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BOGOTA(Xinhua) -- Miles y miles de colombianos acudieron
el sábado a las urnas a votar por el referendo convocado por el gobierno
del presidente Alvaro Uribe para combatir a la corrupción, en medio
de ataques rebeldes que han dejado 12 muertos.
Las mesas de votación cerraron a las 16:00 horas (21:00 GMT) al
cabo de ocho horas de votación sobre las 15 propuestas del referendo,
el primero en Colombia desde que la medida fue incorporada a la
Constitución en 1991.
A pesar de la gigantesca operación de seguridad montada por el
gobierno con el fin de evitar ataques y garantizar la realización
pacífica del referendo, la jornada fue ensombrecida con secuestros,
asesinatos y ataques explosivos que han dejado al menos 12 muertos -
siete uniformados y cinco civiles- y 21 heridos en varias zonas del
país.
Según autoridades, guerrilleros de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC) asesinaron al líder indígena
Segundo Benavides en el suroccidental departamento de Nariño.
Versiones de prensa indicaron que Benavides había sido
secuestrado el pasado jueves y que este sábado fue hallado sin vida
en las cercanías de la laguna de Cocha en el mismo departamento.
Parientes de Benavides dijeron que el líder indígena había rechazado
la campaña promovida por las FARC para frustrar el referendo.
En otra acción violenta, autoridades locales dijeron que
presuntos miembros de las FARC secuestraron a 12 funcionarios
electorales en las inmediaciones de la localidad de Trujillo en el
suroccidental departamento Valle del Cauca, luego de quemar material
electoral.
La ministra de Defensa, Martha Lucía Ramírez, informó de la
muerte de tres personas por la explosión de una bomba en la sede de
una empresa lechera en el norte del país. El atentado ocurrió en la
empresa lechera Colanta en la localidad de Yarumal, unos 550
kilómetros al norte de la capital, Bogotá.
Efectivos policiales y militares aseguraron que habían
desactivado una carga de explosivos colocada en una ambulancia en el
municipio de Braya en el departamento sureño del Huila.
En el departamento de La Guajira, rebeldes de las FARC derribaron
dos torres de interconexión eléctrica, mientras en el departamento
vecino del César insurgentes dinamitaron un puente.
A pesar de la arremetida de las FARC, que también ha dejado
cuantiosos daños, el gobierno espera cumplir el objetivo de recibir
los casi seis millones 268 mil votos, positivos o negativos, que
necesitan cada una de las 15 propuestas del referendo para que
cobren validez y sean aplicadas por las autoridades.
El desafío parece considerable debido a esos votos representan la
cuarta parte del censo electoral y a que Colombia tiene un elevado
índice de abstención que ha llegado al 40 por ciento de los 25
millones de ciudadanos registrados.
Además, partidos opositores y grupos armados ilegales realizaron
campañas de abstención pues consideran que el referendo está
destinado en realidad a "tapar el déficit fiscal" y preparar una
eventual reelección de Uribe en 2006.
Sin embargo, Uribe ha señalado que el referendo fue convocado de
"buena fe" para lograr un país más gobernable y sostenible en el
futuro.
El mandatario, que propuso el referendo al asumir el poder el 7
de agosto de 2002, aseguró este sábado, al inaugurar la votación,
que el referendo no es milagroso pero es un paso contra la
corrupción y la politiquería y "para fortalecer el orden público".
El gobierno promueve en el referendo la congelación de sueldos y
pensiones del Estado, la reducción del Congreso a partir de 2006 y
la inhabilitación de los funcionarios que incurran en actos de
corrupción, entre otras medidas.
Uribe considera que esas medidas permitirán en total un ahorro de
siete mil millones de dólares, que impedirán crisis económicas,
sobre todo ante las versiones de autoridades de que el año próximo
no habrá suficiente dinero para pagar las pensiones de más de un
millón de ancianos jubilados.
Los opositores aseguran que la mayor parte de las consultas del
referendo pudieron tramitarse normalmente en el congreso y que las
medidas empobrecerán a los más pobres del país. En Colombia, el 60
por ciento de los 40 millones de habitantes vive en condiciones de
miseria.
Analistas locales estiman que, se apruebe o no el referendo, el
gobierno necesitará realizar una drástica reforma tributaria y otras
reformas como la pensional.
Miembros del Partido Liberal, que son los principales detractores
del referendo, esperan el fracaso del plebiscito pues significaría
una "victoria" que fortalecería a la oposición del gobierno de Uribe.
Tras poco más de un año de mandato, el presidente Uribe cuenta
con una popularidad del 70 por ciento, que según numerosos analistas
podría caer si el referendo fracasa y si continúan las duras medidas
económicas y el desempleo que llega a 17 por ciento.
Otros analistas políticos anticipan que, de aprobarse el
referendo, la bancada "uribista" en el congreso resultaría alentada
para sacar adelante un proyecto de ley que prevé la reelección
presidencial.
El presidente Uribe y su equipo consideran al referendo como una
acción política que ha aumentado la cultura política de la población
y que si es un éxito favorecerá la salud y la educación de los más
pobres de Colombia.
La mejoría social sería lograda, dice el gobierno, sin dejar de
lado el fortalecimiento de los recursos para los pensionados y la
sostenibilidad económica de un país que empieza a superar una fuerte
depresión económica que le dejó varios años sin crecimiento. Fin
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