MONTEVIDEO, 7 dic (Xinhuanet) -- El socialista Tabaré
Vázquez y el Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA), llegarán al
poder por primera vez en la historia de Uruguay con oportunidades y
desafíos sin precedentes en los últimos 50 años del país.
La izquierda se instalará en el gobierno el 1 de
marzo próximo con mayoría parlamentaria tras lograr 50.45 por ciento de
los votos, un apoyo popular jamás obtenido por partido político alguno
desde 1952 en el país sudamericano .
Es previsible que Vázquez sume más apoyo al inicio
de su gestión ante su compromiso de crear puestos de trabajo mediante
empleos transitorios y reducir el impuesto al consumo.
Con seguridad, Vázquez se allegará el respaldo de
los sindicatos, aglutinados en la central única de trabajadores uruguayos
Plenario Intersindical de Trabajadores-Convención Nacional de Trabajadores
(PIT-CNT).
Dirigentes del PIT-CNT han expresado su apoyo a la
izquierda y recibido con esperanza el anuncio de que Vázquez convocará a
la negociación colectiva a trabajadores y empresarios y los integrará a
un inédito Consejo Nacional de Economía.
Tabaré Vázquez, del EP-FA, de izquierda, desplazó en
los comicios del pasado 31 de octubre a los partidos tradicionales, el
Colorado (en el poder), y el Blanco (en la oposición), que habían dominado
la historia política del país.
El tercer pilar en el que Vázquez aspira a sostener
su gobierno son los empresarios, quienes un par de semanas antes de la
elección recibieron de buen grado el anuncio de que Danilo Astori sería el
próximo ministro de Economía.
Esta designación anticipada generó confianza entre
los hombres de negocios, porque consideran que Astori camina con los pies
sobre la tierra y conoce perfectamente el terreno que pisa, comentan
analistas uruguayos.
Una semana después de los comicios, Vázquez comenzó
contactos políticos con la futura oposición, para integrar los directorios
de los entes estatales y las empresas públicas.
La maniobra dará al futuro mandatario mayor espacio
que los 100 días de tregua con que tradicionalmente han contado los nuevos
gobiernos en el país, de 3.4 millones de habitantes, dos terceras
partes de los cuales viven en la pobreza.
La recuperación inicial de la economía tanto
nacional como latinoamericana así como la comprensión y apoyo de las
instituciones internacionales financieras han creado un ambiente muy
favorable para el próximo gobierno.
El fortalecimiento del Mercado Común del Sur
(Mercosur) y la inminente creación de la Comunidad Sudamericana de
Naciones han constituido una condición favorable externa para que el
próximo gobierno de izquierda ponga en pleno su capacidad y sabiduría.
Vázquez y sus equipo puede aprovechar
las experiencias positivas y negativas de los gobiernos de izquierda
en Sudamérica como Brasil y Argentina, para encontrar un camino
de gobernabilidad más allanado hacia el desarrollo.
En realidad, las oportunidades pueden resumirse en una frase: Es
una oportunidad histórica e inmensa de realizar los verdaderos
cambios que la izquierda ha proclamado por más de cuatro décadas y
que, en Uruguay, pueden llevar varios lustros.
Los desafíos también son fuertes para el primer
gobierno de izquierda en la historia uruguaya, de acuerdo con un buen
número de analistas políticos.
En este aspecto, el nuevo gobierno necesitará
diseñar un plan de prioridad económica y social, que si tiene resultados
eficaces inmediatos, le garantizará el respaldo de la mayoría del
electorado.
El pasado 11 de noviembre, el futuro ministro de
Economía Astori, dijo que los primeros pasos de su equipo cuando se
instale en el gobierno serán el plan de emergencia social, la reforma
tributaria y un proyecto de estímulo a las inversiones.
El nuevo gobierno tendrá que convenir con organismos
multilaterales términos menos gravosos para los reembolsos, el año
próximo, de la deuda pública, que alcanza dos mil 293 millones de
dólares.
Aparte de ese plan, la administración futura
requiere programas a plazos mediano y largo para reducir la marginalidad
mediante la educación y el trabajo, el fortalecimiento de la familia y sus
valores.
Para el nuevo gobierno es necesario fortalecer el
estado de derecho, incluida la seguridad jurídica en todos sus aspectos,
con una mejora en el funcionamiento de las instituciones.
La tarea de la nueva administración no será sencilla
y menos aún por el amplio triunfo de la reforma constitucional que
estatiza los servicios de agua potable y saneamiento e introduce un cambio
constitucional de no poca importancia.
Conforme a la reforma, se sustituye el principio de
la expropiación con una indemnización justa y previa por la
confiscación de las inversiones realizadas por las empresas
privadas.
A mediano plazo, Uruguay debe salir de la crisis
económica, que se inició con un periodo de crítica recesión en 1998 y se
agravó tras el colapso financiero de 2001 en Argentina, lo que asestó un
duro golpe el sistema financiero local.
La crisis generó una caída de la producción de al
menos 15 por ciento entre 2000 y 2002, el desempleo se disparó a 20 por
ciento y la pobreza se duplicó a dos terceras partes de la población del
país.
Las relaciones con el movimiento sindical en el
futuro constituyen toda una incógnita, porque la amplísima mayoría de la
dirigencia sindical uruguaya es simpatizante de los sectores de
izquierda y, aunque esto parezca una ventaja para el gobierno, puede
no llegar a serlo en algunos casos.
Vázquez deberá ingeniárselas para que funcionarios
públicos y políticos de su partido y de los otros cumplan con lo que ha
dicho hasta el cansancio en su campaña electoral: "Podremos meter la pata,
pero nunca la mano en la lata".
Con esa frase, que recordarán los uruguayos buen
tiempo, el futuro presidente dejó claro que prefiere equivocarse a caer en
la corrupción, el amiguismo y los favores políticos, que han dominado
el quehacer gubernamental durante medio siglo en Uruguay.
Por otra parte, mantener la unidad del Frente
Amplio, esclarecer los casos de desaparecidos durante el régimen militar y
tratar con los militares consituyen otros retos para el próximo gobierno
izquierdista en Uruguay.
Las futuras autoridades emprendieron una serie de
acciones a fin de aprovechar las oportunidades y enfrentar los desafíos
que le aguardan. Fin