NANCHANG, 21 oct (Xinhua) -- La Exposición Internacional de Cerámica de Jingdezhen 2026 se inauguró el domingo en la ciudad del mismo nombre, en la provincia de Jiangxi, este de China, lo que marca la primera exposición después de la inscripción de los "Sitios de la Industria de Porcelana Artesanal de Jingdezhen" en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.
Javier Muñoz-Gallego lidera la delegación española. Su ciudad natal, Talavera de la Reina, es la cuna de las famosas cerámicas de Talavera. En 2019, los procesos artesanales de la cerámica de Talavera de la Reina y el Puente del Arzobispo fueron inscritos en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco.
"Esta es mi segunda vez asistiendo a la exposición de cerámica de Jingdezhen. El año pasado vinimos con tres miembros, este año nuestra delegación cuenta con 12, llevando 48 piezas de cerámica española para la exhibición. Esperamos impulsar los intercambios culturales en cerámica entre nuestros dos lugares", dijo.
Durante el evento, la delegación española visitó el Sitio del Antiguo Horno de Hutian, en las afueras de Jingdezhen. En tiempos de las dinastías Song y Yuan, el Horno de Hutian servía como el núcleo de producción de cerámica de Jingdezhen y se convirtió en la cuna de la "porcelana qingbai (porcelana blanco-azulada)". Los restos representados en el Sitio del Antiguo Horno de Hutian son testigos de cómo la industria artesanal de la porcelana de Jingdezhen integró técnicas cerámicas del norte y sur del país entre los siglos X y XIII, logrando la estabilidad en la producción masiva de porcelana blanco-azulada.
"Leer sobre la porcelana china en los libros es una cosa, experimentarlo presencialmente aquí es totalmente diferente", afirma Vladimir de la Rosa, director de Proyectos Culturales y Creativos de Cerámica en la Asociación Hispano-China de Cultura y Turismo. Este es su primer viaje a China, pero desde hace tiempo adoptó para su estudio fórmulas de esmaltes originarias del país asiático. Actualmente, está experimentando con obras innovadoras que combinan motivos decorativos españoles con materiales de porcelana china de alta temperatura.
Fernando Portela, historiador y estudioso del patrimonio de los sitios cerámicos de Talavera, se quedó largo rato frente a las "estratas acumuladas Liujiawu", en el Sitio del Antiguo Horno de Hutian, escuchando a los guías contar las conexiones históricas entre el horno y la cerámica de Talavera de la Reina.
Un hallazgo llamativo resonó profundamente entre la delegación: Un artista cerámico español vio detalles decorativos en una reliquia de porcelana de la dinastía Yuan casi idénticos a los patrones de sus propias creaciones. Portela describió el momento como encontrarse con un "espejo cultural". "Yo también creo motivos similares. Nos miramos en este espejo cultural, demostrando que no estamos tan distantes como podríamos imaginar", observó.
Señaló que el pigmento azul usado en la cerámica de Talavera comparte el mismo origen que el azul cobalto de la porcelana azul y blanca de Jingdezhen, una huella histórica dejada por la antigua Ruta de la Seda. Porcelanas de Jingdezhen llegaron esporádicamente a la península ibérica ya en las dinastías Tang y Song. En la Era de los Descubrimientos, el Galeón de Manila transportó grandes cantidades de porcelana de exportación de Jingdezhen a cortes reales españolas y comunidades locales, influyendo profundamente en la ornamentación cerámica española. Inspirándose en la estética azul y blanca china, junto con técnicas islámicas de cerámica de esmalte plomo-estaño, la cerámica de Talavera desarrolló su estilo local distintivo, ampliamente utilizado en vajillas y azulejos murales.
Portela aseguró que los lazos entre ambas ciudades van mucho más allá de los vínculos comerciales.
"Talavera destaca en barro cocido, mientras que Jingdezhen domina la porcelana. Sin embargo, nuestra comprensión cultural compartida de los materiales de trabajo nos une estrechamente", dijo. "Debemos proteger conjuntamente este patrimonio artesanal; no solo los materiales y objetos terminados, sino también los procesos de producción vivos centrados en las personas detrás de ellos", agregó.
Vladimir de la Rosa comparte esta visión. Con más de diez años de experiencia en la cerámica, acostumbra a enseñar alfarería manual a jóvenes en centros comunitarios y escuelas.
"Uno de los esmaltes que uso viene de China. Es un gran honor para mí poner los pies en esta histórica capital de la porcelana en persona", manifestó a los periodistas.
De la Rosa les mostró sus piezas cerámicas que integran diversas características culturales chinas y españolas, y les contó que espera venir a Jingdezhen el próximo año para estudiar en profundidad diversas técnicas de fabricación de porcelana.
"Disfrutar de tantas obras finas de porcelana y hablar con maestros artesanos locales durante esta exposición ha despertado mucha inspiración creativa y resuelto desafíos técnicos que no podía superar en España", añadió.
La exposición, que se extiende hasta el 22 de octubre, cuenta con la participación de más de 1.000 expositores, con 37 reconocidas marcas cerámicas extranjeras de 19 países.









