre productos agrícolas especiales, una carga impositiva por valor de
unos 28.000 millones de yuanes, o 30% de la carga fiscal del campesinado.
Los impuestos agrícolas, vigentes
desde las dinastías antiguas, desaparecerán completamente de la vida de
los campesinos tras un período de continuas reducciones.
Esta política tributaria y la
implementación de subsidios directos a las familias campesinas han
estimulado en gran medida el entusiasmo entre los labriegos por dedicarse
al cultivo, lo cual redunda en el fomento de la producción de cereales.
Según Jin Renqing, ministro de
Hacienda, el apoyo fiscal de China a la producción agrícola en 2004 fue el
mayor hasta la fecha, con beneficios para el campesinado rara vez vistos.
Ello garantiza la continuidad y la
estabilidad de la política financiera en el apoyo a la agricultura, las
zonas rurales y el campesinado en 2005.
Pese al apoyo financiero
gubernamental, existen aún muchos desafíos y dificultades para que las
vastas zonas rurales de China alcancen sus objetivos básicos de
incrementar la producción de cereales y el ingreso de los campesinos en
2005.
En primer lugar, es fácil de decir
pero difícil de conseguir el incremento de la producción. El 2004 fue un
período de recuperación del crecimiento de la producción de granos.
Sin embargo, la baja eficiencia de
los cultivos, lo limitado de la tierra laborable y la débil estructura
agrícola constituyen obstáculos para el incremento de la producción de
granos, a lo cual se suman factores objetivos como el clima y el mercado
global.
Las precipitaciones e inundaciones
han ejercido un fuerte impacto sobre la producción agrícola china en los
últimos años.
Segundo, el incremento del ingreso
del campesinado entra en una etapa difícil, dada la magnitud de los
obstáculos restrictivos y la debilidad de los factores favorables.
Los costos de la producción
agrícola se han mantenido altos y resulta limitado el espacio para el alza
de los precios de los productos agrícolas.
Por último, la mejora de la
competitividad agrícola constituye un gran desafío. La agricultura china y
las zonas rurales se encuentran en una etapa crucial del desarrollo y se
enfrentan a la presión del mercado interno y externo; según aumenta la
apertura al exterior, crecen los desafíos que entrañan los intentos de
integrarse a una nueva era de la globalización económica, particularmente
en este momento en que China termina su período de transición tras
incorporarse a la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Con todo, existen grandes
oportunidades para el desarrollo de la economía rural. El Presidente Hu
Jintao señala que de modo general, China ha entrado en una etapa de
desarrollo en el que la industria empieza a apoyar a la agricultura, y las
ciudades a las zonas rurales.
En la conferencia central sobre
trabajo económico celebrada a finales de 2004, las autoridades centrales
enfatizaron que la solución de los problemas de la agricultura, el
campesinado y las zonas rurales deben ser la tarea prioritaria de todos
los niveles del gobierno, y que deben fortalecerse, en vez de debilitarse,
las medidas de apoyo a la agricultura en 2005. (CRI) |