MÉXICO, 16 oct (Xinhua) -- La fotografía de naturaleza y el monitoreo biológico ciudadano contribuyen a documentar la biodiversidad de Ciudad de México, generar información sobre las especies que habitan sus bosques y orientar acciones para conservar los ecosistemas que sustentan la vida urbana, explicó el fotógrafo de naturaleza Nathan Zárate.
"La importancia de hacer el monitoreo consiste principalmente en tener información para saber qué es lo que vamos a realizar como obras de conservación en cada una de las áreas naturales protegidas, que nos brindan una gran cantidad de servicios ecosistémicos, sin los cuales la Ciudad de México no podría sobrevivir", afirmó en entrevista reciente con Xinhua.
Técnico especialista en la coordinación de Áreas Naturales Protegidas (ANP) de la zona poniente de la capital mexicana, Zárate participa en la gestión de seis de las 27 ANP de la ciudad, donde trabaja con las comunidades para monitorear la fauna y la flora.
Estos espacios contribuyen al bienestar de la población mediante los servicios ecosistémicos que proporcionan, además de preservar hábitats para especies representativas de la Cuenca de México, en un entorno urbano donde la observación de la naturaleza permite reconocer una riqueza biológica que suele pasar inadvertida.
"Sin embargo, aquí mismo, en la Ciudad de México, tenemos una gran biodiversidad. Probablemente, no tenemos fauna gigante, como elefantes o jirafas, pero tenemos venados, coyotes, linces que todavía habitan nuestros bosques", señaló el fotógrafo, quien comenzó a registrar especies para identificarlas durante sus estudios de biología.
Con el tiempo, aquella actividad se convirtió en una herramienta para acercar la naturaleza a la sociedad y aportar información útil destinada a la conservación.
Un ejemplo fue el registro fotográfico del hormiguero-cholino escamoso ("Grallaria guatimalensis"), un ave cuya distribución alcanza el norte del continente americano en territorio mexicano.
"En alguna ocasión tuve la suerte de fotografiar un ave en peligro de extinción, y a partir de ese momento hice llegar ese registro a la comunidad para que se tomaran mejores decisiones en torno a las obras de conservación que realiza la comunidad. Creo que esa es como la trascendencia y la importancia de la fotografía", relató.
El conocimiento de las especies, la observación y el trabajo de campo son fundamentales para documentar la biodiversidad. A estas tareas se suma el "fototrampeo", una técnica que utiliza cámaras con sensores de movimiento para registrar animales y comportamientos difíciles de observar directamente.
En ese esfuerzo colectivo se inscribe el Reto Naturalista, iniciativa de la Secretaría del Medio Ambiente de Ciudad de México que invita a la población a observar y fotografiar organismos, y compartir sus registros en la plataforma Naturalista, con información sobre su ubicación y el momento de la observación.
Para Zárate, la participación ciudadana permite multiplicar los esfuerzos de monitoreo y ampliar el conocimiento de los ecosistemas urbanos, al tiempo que promueve la convivencia y el acercamiento de las personas a su entorno natural.
"Creo que el beneficio de este reto es principalmente la comunidad. Yo al principio realicé esta actividad de manera solitaria y no tenía esta forma de compartir la sensación que yo sentía cuando los veía solo. Creo que todo es más satisfactorio cuando lo compartimos", expresó.
El especialista invitó a los habitantes a sumarse a los recorridos organizados por las autoridades ambientales y colectivos ciudadanos, para registrar aves, reptiles, insectos y vegetación en las áreas naturales protegidas y otros espacios de valor ambiental.
La actividad, agregó, puede realizarse con un teléfono celular o una cámara, sin necesidad de contar con equipo especializado, siempre con respeto por los animales y sus hábitats, evitando perturbarlos y procurando permanecer en los senderos establecidos.













