RÍO DE JANEIRO, 31 oct (Xinhua) -- La combinación de biotecnología, mejoramiento genético y técnicas de manejo integrado de cultivos puede elevar la productividad de la soya brasileña, fortalecer la competitividad del agronegocio y garantizar el abastecimiento de alimentos, asegura estudio divulgado hoy sábado.
Realizado por la Universidad Federal de Viçosa (UFV) en colaboración con CropLife Brasil y divulgado por la estatal Agencia Brasil, el estudio mostró que las plantaciones de soya pueden alcanzar una productividad de hasta 72 sacos por hectárea mediante un manejo fitosanitario adecuado, frente a los 52 sacos obtenidos en un escenario de protección parcial.
Según las simulaciones, la diferencia entre un escenario de protección óptima y otro sin ningún tipo de control puede alcanzar el 55 por ciento de la productividad. En este último escenario, el rendimiento puede caer a 32 sacos por hectárea.
La investigación estimó que una protección adecuada de los cultivos puede evitar pérdidas potenciales de 121,3 millones de toneladas por cosecha, valoradas en 223.500 millones de reales (unos 41.200 millones de dólares).
Los investigadores calcularon además que los ingresos brasileños por exportaciones de soya pueden alcanzar 44.200 millones de dólares en un escenario de control óptimo, frente a 26.600 millones de dólares sin medidas de protección.
La investigadora de la UFV Ana Carolyne Carvalho destacó que la productividad de la oleaginosa tiene repercusiones que van más allá del campo, debido a su importancia como materia prima para diferentes cadenas alimentarias.
Entre las herramientas analizadas figuran la biotecnología, incluidos los organismos genéticamente modificados, el mejoramiento genético, los bioinsumos y los defensivos agrícolas, además del manejo integrado, que combina dos o más métodos de protección.
El investigador de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria, Robson Barizon, señaló que las variedades genéticamente modificadas pueden contribuir a reducir la utilización de determinados productos químicos, dependiendo de las características de cada tecnología y de las prácticas agrícolas empleadas.
Destacó también la importancia de considerar los posibles impactos ambientales de los métodos de protección, especialmente sobre los suelos, los recursos hídricos y los organismos polinizadores.
Por su parte, el coordinador de Sostenibilidad de CropLife Brasil, Pedro Duarte, afirmó que los productos químicos utilizados en la agricultura pasan por estudios de evaluación antes de recibir autorización para su comercialización en el país.
El estudio pone de relieve el papel de la innovación científica y tecnológica en el desarrollo del agronegocio brasileño, especialmente en un sector estratégico para las exportaciones y el abastecimiento interno de alimentos.









