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SANTIAGO, 23 may (Xinhuanet) -- El camino para lograr que en Chile
se establezca la inscripción automática en los registros electorales
y el voto voluntario, de acuerdo a los planes del presidente Ricardo
Lagos, será difícil, debido a que ni siquiera en los sectores
oficialistas existe pleno convencimiento de la propuesta, según un
artículo publicado hoy por el diario local "El Mercurio".
La reforma fue anunciada el viernes 21 de mayo, durante el
discurso del presidente para el rendimiento de la cuenta anual de su
gestión.
De acuerdo con "La Tercera", en estos instantes la reforma está
siendo elaborada como proyecto de ley por el Ministerio del Interior,
pero no cuenta con el respaldo de gran número de senadores de la
alianza de gobierno, la Concertación, ni de la Unión Demócrata
Independiente (UDI), el principal partido de la oposición de derecha.
Así lo reconoció el sábado el ministro secretario general de
gobierno, Francisco Vidal, quien sostuvo que los ministros políticos
tendrán que aplicarse para conseguir los votos necesarios. Vidal
descartó de plano que esta iniciativa haya nacido "muerta", pese a
que la evidencia señala que la Cámara la rechazó en 1998 y que el
Senado hizo lo mismo en julio pasado.
El debate sobre la inscripción automática y el voto voluntario
está cruzado por diversos factores, pero en la actualidad la
oposición cree que el gobierno desea "cambiar las reglas del juego"
con miras a la presidencial de 2005.
Esto, porque se incorporarían al padrón 2 millones 400 mil nuevos
votantes.
Esta es la única justificación que encontró el sábado la
oposición para explicarse por qué el Presidente postuló la
inscripción automática y el voto voluntario cuando la mayoría de los
parlamentarios de la Concertación rechaza la iniciativa.
La inclusión de 2 millones 400 mil nuevos electores en el padrón
de votantes resultará entonces gravitante a la hora de debatir esta
reforma constitucional, y una parte de la Alianza por Chile adelantó
que no estará disponible para legislar ahora.
El esfuerzo del gabinete para sacar adelante la ley no será menor.
La Cámara de Diputados rechazó en septiembre de 1998 una moción en
tal sentido por 27 votos a favor y 56 en contra.
Entre quienes la rechazaron estuvo el entonces diputado Demócrata
Cristiano (DC) Francisco Huenchumilla, hoy ministro secretario
general de la Presidencia, que debería sacar adelante una iniciativa
presidencial.
En el Senado el debate tampoco consigue consenso. En julio pasado
15 parlamentarios apoyaron una indicación del derechista partido
Renovación Nacional, mientras que 23 la rechazaron, entre ellos
muchos oficialistas.
Salvo México, en el resto de Latinoamérica el voto es obligatorio,
y ahora Chile pretende emular también a las principales democracias
de occidente, como las naciones de la Unión Europea y Estados
Unidos.
En Chile, el voto siempre ha sido obligatorio. Hasta 1925 sólo
votaban los varones mayores de 21 años que acreditaban tener un bien
raíz, pero con la Constitución de ese año se lo permite a todos los
hombres de 21 años que supieran leer y escribir, pero debían estar
inscritos en los registros electorales. Las mujeres pueden votar
desde 1949.
En la práctica, hasta 1973, el voto era obligatorio porque la
inscripción era exigida para una serie de otros trámites como, por
ejemplo, bancarios, siendo esto último la única diferencia con la
actual legislación electoral de 1980.
Pero la discusión de la actual propuesta de reforma pasa por el
temor de que se produzca una alta abstención y con ello la
democracia se deslegitime. Fin
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