Por José Gabriel Martínez y Ricardo Montoya
GUADALAJARA, México, 10 oct (Xinhua) -- El cuerpo como territorio de identidad, memoria y encuentro fue el eje del 29º Festival Internacional de Danza Jalisco (FID), en el homónimo estado occidental mexicano, que desde el pasado 3 de octubre y hasta este sábado reunió propuestas nacionales e internacionales bajo el lema "Cuerpos presentes: el futuro se baila ahora".
Con actividades en la capital jalisciense, Guadalajara, y en Zapopan, Etzatlán y Ajijic, el evento combinó espectáculos, talleres, residencias, conversatorios y videodanzas, con obras sobre migración, tradiciones ancestrales, relaciones humanas en la era digital y nuevas tecnologías aplicadas a la escena.
"Ante todo lo que está pasando en el mundo y en el contexto que al final se refleja en las artes, no tenemos que ver el futuro como algo lejano, porque es algo que ya está pasando en el ahora", explicó Germán Águila, productor del festival, sobre el lema o concepto central del encuentro, quien aseguró a Xinhua que las decisiones creativas del presente contribuyen a construir el mañana.
El FID reunió en esta ocasión a compañías de distintas regiones de México y artistas de Uruguay, Brasil, Chile, Egipto, Indonesia, Nigeria y Estados Unidos.
Entre las propuestas internacionales destacó "Sea of Silence", de la coreógrafa uruguaya Tamara Cubas, con intérpretes de diversas nacionalidades.
La artista indonesia Sekar Tri Kusuma impartió el taller "De la danza javanesa a tu cuerpo", que invitó a explorar la tradición de Java mediante la postura, la respiración y los movimientos lentos, sin requerir experiencia previa.
"Para mí, la importancia de traer la danza tradicional javanesa aquí es dar a conocer a mi pueblo, especialmente a Java, una de las miles de etnias que existen en Indonesia", señaló Kusuma.
"Cada cultura tiene sus propios rituales, y estos son sagrados. Su belleza está en que podemos comunicarnos a través de ellos, de la propia cultura, incluso cuando hablamos idiomas diferentes", afirmó.
La programación también llevó a escena experiencias personales y realidades de salud. Desde Monterrey, en el estado mexicano de Nuevo León (norte), La Mentha Productora presentó "SAAF (El síndrome)", pieza creada hace tres años por su director, Daniel Luis, a partir de recuerdos de infancia en los laboratorios de química de su madre y de una exploración del flujo sanguíneo.
La obra aborda el síndrome antifosfolípido y está dedicada a las mujeres y madres que encuentran en sus hijos un impulso para seguir adelante.
"Yo no soy padre de familia, pero me imagino que cualquier madre se siente impulsada y enfocada en moverse por sus hijos", expresó Luis. La pieza transforma esas referencias personales en movimiento escénico y plantea una pregunta: ¿Qué nos mueve?
Para el director artístico, el FID permite dar visibilidad al trabajo de su compañía y encontrarse con creadores de otros puntos del país. "La danza es un lenguaje universal, es algo que nos comunica, que nos une y que nos hace habitar un mismo espacio", aseveró.
Además de las funciones, el programa incluyó talleres de creación escénica, formación en tecnologías como el video "mapping", residencias con artistas y bailarines locales, y ocho videodanzas seleccionadas por convocatoria, con proyecciones e instalaciones audiovisuales en distintas sedes.
Con esta combinación de exhibición, aprendizaje e intercambio profesional, el FID acercó la danza a públicos diversos y propuso el cuerpo como lugar de encuentro entre lo individual y lo colectivo.
"Siéntanse orgullosos de su cultura, porque es nuestra identidad y forma parte de cómo hemos crecido", dijo Kusuma, para quien, como planteó el lema del festival, el futuro se construye desde los movimientos del presente.












