RÍO DE JANEIRO, 23 oct (Xinhua) -- La deforestación en las áreas protegidas de la Amazonía brasileña cayó un 17 por ciento en 2026 respecto al año anterior, hasta alcanzar el nivel más bajo desde el inicio de los registros en 2008, mientras que en las unidades de conservación del Cerrado también se registró una reducción, informó el Gobierno brasileño.
Los datos, divulgados por el Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBio), organismo vinculado al Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático, se basan en el monitoreo satelital del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE).
En las unidades de conservación de la Amazonía Legal se deforestaron 111 kilómetros cuadrados en 2026, frente a los 134 kilómetros cuadrados registrados en 2025. En comparación con 2021, cuando la superficie devastada alcanzó un máximo de 618 kilómetros cuadrados, la reducción fue del 82 por ciento.
Según el ICMBio, la tendencia refleja el fortalecimiento de las acciones de fiscalización y protección ambiental en las zonas sometidas a una mayor presión sobre los bosques, aunque el 3 por ciento de la tala ilegal todavía se produce dentro de áreas protegidas.
Las zonas que concentran una mayor pérdida de vegetación incluyen los bosques nacionales de Altamira y Jamanxim, en el estado de Pará; el Área de Protección Ambiental de Tapajós, en Amazonas; la Reserva Extractivista Chico Mendes, en Acre, y el Parque Nacional de Juruena, situado entre Mato Grosso y Amazonas.
La Amazonía Legal cuenta con 150 unidades de conservación que abarcan 64 millones de hectáreas y ocupa alrededor del 60 por ciento del territorio brasileño.
"Nuestro país tiene en estas unidades un polo de protección de la vida", afirmó el presidente del ICMBio, Mauro Pires, quien destacó que la reducción de la deforestación también permite preservar los activos económicos y el patrimonio natural para las próximas generaciones.
En el Cerrado, la sabana tropical que constituye el segundo mayor bioma de Brasil, la deforestación dentro de las áreas protegidas federales retrocedió un 8 por ciento respecto a 2025, hasta los 47 kilómetros cuadrados.
La superficie afectada representa el 0,9 por ciento de la deforestación total registrada en el bioma durante el año, que perdió alrededor de 5.500 kilómetros cuadrados de vegetación, un 23 por ciento menos que en 2025.
Los resultados se producen en un contexto de reducción general de la deforestación en ambos biomas, considerados estratégicos para la biodiversidad, la regulación climática y la disponibilidad de agua en Brasil.
La conservación de estos ecosistemas también resulta fundamental para las comunidades indígenas y tradicionales que habitan la Amazonía Legal, así como para las actividades agrícolas y el abastecimiento hídrico que dependen del equilibrio ambiental de estas regiones.










